Tres días. Es el tiempo que transcurrió entre que los arquitectos Ana Blanco y Fran Mengíbar, de Mengíbar Blanco Estudio, vieron este ático, pusieron el suyo a la venta ¡y lo compraron! "Nos pasamos 24 horas soñando con este piso y en las enormes posibilidades que nos daba. ¡Y eso que no teníamos pensado cambiar de piso en ese momento! Pero este nos permitía crecer como familia y tener nuestro despacho en casa. ¡Y sin renunciar a la terraza!", destaca Ana. Y es que conservar la terraza era sagrado, porque venían de un ático con dos salidas al exterior y no estaban dispuestos a quedarse sin.

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1.

Un salón que se ha abierto a la luz y al exterior

Salón blanco con grandes ventanales en semiarco

La vida en este piso discurría de espaldas a su privilegiado exterior. De hecho, como nos cuenta Ana, las balconeras a cada lado del salón no existían: una era una pared y la otra tenía una apertura mini que daba al cobertizo. "Con estas nuevas aperturas, no solo se accede a las terrazas desde todos los espacios de la zona de día, sino que hemos ganado muchísima luz".

Sofás, hechos a medida. Butaca de La Maison y la mesa de centro es de Natura Casa. Mueble bajo de Ikea y lámpara Cesta de Santa & Cole.

2.

Enamorados de la luz

Salón blanco con grandes ventanales en semiarco y chimenea

Los grandes ventanales de los que disfruta este ático cautivaron a Ana y Fran, que le vieron les enormes posibilidades a este piso de inmediato. Y eso que estaba muy fragmentado y la luz no viajaba con total libertad por la zona de día como lo hace ahora. 

3.

Una zona de día diáfana organizada en cuatro espacios

Salón blanco con salida a la terraza

El salón, la cocina, el comedor y el despacho de esta pareja de arquitectos comparten un gran espacio diáfano donde se han eliminado todos los tabiques, para que estés donde estés no pierdas el contacto con el exterior y sus bellas terrazas. 

Mueble tipo secreter antiguo. Cuadro diseño de los arquitectos. Cortinas con tela de Yutes. 

4.

De cobertizo trastero a terraza abrazada por el verde

Terraza con banco

Cuesta creer que esta terraza ahora llena de verde y plantas fuera hace unos meses un cobertizo repleto de trastos y cachivaches. Ana y Fran no dudaron en desmontarlo y convertir este rincón en un oasis urbano. 

Sofá de Maisons du Monde. Los cojines a modo de respaldo y la colchoneta de asiento, diseño de Mengíbar Blanco Estudio.

5.

Un comedor con piezas recuperadas y vistas al despacho

Comedor con vistas al despacho

Ana nos cuenta que pudieron recolocar casi todos los muebles que tenían en su anterior piso, piezas muchas de ellas recuperadas y con su propia historia. De hecho, en el comedor destaca el mix de sillas, dos de madera y fibras y dos de las icónicas sillas Tulip. ¿Y la lámpara? "Es súper minimal, para que no fuera un obstáculo visual ni a la luz ni a las vistas desde la cocina hacia el despacho", recuerda Ana. 

La mesa es de anticuario. Sillas de Ikea y las icónicas Tulip.

6.

Ana y Fran, arquitectos y propietarios del piso

Ana Blanco y Fran Mengíbar

Ana Blanco y Fran Mengíbar en el despacho de su piso. Tras ellos, un precioso mueble de anticuario que da profundidad desde el salón y, a la vez, es súper funcional.

7.

La cocina, el auténtico corazón de la casa

Comedor abierto a la cocina totalmente blanca

La cocina, nos cuenta Ana, fue su gran obsesión: "Nos volcamos en ella. La queríamos muy cuadrada y con acceso a la terraza, que te costara lo mismo salir a la terraza que ir al comedor". Y tras darle muchas vueltas no podrían estar más satisfechos con el resultado. 

Mobiliario realizado a medida y diseñado por Mengíbar Blanco Estudio. La campana, el horno y el microondas son de Neff. Lámparas de techo de Natura Casa. 

8.

Una cocina de aire clásico con salida a la terraza

Cocina con isla blanca con salida a la terraza

Es el look que buscaron darle a su nueva cocina: un look clásico, como inglés, con sus baldosas en damero, la encimera de mármol, los tiradores de concha, las vitrinas... "Todo lo contrario de la cocina que teníamos en el otro piso, que era ultramoderna", sonríe Ana. 

9.

Ana y su hija Inés, en la isla de la cocina

Ana Blanco y su hija Inés en la isla de la cocina

"Una de las cosas que más nos gusta de la cocina es que tiene muchas visuales: ves el comedor, el salón, el despacho, la terraza... La verdad, es donde más nos gusta estar", nos chiva Ana mientras la pequeña Inés parece darle razón con su sonrisa. 

10.

Un dormitorio con techos de doble altura

Dormitorio blanco con armarios a pie de cama

Una de las sorpresas que se llevaron Ana y Fran cuando quitaron el falso techo de la zona de noche es que los dormitorios tenían doble altura, con unos preciosos techos inclinados que le dan muchísimo encanto. "Ahora cada zona del piso tiene su gracia: la de día las terrazas y la de noche los techos inclinados de madera", explica Ana.

Los armarios son un diseño realizado a medida en DM lacado de Mengíbar Blanco Estudio. Ropa de cama de La Redoute. Plaids de La Maison y de La Redoute. 

 

11.

Una suite que respira serenidad con pocas piezas pero escogidas

Dormitorio en suite blanco con cómoda recuperada y baño

Como en el resto de la casa, aquí reina la luz y una cautivadora sensación de serenidad. "Este blanco cálido relajadito contribuye a ello", nos sopla risueña Ana. Y la decoración, con pocas piezas pero especiales, algunas de anticuario otras de diseño y muchas recuperadas del anterior piso: "Teníamos pocos muebles, pero les hemos encontrado a todos su sitio aquí", nos confiesa. 

Mueble bajolavabo diseño de Mengíbar Blanco Estudio, lavamanos de Duravit, grifería de Hansgrohe y pavimento de microcemento. En el dormitorio, silla Tulip y alfombra redonda de Zara Home.

 

 

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