Esta masía catalana del siglo XVII cautiva por detalles exquisitos y el tiempo se detiene para que disfrutes del aromático jardín mediterráneo que la rodea. El jazmín se enrosca a las rotundas vigas perfumando el recogido comedor de verano.
Cuando la hierba rebrotó y los frutales dieron sus primeros frutos, lo que era un cortijo en ruinas se transformó en una alhaja. Desde la sierra malagueña de Ronda, la naturaleza ha entrado en esta casa para quedarse. En el salón, linos, barro cocido, madera y fibras
50 años contigo
Concha quería que la primera impresión de su casa fuera más acogedora, más cálida. Lo logramos con un zócalo alto, unas cortinas de lino y algunos pequeños detalles muy bien elegidos. “Es la primera impresión que te llevas y, para mí, es fundamental