El jazmín es una de las plantas aromáticas más bonitas y especiales. Estas plantas son nativas de las regiones tropicales y subtropicales de Eurasia, Australasia y Oceanía. Se cultivan en todo el mundo por su belleza y su fragancia intensa y dulce. Las plantas de jazmín son muy conocidas y pueden ser de hoja perenne (siempre verdes) o de hoja caduca (pierden sus hojas en invierno), y vienen en una variedad de formas, incluyendo arbustos, enredaderas, y raras veces como árboles. Los colores de las flores también pueden variar, pero a menudo son blancos o amarillos.

En cuanto a su cuidado, generalmente el jazmín necesita un suelo bien drenado y un lugar con buena luz, pero sin sol directo en las horas más calurosas del día. Aunque es cierto que resisten bien el calor. Necesitan agua regularmente, pero no soportan el encharcamiento. En invierno, las especies más tropicales deben protegerse de las heladas.

Las flores de jazmín también son ampliamente utilizadas en la industria del perfume y en la aromaterapia. Además, algunas especies de jazmín se utilizan para hacer té de jazmín, especialmente en China.

Tipos de jazmín y sus características

Existen muchos tipos de jazmines, casi alrededor de 200 especies. Estas son algunas de las más populares.

Jazmín común (Jasminum officinale)

Es una especie de jazmín muy popular con flores blancas y fragantes que florecen en verano y a principios del otoño. Es una planta trepadora que puede llegar a crecer hasta 10 metros de altura.

Jazmín de estrella (Trachelospermum jasminoides)

Este jazmín es famoso por sus flores blancas en forma de estrella y su potente fragancia. Es una planta trepadora de hoja perenne que puede crecer hasta 6 metros de altura. Florece en primavera y verano.

Jazmín amarillo (Jasminum mesnyi)

Este jazmín destaca por sus flores amarillas y es menos fragante que otros jazmines. Es de hoja perenne y tiene un crecimiento en forma de arbusto, pudiendo alcanzar hasta 3 metros de altura. Florece en primavera.

Jazmín de invierno (Jasminum nudiflorum)

Este jazmín es conocido por su capacidad para florecer durante el invierno, incluso en climas más fríos. Sus flores son amarillas y no son tan fragantes como las de otros jazmines. Tiene un crecimiento en forma de arbusto.

Jazmín Árabe (Jasminum sambac)

Este jazmín, también conocido como Sampaguita, es famoso por ser la flor nacional de Filipinas. Tiene flores blancas pequeñas muy fragantes. Es un arbusto de hoja perenne que puede crecer hasta 2 metros de altura.

Jazmín de Madagascar (Stephanotis floribunda)

A pesar de su nombre, este no es un verdadero jazmín, pero a menudo se le llama así debido a sus flores blancas en forma de trompeta y su fuerte fragancia. Es una planta trepadora de hoja perenne.

Cómo cuidar un jazmín en maceta y jardín

Cuidar de un jazmín, tanto en maceta como en jardín, requiere una atención específica, aunque generalmente no son plantas demasiado exigentes.

Riego 

El jazmín necesita un suelo bien drenado y no soporta el encharcamiento. En épocas de crecimiento y floración (primavera y verano), riega regularmente para mantener el suelo húmedo pero no empapado. En invierno, reduce el riego, ya que la planta estará en reposo. Si el jazmín está en maceta, asegúrate de que el agua no se estanque en el platillo.

Abono

Durante la temporada de crecimiento, puedes alimentar al jazmín con un fertilizante equilibrado una vez al mes para fomentar la floración.

Luz

El jazmín necesita una buena cantidad de luz para crecer bien y producir flores. Sin embargo, muchos jazmines pueden quemarse o amarillearse si se exponen a la luz solar directa durante las horas más intensas del día, especialmente en climas cálidos.

Temperatura

Las plantas de jazmín, en general, son bastante tolerantes al calor, pero tienen dificultades con las temperaturas frías. La mayoría de las variedades de jazmín no son resistentes al frío y pueden sufrir daños si la temperatura baja de los 0 grados. Si vives en una zona con inviernos fríos, tendrás que llevar tu jazmín en maceta al interior durante el invierno o proporcionarle protección adicional si esto no es posible.

Jazmín.

Flores de jazmín.

El Mueble

Consejos para mantener el jazmín en maceta exterior perfecto

El jazmín es una de las plantas con flor más bonitas. Para que puedas mantenerla en perfecto estado en maceta, te recomendamos elegir bien la ubicación. El jazmín necesita luz para florecer, pero el sol directo en las horas más fuertes del día puede quemar las hojas.

Otro de los aspectos importantes es tener cuidado con el riego, siempre debe ser moderado. Protege bien el jazmín si vives en una zona con inviernos muy fríos y cambia de maceta si notas que la playa crece mucho. Escoge una maceta un poco más grande que la actual y asegúrate de utilizar un suelo de buena calidad.

Enfermedades y plagas comunes en el jazmín

El jazmín es susceptible a varias plagas y enfermedades. Estas son algunas de las más habituales: 

  • Pulgones. Estos pequeños insectos pueden ser de color verde, negro, rojo o marrón, y se alimentan de la savia de la planta, debilitándola y deformando sus hojas. Pueden ser controlados con insecticidas específicos o remedios caseros como una mezcla de agua y jabón.
  • Cochinillas. Son pequeños insectos que también se alimentan de la savia de las plantas y producen una sustancia pegajosa conocida como melaza. Pueden ser controladas eliminándolas manualmente o con el uso de insecticidas.
  • Mosca blanca. Son pequeños insectos blancos que se alimentan de la savia de las plantas y pueden causar decoloración y marchitamiento. Pueden ser controlados con insecticidas o con trampas pegajosas de color amarillo.
  • Ácaros (Araña roja). Estos pequeños ácaros pueden causar decoloración y marchitamiento de las hojas. El control puede implicar el uso de acaricidas o el aumento de la humedad alrededor de la planta, ya que los ácaros prefieren condiciones secas.
  • Oídio. Es una enfermedad fúngica que provoca la aparición de un polvo blanco en las hojas. Se puede tratar con fungicidas y mejorando la circulación de aire alrededor de la planta.
  • Podredumbre de la raíz. Esta enfermedad es causada por un exceso de agua y provoca el marchitamiento y la muerte de la planta. Se puede prevenir asegurándose de que la planta tenga un buen drenaje y no esté demasiado húmeda.
  • Clorosis férrica. Esta enfermedad se caracteriza por el amarillamiento de las hojas mientras que las venas se mantienen verdes. Suele deberse a la falta de hierro absorbible en el suelo. Se puede tratar aplicando un abono específico rico en hierro (quelato de hierro).

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