CASAS DE FAMOSOS

Así es la colorista casa de Ágatha Ruiz de la Prada (como ella)

Como no podía ser de otro modo, los tonos y formas características de la diseñadora invaden también su casa. ¡Te lo enseñamos!

Mireia Noguer Actualizado a

Foto de perfil de Ágatha Ruiz de la Prada

La diseñadora de moda, empresaria, y aristócrata española con varios títulos nobiliarios, Ágatha Ruiz de la Prada, cuenta con un céntrico ático en Madrid que decidió renovar tras su divorcio con Pedro J. Ramírez. Después de tres décadas juntos decidieron poner punto y final a su relación, una experiencia traumática para la diseñadora que, poco a poco, ha ido superando. ¿Y cómo lo ha conseguido? Sin duda uno de los puntos claves de su recuperación ha sido cambiar totalmente la casa en la que vivían juntos durante el matrimonio. El resultado ha sido un colorido ático acorde con sus tonos y formas propias.

Un cambio total de color

El primer paso que la diseñadora de moda decidió dar para reformar su hogar fue pintar las paredes. Se trataba de un deseo deco que siempre tuvo en mente, pero que nunca llevó a cabo. Tras el divorcio, llegó el momento. ¿El color? Sin duda alguna el fucsia, el tono que ha aportado la vitalidad y la diversión necesaria en la casa.

El salón de Ágatha Ruiz de la Prada

El fucsia es uno de los colores que más identifican a Ágatha y por ello tenía que estar muy presente en la casa. En el salón, predomina especialmente, siendo una de las estancias más llamativas y coloridas del hogar. Amplio y con muebles extravagantes, la diseñadora pasa largos ratos junto a sus perros.

El suelo es uno de los principales cambios, con grandes rayas gruesas, blancas y rosas que cubren todo el espacio. Parece una especie de paso de cebra pero al estilo de la diseñadora. En cambio, la diseñadora ha apostado por el blanco para la decoración de las paredes y las cortinas. El truco perfecto para conseguir resaltar los muebles que forman el salón: un gran sofá fucsia con el respaldo en forma de flor; varios pufs en rojo y rosa también en forma de flor; una chimenea en color dorado...

El comedor de la diseñadora

Pupitres en varios colores son los muebles que configuran el comedor de Ágatha. Y es que la diseñadora ha dado su toque especial también a esta estancia, optando por ocho pequeños pupitres con sillas a juego en vez de poner una gran mesa central. Se trata de un espacio que también dispone de las rayas diagonales que encontramos en el salón. El blanco también está muy presente, dejando el protagonismo al resto de colores del lugar. Al fondo observamos una librería repleta de libros y pequeños cuadros, una de las paredes más características del comedor.

Y es que los ocho pupitres son ideales para crear mil combinaciones acordes con las necesidades del momento.

Disfrutar de un buen café con amigas es una de las actividades que más le gusta a la Ágatha. Y si es acompañado con macarons de colores mejor que mejor. ¡Qué ricos!

Esta es una tradición que realiza muy a menudo, ocasiones en las que aprovecha para enseñar sus nuevas adquisiciones, como esta vajilla que le costó 40 € en Sevilla.

Y no podemos olvidar una de las maravillosas paredes que la diseñadora tiene en el comedor, con un imponente cuadro de Peter Zimmerman. ¡Colores, colores y más colores!

El otro salón

Ágatha también cuenta con otro salón, de tamaño más pequeño, que se encuentra contiguo al principal. Dispone de un sofá en azul claro, más librerías y una característica mesa en forma de tornillo de Eero Aarnio.

Se trata de un espacio en el que la diseñadora hizo algunos directos durante el confinamiento.

El gran cambio del despacho

El despacho es la estancia que más ha cambiado y es que era el estudio personal de José Luis de Vilallonga, antiguo propietario de la finca y amigo de la familia Ruiz de la Prada. De espacio clásico y con decoración tradicional, se ha convertido en una zona en donde los colores vivos predominan.

El suelo combina rayas en tonos azules con otras verdes; y la pared rayas amarillas con otras blancas. Una combinación extraña, pero que la diseñadora ha conseguido encajar. La chimenea era de mármol negro, pero Ágatha ha querido pintarla en dorado, igual que la del salón principal. También observamos un gran sillón verde, varios pufs y sillones de tonos variados de Julian Opie y Donald Baecher.

Una terraza con grandes vistas

Incluso en la terraza sus colores más característicos se encuentran presentes. Y es que el suelo combina los tonos rojos, rosas y verdes. Con grandes vistas, se trata de una terraza digna de admirar. Además también tiene flores.

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