¿Qué tienen estos dormitorios de verano que las mujeres francesas van a caer rendidas ante ellos? Pues todas esas características de la decoración francesa tan suyas, que les hacen ser símbolo de lo ostentoso, el buen gusto y la distinción. Las molduras, los doseles en las camas, los dorados o el amor por los muebles vintage son algunas de ellas. En El Mueble lo han captado y estos dormitorios rinden homenaje a los exquisitos gustos galos y al bien vivre del estilo Mediterráneo. 

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1.

El cabecero tapizado y de capitoné

Dormitorio con cabecero capitoné en gris, papel pintado de rayas, banco y apliques negros y dorados

Cabecero de capitoné en terciopelo gris realizado a medida. Papel pintado, de Élitis, en Gancedo. Cortinas y banqu, de Pantay.

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Aunque fue un inglés, el conde de Chesterfield, quien creó esta técnica de tapizado a finales del siglo XIX, las francesas enseguida se rindieron a ella para decorar respaldos y asientos. Por eso la mayoría eligen el capitoné para decorar sus cabeceros de cama. Y si es de terciopelo, mejor que mejor. Lo suelen completar con el banco a los pies de la cama, a juego.

2.

Las molduras, oh la là

Dormitorio con molduras, mesilla blanca, cabecero tapizado en gris con ribete, apliques antiguos y colcha mostaza             colcha mostaza

Cama y mesilla, en Mujika Aramendi Decoración.Molduras, de Orac Decor.

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¿Hay algo más elegante para decorar las paredes que las molduras? Posiblemente, no. Las francesas se vuelven locas con ellas. Lacadas en blanco, como las paredes, multiplican la luz, una de las señas de identidad del país galo. Este dormitorio de verano, con cabecero tapizado curvilíneo y apoyado en la pared blanca de cuarterones, les va a encantar. Los apliques antiguos con lágrimas de cristal suspendidas son muy chic. Es un proyecto de Mujica Aramendi Decoración.

3.

Las camas, mejor con dosel

Dormitorio con cama con dosel, banco con tela vichy, butaca y vistas al jardín

Cama similar en Goss & Raffles. Cortinas, de H & M Home. Banco, alfombra y estores de lino diseño de la decoradora.

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Las camas regias con doseles les privan a las francesas. Además de dar al dormitorio un toque romántico, se aseguran mayor intimidad. Esta de la imagen con estructura de madera de roble y caídas de lino es un diseño de Paula Duarte. Como el banco a los pies de la cama para el que la interiorista eligió un tapizado con tela de algodón en cuadros vichy, tan típicos de la localidad francesa del mismo nombre.

4.

Un mural pintado a mano

Dormitorio clásico con cabecero tapizado, mural y banco capitoné

Escritorio de anticuario. Funda nórdica, cojines y manta, de Zara Home. Alfombra, de Maisons du Monde. 

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Los dormitorios de las mujeres francesas cuánta más carga dramática tengan, mejor. En lugar del papel pintado al uso, nuestras vecinas estilosas prefieren murales pintados a mano, convertidos en los tapices del siglo XXI. Clara demostración de su amor al arte. Con un mueble antiguo —en este caso un escritorio—, un espejo de marco dorado y una lámpara vintage, este dormitorio se habrá ganado su corazón para siempre.

5.

Los muebles antiguos son un must

Dormitorio con mesilla de noche antigua y cuadro bodegón

Mesita de noche de herencia. Apliques realizados a medida.

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Las francesas son muy dadas a pasearse por los variados mercadillos que pueblan sus ciudades. En su dormitorio no puede faltar un mueble vintage, vivido y con una historia detrás: un aparador, una cómoda o una mesilla de noche centenaria. Como esta de la imagen, una pieza heredada que pertenecía a la abuela de la propietaria que da un porte señorial a este dormitorio de verano.

6.

Adoran lo imperfecto

Dormitorio principal con colores de verano

Mesita de noche, de Becara. Apliques, de Naluz. 

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Las mujeres francesas huyen de lo convencional, de lo absolutamente perfecto, del orden cuadriculado. Por el contrario, para ellas lo defectuoso, usado y deteriorado es un plus. En este dormitorio de verano con las paredes sin tratar serían la mar de felices. Y si le añades una bañera exenta, la crème de la crème.

7.

La chaise longue, símbolo del progreso

Dormitorio con banco, cuadro y chaise longue

Chaise longue de anticuario. Cuadro, de Antonio Mata.

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El siglo XVIII fue una época de grandes cambios sociales en Francia. El papel de la mujer empezó a tener mayor protagonismo, tanto en lo público como en lo privado. Fumar o tumbarse en el sofá dejaron de ser hábitos exclusivos masculinos. No había casa de la aristocracia francesa donde no hubiera ese sillón largo llamado chaise longue. Las mujeres francesas desde entonces lo aman porque pasó a ser un símbolo de estilo, progreso y elegancia. Un dormitorio que se precie debe incluirla en su decoración, como este de la imagen decorado por Dafne Vijande. 

8.

Lámparas de araña glamurosas

Dormitorio con lámpara chandelier en rosetón y papel pintado color beige y estampado

Papel pintado y colcha, de Élitis.

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La discreción no es un rasgo que defina a las francesas. En decoración les gusta lo pomposo, lo suntuoso, todo aquello que llame la atención y no deje indiferente. ¡Vamos que el minimalismo no entra en su vocabulario! Para iluminar sus dormitorios eligirán lámparas de lágrimas de cristal, tipo palacete, como ésta enmarcada por un bello rosetón. ¿Más aciertos de este dormitorio de verano que harán las delicias de las mujeres francesas? Sus paredes texturizadas,  revestidas de papel pintado de rafia natural y los escarabajos de cristal XL que las recorren. 

9.

Asientos con personalidad

Dormitorio de verano en colores ocres con escritorio de madera, silla con respaldo de medallón y cuadro en colores mostaza.

Silla, de Crisal. Lámpara de sobremesa, de Zara Home. Cuadro, de Mayesa Mira.

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En los dormitorios de las mujeres francesas no puede faltar un escritorio formado por una mesa de madera antigua y una silla con respaldo medallón, tipo Luis XVI. Con la estructura de madera decapada gana puntos. Los colores ocres son otra debilidad gala. Este dormitorio de verano, con pieza de arte incluida, lo tiene todo.

10.

Con colores pastel ¡triunfo total!

00525556 Dormitorio con dosel, cama equipada con colores pastel, butaca y cuadros botánicos.

Cama y mesilla de noche, de Maisons du Monde.

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Además de los ocres, los tonos empolvados apasionan a las francesas. ¡Son tan románticos! Enséñales una cama hecha con azules, verdes o rosas suaves y caerán rendidas a sus pies. Este dormitorio de verano tan ideal ha sido creado por Interior Facelift.

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Flores y más flores

Dormitorio con aparador de madera antiguo y colcha de flores

Cabecero realizado a medida, diseño de Anna Mercadé.

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Si hay algún estampado que les gusta a las francesas, ese es el floral. Si fuera por ellas las pondrían por todo el dormitorio para vivir en una primavera eterna. Esta colcha con cojines a juego, seguro que les gustaría. Y si ya tienes el detalle de ponerles una almohada de rulo y un cuadro de petit point, las harás sentir como en casa.

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Azul como el mar azul

Dormitorio en azul con papel pintado náutico

Papel pintado, de La Maison. Lámpara de sobremesa, de Pardo. Sábanas y cojines, de Lexington.

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Otro de los colores fetiche de las francesas es el azul en toda su gama. ¿Quizá porque les recuerda a las aguas turquesas de su maravillosa Costa Azul? Este dormitorio de verano, diseñado por Gemma Gallego, bien podría estar en plena Riviera francesa.

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Maximalismo a tope

Dormitorio con papel pintado en paredes y techos azul 00457379

Cómoda y papel pintado, de Laura Ashley, en Federica & Co.

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Si alguna mujer francesa pasara en este dormitorio una sola noche se pondría súper contenta. Envuelta en este estampado floral de lavanda, cualquiera diría que está en plena campiña de La Provenza. El papel pintado se alza como absoluto protagonista revistiendo paredes y techo.

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Un estampado rústico y señorial

Dormitorio infantil con papel toile de jouy y dos camas

Colchas y papel pintado con estampado Toile de Jouy.

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El Toile de Jouy es uno de los estampados más característicos de Francia. Su nombre proviene de la localidad Jouy-en-Josas, donde se construyó la primera fábrica textil en la segunda mitad del siglo XVIII. Sus escenas pastoriles llenaron las tapicerías, la ropa de cama y mesa de las casas nobles francesas. Hoy, sus diseños atemporales se han extendido por todo el mundo. Las mujeres francesas no dudarían en poner este dibujo en las habitaciones de sus hijos, como hizo en este dormitorio infantil la decoradora Carmen Figueras.