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Un ático de 58 m2 + 8 m2 de terraza

PLANO CASA

Este piso es pequeñito, pero cuenta con dos cosas a su favor: la terraza, en la que sus propietarios hacen muchísima vida durante todo el año; y la práctica inexistencia de zonas de paso. La reforma de Fran Mengíbar y Ana Blanco Estudio se centró en hacer más amplios los espacios, ¿los vemos?

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Una terraza pequeña que se aprovecha todo el año

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La terraza solo mide 8 m2, pero los arquitectos la acondicionaron para que fuera ultra cómoda: pusieron un suelo de exterior con lamas de madera que dan más calidez y diseñaron un banco a medida para aprovechar el espacio. Es un banco en L, con un color que no falla para dar luz y amplitud: el blanco.

3.

Una mini zona de estar exterior

mesa terraza 00513360 O

El banco hace de relajado chill out, con las colchonetas y los cojines blancos con rayas veraniegas, y la mesa de centro, también blanca, incorpora una cómoda bandeja. ¡Es una perfecta mini zona de estar al aire libre!

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Un salón que se abrió a la terraza (y a la luz)

Salón pequeño con vistas a la terraza

Para aprovechar al máximo sus apenas 60 m2, los arquitectos derribaron tabiques y así ganaron una zona de día amplia, diáfana y sin una sola puerta. "Ahora, desde el recibidor ves la terraza", explica Ana. Además, ampliaron la ventana del salón a lo alto y a lo ancho: "Antes medía apenas 1 metro y la llevamos casi de pared a pared... ¡y pam! El piso se inundó de luz. Eso, y pintar la terraza de clarito, porque antes estaba oscura". 

Sofás de herencia familiar y mesa de centro de Mercantic. Baldas y alfombra de Ikea. 

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¿Mueble del salón o escalones? ¡Ambos!

Detalle mueble bajo del salón

Ana y Fran tiraron de ingenio, no solo en la reorganización de los espacios, sino también en el diseño del mobiliario, la mayoría a medida. Un ejemplo son los escalones que dan a la terraza que, a la vez, son el mueble bajo del salón.

Mueble del salón con cajones diseñado a medida por los arquitectos. 

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Un comedor mini con maxi capacidad

Comedor abierto al salón con banco en "L" y mesa extensible de madera

Dónde lo ves, en este comedor caben cómodamente hasta 8 personas. Y sin estrecheces. "Esto era muy importante para los propietarios, porque son una pareja joven y les encanta recibir amigos en casa", recuerda Ana.

Mesa y sillas de Kave Home. 

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La mejor idea: un banco a medida

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La mejor solución para aprovechar el espacio fue planificar un banco en "L": "Gracias al banco, reducimos muchísimo la distancia entre la mesa, que es extensible, y la pared y esto nos permitió poner unos sofás más amplios en el salón", explican los arquitectos.

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Un banco arcón con mucho espacio para guardar

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Para cojines, colchonetas y demás, el banco se ha convertido en un armario extra muy útil del comedor. 

Banco diseñado a medida por Mengíbar Blanco Estudio. 

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Una cocina que es una caja de luz

Cocina

La cocina transparente es uno de los grandes atractivos de este piso, con permiso de la terraza. Es pequeña ¡pero no le falta de nada! "Está super aprovechada: tiene su barra, que usan muchísimo, mucha luz y una pared de armarios que integra los electrodomésticos". La gran ventana tipo guillotina da muchísimo juego y, además de darle personalidad a la cocina, resulta super cómoda a modo de pasaplatos. 

Estructura acristalada de la cocina y mobiliario, diseño de Mengíbar Blanco Estudio. Campana de Balay.

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Abierta... pero no tanto

Cocina pequeña blanca con puertas correderas acristaladas

Con la ventana de guillotina por un lado y la puerta corredera por otro, la cocina tiene la posibilidad de abrirse a la zona de día o de cerrarse por completo y así proteger el salón de ruidos y humos. Y, al estar totalmente acristalada, no se pierde el contacto visual ni se renuncia a la claridad.  

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Un recibidor con encanto

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Para dar un toque especial, en el recibidor utilizaron una combinación ganadora: un mueble de herencia (una mesa con alas antigua) y un espejo ventana

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Un dormitorio en blanco

Dormitorio pequeño en blanco con cabecero y mesillas

La elección de los colores se cuidó muchísimo. Al tratarse de un piso pequeñito, Ana optó por unificar los espacios con un suave arena para las paredes, que da un matiz cálido y envolvente, y un blanco para muebles y textiles. "Este dúo ayuda a que el espacio no se vea abigarrado", resume la arquitecta.

Cabecero y mesitas, diseño de Mengíbar Blanco Estudio. Lámpara de Zara Home y espejo de Mercantic.

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Muebles a medida y con poco fondo

Detalle de cabecero y mesillas en blanco

El dormitorio es tan pequeñito que Ana y Fran decidieron decorarlo con lo básico. "Todo es muy minimal, empezando por el cabecero que lo redujimos a la mínima expresión para hipotecar el mínimo espacio a pie de cama, y los módulos con estantes sirven de mesilla". 

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El tocador, integrado en el dormitorio

Lavamanos con m¡mueble volado de madera

En el baño principal Ana sacó el tocador y lo integró a la habitación: “Colocamos el espejo de tal manera que refleja la ventana, lo que multiplica aún más la luz”.

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Los arquitectos responsables de la reforma

Ana Blanco y Fran Mengíbar

Fran Mengíbar y Ana Blanco, de Mengíbar Blanco Estudio, son el dúo de arquitectos responsables de la reforma de este ático de Barcelona. 

Banco de obra en "L" diseño de los arquitectos. 

Enamorarse de este ático es tan fácil... "¡Claro, ahora!", bromea la arquitecta Ana Blanco, de Mengíbar Blanco Estudio. Y es que, cuando lo vieron por primera vez, todo era oscuro, con muchas mini piezas pero ninguna de un tamaño bueno, mucho pasillo desaprovechado y la terraza, casi imperceptible en un segundo plano. ¡Debías ponerle mucha imaginación para verle la belleza! Suerte que los propietarios contaban entre sus amistades a este dúo de arquitectos que supieron sacarle la mejor de sus caras a este "bomboncito por explorar", como lo llama con cariño Ana.

Entre las gratas sorpresas que se llevaron con la reforma está la preciosa volta catalana del techo. "Había un falso techo y al quitarlo descubrimos que ocultaba esta maravilla, que pintamos a pistola, porque la idea es que se viera como desgastada. Al conservarla le dimos personalidad al piso y ganamos altura visual, haciéndolo más amplio”.

Ahora quién entra en este ático se enamora. De corazón. ¿Y la terraza? La guinda del pastel. A pesar de tener solo 8 m2 está super bien aprovechada. De hecho cuenta con dos ambientes: el de cena y de relax o copas, con el gran sofá en "L" con jardineras de obra integradas en el respaldo: "Queríamos que tuviera mucho verde, porque da profundidad". Misión cumplida.