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Ana Puértolas

AUTOR

Ana Puértolas. Periodista y escritora. Durante 15 años, Directora Editorial de RBA Revistas.

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Salón apaisada

Una casa más que rústica en Cantabria

Estamos en el norte, en las montañas cántabras, verdes a rabiar, frondosas y hermosísimas, un lugar escondido y de privilegio. Pero… todo tiene su “pero”: el verano no es tan largo como quisiéramos, la atmósfera es húmeda y el frío en invierno hiela hasta los últimos pliegues de las sábanas. Con todo, os aseguro que todo eso, la belleza de prados y montes y el remojo invernal, ha sido tenido en cuenta en esta casa. Además, os vais a enamorar de ella nada más ver, así, en un primer ojeo, las fotos. Y más os va a gustar cuando yo os cuente algunas cosas de mucho interés. Seguid leyendo.

Érase una decoradora a la que le gustaba mucho el campo y el monte. Un día, en uno de sus paseos por sus lugares favoritos dio con una construcción vieja, un establo, o invernal como se les llama por aquí, y pensó que sería el punto de partida ideal para levantar una casa. Piedra, mucha piedra, también ladrillo y montones de metros cuadrados de madera de castaño hicieron falta para hacer realidad palpable y habitable este sueño de nuestra protagonista de nombre Marian. Y además de estos materiales, todos sacados de las entrañas y los bosques de esta tierra, también fue necesario un plan arquitectónico inspirado en las casas del entorno. Y el final feliz, el colorín colorado con que acaba el cuento, lo tenemos aquí delante, para que lo podáis ver y contemplar a gusto vosotras.

El porche es la perfecta introducción de la historia, pensado para atrapar el sol sin dejar escapar un solo rayo. Pero avancemos. La entrada, bien protegida del frío, da paso al gran salón, el centro de la casa, con doble altura, una chimenea en la que caben varias personas dentro y un acogimiento tal que una vez dentro dan ganas de quedarse aquí el resto de la vida. Como tenéis las fotos delante poco tengo que explicar yo, porque es de esos espacios tan espectaculares y poderosos que hablan por sí solos. Su esencia, su base, su fundamento está en los muros de piedra, en su altura vertiginosa, en la barandilla del primer piso que lo rodea, en las rotundas vigas de madera, en la solidez del suelo. Es un espacio al que Marian consiguió dar vida calentado por el fuego.En torno a este corazón central giran los demás ambientes. Una pequeña zona de escritorio y el comedor, abierto a su vez a la cocina (creedme, lo sé aunque en las fotos no se vea: se sitúa a continuación del buffet con el espejo encima). Y, en el piso superior, baños y dormitorios, asomados también al gran salón y con balcones mirando a las montañas. Arriba y abajo se dan la mano gracias a la presencia protectora de la piedra en los muros de mampostería, la firmeza y la hermosura de la madera maciza de castaño en los suelos y la fortaleza de las vigas. Arriba, además, se levantan unas paredes de ladrillo visto trabajadas a la manera mudéjar, que todo hay que aprenderlo.

¿Te hubieras atrevido a reformar un antiguo establo en vivienda como hizo la propietaria de esta casa?

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2 Comentarios

  1. Es una casa que me recuerda las casas de PELICULA ! Espectacular! Y la DECORACION muy lograda!

    Cossavella - 17/03/2012

    ¡Me gusta! (0 votos)
  2. alucinante, me encanta ....me he quedado con la boca abierta!

    carmenhf - 22/09/2011

    ¡Me gusta! (0 votos)

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