1 /14

1.

Una finca de ensueño

 Rodeada de árboles y un paisaje bucólico, esta gran casa de Mallorca tiene todo lo que uno desearía. Ya en la entrada de la casa se observa el espléndido portón de madera tachonada que consiguieron de una casa antigua de la zona. En el exterior, piedra de marés, procedente de la vecina Menorca, y acercándonos al umbral a modo de alfombrilla de entrada se ha instalado un tapiz de cantos rodados. ¡Que exquisitez! Mesa y bancos importados de Alemania

2.

Tentempié de bienvenida

 ¿Qué mejor manera de inaugurar las vacaciones que con un tentempié al aire libre? Vajilla y copas en Rialto Living. El mantel de rayas es de Designers Guild.

3.

Salón de verano

 Los amigos de los propietarios aprovechan los momentos de relax antes de la hora de comer. Alfombra, en Ramonell. Sofás similares al New England de Royal Botania.

4.

La piscina flanquea la casa

 Para disfrutar del exterior, se han organizado diferentes zonas porticadas, a resguardo de la lluvia y del sol, y otras abiertas.

5.

Comedor de verano bajo la buganvilla

 ¡Y que delicia comer bajo la buganvilla en los días más calurosos del año! Mesa de roble, similar de Sleeping Company. Sillas de hierro, similares al modelo Margot de Unopiù. Los manteles, a la venta en Rialto Living.

6.

Comida en el porche

La buganvilla separa de manera natural el porche del resto del jardín. Plantas, en Edeen y faroles, en Sleeping Company.

7.

¿Entramos en casa?

 En los interiores se ha optado en prácticamente todos los casos por un suelo de barro artesanal, también recuperado como el portón, de madera con herrajes, formando una medio espiga. El suelo del exterior es de piedra de Santanyí. El cesto, en Sleeping Company.

8.

Salón comunicado

 Es de obligación señalar la logradísima mezcla entre el mobiliario rústico y unas piezas centroeuropeas (alemanas en gran parte, como sus dueños) delicadamente escogidas. En la foto salón abierto al comedor con sofás y butacas de Ikea y lámpara, en Domus. Alfombra, en Ramonell. La mesa de centro, similar de Sleeping Company.

9.

Zona de estudio

 El salón comunica también con un escritorio de principalmente madera, con vistas al jardín. Escritorio y vitrina, similares en Sleeping Company; cesto en la misma tienda. La silla es similar de Grange y lámpara, en Beni Decoración. Cortinas de Ikea.

10.

Frente a la chimenea

 En el salón, el escritorio estilizado y la pareja de lámparas de mesa se armonizan perfectamente con la alfombra artesanal de fibra, muy campestre ella. Sofá, butacas, mesa de centro y cortinas, de Ikea.

11.

Vamos a la cocina

 La cocina se ha solado con baldosas hidráulicas, pero cuenta también con una zona de transición de cantos rodados. Este cuidado exquisito con los pavimentos muestra bien a las claras el gusto de los dueños por los detalles aparentemente más mínimos. La puerta de la cocina es una pieza tallada importada de India. El delantal y los paños están a la venta en Textura.

12.

Elegancia campestre

 El comedor combina piezas rústicas con otras más clásicas como las lámparas, que son de un anticuario francés, sillas alemanas, mesa de roble de madera sin tratar, alacena de pino, y como remate genial una gran puerta hacia la cocina de madera labrada traída desde la India. Sillas, similares de Grange. Mesa y aparador, similares de Sleeping Company. 

13.

Un dormitorio mecido por la brisa

 Y en el dormitorio, la cama romántica con dosel de tipo colonial consigue un buen equilibrio con la cómoda de austeridad rural. La cama similar a la Indochine de Grange. Colcha y sábanas, en Rialto Living. Lámpara de Amadeus, en Domus.

14.

Un rincón en el dormitorio

 No puede faltar en el dormitorio un rincón para sentarse y relajarse leyendo. Chaise longue de Amadeus, en Domus. Cómoda de la misma tienda. Alfombra de lana, en Ramonell y espejo, en Sleeping Company.

Es sólida, está en medio de una gran finca y rodeada de árboles plantados por sus dueños hace ya muchos años. A mí me da la sensación de que desprende tranquilidad y una perdurabilidad casi eterna. Y me parece un acierto ese revoco siena pálido y la pintura verde de las contraventanas: es la mejor manera de enlazar a un tiempo con la tradición y con la naturaleza.

Y ya en el interior, es de obligación señalar la logradísima mezcla entre el mobiliario rústico y unas piezas centroeuropeas (alemanas en gran parte, como sus dueños) delicadamente escogidas. El comedor es toda una proclama de esta alianza, pero es una constante en el resto de las habitaciones. Eso en cuanto a la decoración. Porque la distribución es algo también a no olvidar. El espacio abierto, comunicado por grandes arcos achatados, confirma sin duda esa primera impresión que tuve al ver por primera vez la casa: estabilidad, contundencia, permanencia. Barro en el suelo, revoco en las paredes, vigas en el techo y una atmósfera quieta y al mismo tiempo vibrante de vida.