8 /25

1.

Prueba con la energía solar

En casa aprovecha todo lo que puedas la luz del sol para iluminar y calentar tu casa. Y úsalo también para calentar el agua o generar electricidad. Unas placas solares son una buena alternativa para reducir tus facturas y generar tu propia energía limpia. Instalarlas es costoso (unos 11.000 euros para una vivienda unifamiliar), pero a la larga compensa. 

2.

Purifica el aire con plantas

Según un estudio de la NASA las mejores para limpiar el aire de tu casa son espatifilios, palmera de bambú, lengua de tigre y ficus. Así que apuesta por ellas. Puedes crear un auténtico pulmón verde reuniendo varias en un rincón. Que sea luminoso, pero sin luz directa, para que sean más efectivas. Colócalas a varias alturas y juega con sus tamaños. 

3.

Controla tus impulsos

Sobre todo a la hora de comprar cosas que no necesitas. Antes de adquirir algo haz la prueba de las 24 horas para saber si realmente lo necesitas. Si pasado un día sigues pensado en esa prenda u objeto, adelante. Cuando se trate de ropa, comprueba siempre en casa si ya tienes algo sospechosamente parecido. Suele pasar. 

4.

Bombilla, tu vales mucho

Cambiar todas las bombillas por bombillas led es una de las maneras más sencillas de ahorrar electricidad. Una bombilla de led de 14 W equivale a una de bajo consumo de 20 W y a una incandescente de 100 W. Una bombilla led tiene una duración aproximada de 70.000 horas. Y aunque su precio es elevado, unos 7 euros, no contienen tóxicos que sí tienen las de bajo consumo.

5.

Regula bien los grados

¿Sabías que un grado menos en el aire acondicionado representa un 10% más de consumo energético? Y lo mismo pasa si tienes la calefacción muy alta. En invierno, no la pongas a 25 grados para poder ir en manga corta en casa. Déjala a 20-21º , la temperatura ideal según los expertos, y ponte un jersey. Si programas las horas de encendido y la apagas por la noche la factura no se dispara. 

6.

Jabones libres de químicos

Cada vez más productos cosméticos tienen la etiqueta "bio". Eso atestigua que están hechos con ingredientes orgánicos procedentes del cultivo biológico perfectos para pieles sensibles y que no llevan parafinas ni derivados del petróleo. Si, además, en su envase tienen la imagen de un conejito, eso certifica que lo que compras no ha sido testado en animales. 

7.

Erre que erre

Las clásicas 3 R se han multiplicado y, ¡ahora son siete! Las primeras son: R de reducir y usar solo lo necesario; R de reciclar y aprovechar los objetos y R de reutilizar los productos. Las nuevas erres son: reflexionar antes de consumir; rechazar los productos que no sean eco; redistribuir la huella ecológica; y reclamar a quienes no tienen conductas ecológicas. 

8.

Apaga el televisor

Y el resto de aparatos de casa que se quedan con el piloto encendido, aunque ellos estén apagados, y siguen consumiendo electricidad. ¿El truco para evitar esta fuga de energía? Colocar una regleta con interruptor y apagarlo de noche.  

9.

Ni una gota perdida

No dejes que ningún grifo de tu casa pierda agua. ¡Arréglalo cuanto antes! Una gota por segundo supone 30 litros de agua al día. Y lo mismo pasa con la cisterna del WC. Solo un hilo de agua es un despilfarro de 12 litros cada hora. Si lo piensas es una barbaridad. 

10.

Reduce los residuos

Se calcula que cada europeo genera 150 kilos de envases desechados al año. Si compras productos a granel –desde comida a detergente– reduces el número de envases que entran en casa. Pásate a las facturas online y pide el banco que te mande todas las notificaciones por correo electrónico. Dí adiós a las bolsas de plástico. Lleva siempre una plegable en el bolso y usa el carrito.

11.

Compra según la estación

Frutas y verduras de temporada son más sabrosas... y más baratas. Y, además, no han tenido que viajar desde el otro lado del planeta, lo que genera 1.700 veces más emisiones de CO2 que si recorren unos kilómetros por carretera. Favorece a los agricultores de tu zona: puedes buscar mercados donde compras directo a los productores y otras iniciativas km 0. 

12.

¡Carga pilas!

Las de usar y tirar son super contaminantes así que, si puedes, evítalas. Se calcula que una sola pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua. Por eso, siempre hay que tirarlas en sus contenedores específicos. En cambio, si utilizas pilas recargables no generas residuos ni contaminas. 

13.

Aprovecha el horno

Es el electrodomésticos responsable del 8% del consumo de la casa, por eso, cuando lo uses vale la pena sacarle el máximo rendimiento. ¿Cómo? Pues cocinando de una vez el mayor número de alimentos, aprovechando el calor residual para acabar las cocciones o no abriendo y cerrando su puerta repetidamente. Se estima que esta acción le hace perder un 20% de la energía que acumula en su interior. 

14.

El aceite no se tira

Y mucho menos por el desagüe, ya que desde tu sumidero llega al mar y es muy contaminante. En función de lo que hayas cocinado puedes usarlo en más de una ocasión. Es muy práctico tener una botella a mano para acumularlo y luego llevarlo al punto limpio para reciclarlo como debe ser. 

15.

Compra a lo grande

En bebidas, detergentes... Los envases pequeños generan más residuos que los grandes. Y, además, suelen ser proporcionalmente más caros. Tenlo en cuenta cuando vayas a comprar y, siempre que tu despensa te lo permita, apuesta por la talla grande. Contaminas menos y ahorras. Dos en uno

16.

Ahorra energía en la cocina

Con gestos aparentemente sencillos como ajustando el tamaño de los recipientes al de los fuegos o tapando la cazuela mientras cocinas para que no se escape el calor. La olla exprés, por su lado, es ideal para las cocciones más largas ya que cocina en la mitad de tiempo. Y en cuestión de placas, las de inducción consumen un 20% menos de electricidad que la vitrocerámica convencional. 

17.

Mejor con cristal

Los botes y tuppers de vidrio no cambian el sabor de los alimentos ni desprenden partículas. A la hora de envolver, no uses papel de aluminio. Es un residuo muy contaminante, así que busca alternativas. Ahora hay bolsas especiales reutilizables para bocadillos fáciles de lavar. ¡Hay modelos muy chulos!

18.

Separa bien la basura

Destina un módulo de la cocina al reciclaje. Reciclar bien no es solo poner cada cosa en el contenedor de su color: azul para papel y cartón; amarillo para el plástico; verde el cristal; y marrón lo orgánico. También hacerlo sin errores. Los más comunes tirar los papeles con grapas o brics al contenedor azul. En el de cristal no debes tirar nunca bombillas ni espejos, y en el de plástico aerosoles o guantes de goma. 

19.

Electrodomésticos A+++

Los aparatos eficientes son siempre la mejor elección. De entrada son más caros, es verdad, pero a la larga el ahorro de energía que representan compensa. Además, contaminan menos. Para que tu nevera no trabaje de más, evita ponerla cerca de una fuente de calor ni dejes la puerta abierta innecesariamente. Pon lavavajillas y lavadora a carga completa. 

20.

No se hace con agua

Enjuagar los platos para meterlos al lavavajillas es un gasto de agua innecesario. Basta con quitar los restos sólidos y ponerlos dentro del lavavajillas. Tampoco es correcto descongelar los alimentos bajo el grifo. Lo más sano, para respetar la cadena de frío, es ponerlos en la nevera la noche antes para que se descongelen.

21.

Muévete más

¿Sabías que se eco puede, además, ponerte en forma? Sí, si usas la bici para trayectos cortos, por ejemplo. Puedes llegar a evitar hasta 240 kg de CO2 al año. ¿Otra forma sencilla de conseguirlo? Subiendo escaleras en lugar de coger el ascensor. No solo haces ejercicio también ahorras energía, ya que 15 segundos de ascensor equivalen a tener encendida una hora una bombillas de 60 vatios.  

22.

Viste bien tu casa

Las sábanas, los manteles, las toallas... Compra ropa de casa no tratada con tintes tóxicos y de tejidos 100% naturales, como lino, algodón o lana. Si tienen certificado ecológico mucho mejor para tu piel y para el medio ambiente. Las telas con derivados del petróleo contaminan mucho más en su fabricación, mientras que las producción ecológica asegura que las materias primas proceden de cultivos biológicos controlados. 

23.

Bye bye secadora

Con el clima que tenemos lo de tener secadora, en la mayoría de casos, no es imprescindible. Así que siempre que puedas tiende al aire libre (o dentro de casa). Según Greenpeace, las secadora emiten cerca de 300 kilos de CO2 al año, a la vez que gasta unos 40 kWh.

24.

Cuida el agua Y

 no la despilfarres. Intenta hacer duchas de no más de 5 minutos, aunque te parezca rápidas estás consumiendo 100 litros de agua. También puedes instalar aireadores en los grifos para que gasten la mitad. Y no caigas en el error de usar el inodoro como si fuera una papelera. Cada vez que vacías la cisterna se van entre 3 y 6 litros de agua. 

25.

Plancha menos

Es uno de los pequeños electrodomésticos que más consumen (necesitan mucha energía para calentarse). Para que te hagas una idea: una hora de plancha equivale a 20 de televisor o 7 de ordenador. Por ello, evita calentar la plancha para una sola camisa. Acumula un poco de ropa y, entonces, hazlo de una sentada. Y para lo menos arrugado, te bastará con el calor residual de la plancha. 

Si quieres ser un consumidor verde pero estos 25 tips te parecen demasiados para empezar, te proponemos que comiences por el consejo número 7. Si lo recuerdas (o lo acabas de releer) verás que son las clásicas 3 erres multiplicadas y convertidas en 7 erres que contribuyen a cuidar el medio ambiente y, de paso, ahorran dinero. Es más sencillo de lo que crees

R de Reflexiona

Si quieres ser un consumidor eco debes ser más reflexivo y crítico. Contar hasta 10 cuando el impulso consumista te domine y plantearte, primero, si realmente necesitas ese objeto y, luego, si se trata de un bien comprometido con el medio ambiente. Caminar, ir en bicicleta, optar por energías renovables, consumir alimentos de temporada o vestir ropa realizadas con fibras naturales son otros pequeños granitos de arena que puedes adoptar.

R de Rechazar

De entrada, los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables esos ya no deberían entrar en tu casa. Para reconocerlos en las etiquetas suele haber toda la información para que identifiques los componentes más nocivos, como los derivado del petróleo.
Puedes sustituirlos por productos con sellos ecolóficos, como el FSC que acredita la procedencia de la madera o el MSC relativo a recursos pesqueros que no sobreexplotan los caladeros. Los productos de comercio justo también tienen todas las garantías.

R de Reutilizar

Alargar la vida útil de los objetos favorece el ahorro doméstico a la vez que disminuye el impacto sobre el medio ambiente. Por eso cualquier producto que tenga la etiqueta de usar y tirar es todo lo contrario de lo que propugna el consumo responsable y ecológica. Búscale siempre nuevos usos.

¿Maneras sencillas de reutilizar? Hay muchos pequeños gestos que cuentan. Usar bolsas de tela en lugar de bolsas de plástico, pilas recargables, imprimir papeles por ambas caras o donar los libros y cds que ya no queremos. Todo lo que sea para alargar la vida útil de los objetos.

R de Reciclar

Separar los residuos de manera adecuada es una acción con muchos beneficios para el medio ambiente. El primer paso es encontrar un sistema para hacer la separación en casa de cristal, papel, plástico y orgánico. Y, el segundo, hacerlo sin errores quitando las grapas de los papeles, por ejemplo, o no tirando bombillas o espejo en el contenedor donde va el cristal.
Después hay otros elementos, como pilas, aceite y desechos de aparatos, por ejemplo, que es mejor llevar al punto verde para su correcto reciclaje. Las basuras recicladas no acaban en los vertederos sino que se aprovechan como nuevas materias primas lo que reduce el consumo de energía. Por ejemplo, al reciclar una lata de aluminio se ahorra una cantidad de energía similar a la que consume un televisor durante tres horas.

R de Redistribuir

Si todas las personas del mundo vivieran como un ciudadano medio de EE.UU se necesitarían más de 4,5 planetas tierra, por eso es necesario controlar la huella ecológica, sobre todo en lo países ricos. La de España también es abultada, serían necesarios 3 planetas tierra para ella.
De ahí que sea tan importante bajar el ritmo de consumo y redistribuirlo de manera equitativa para que no haya tantas diferencias entre primer y tercer mundo. Los productos basados en principios de comercio justo y con menos huella ecológica pueden ayudar a rebajar estas diferencias.

R de Reclamar

¿El qué? ¿A quién? Pues a las instituciones más medidas para cuidar el medio ambiente; más infraestructuras para reciclar; pedir un mayor apoyo a la producción ecológica y a las energías renovables... Hay que ser parte activa de todos los cambios de consumo que afectan a nuestra vida cuotidiana y al planeta.
Después de todo como ciudadanos (y consumidores) nuestras decisiones son capaces de cambiar las tendencias del mercado. Y un consumo responsable es el primer paso para conseguirlo.

¿Con ganas de más? Aquí tienes hasta 50 alternativas al plástico para sustituirlo en tu día a día.