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Un arrimadero blanco y con molduras

Arrimadero y papel pintado

El arrimadero pintado de blanco consigue que el relieve de las molduras destaque y dé más luz al papel estampado, con base clara y motivos en tonos tierra. La combinación es tan cálida como luminosa. Los muebles crean un rincón natural y acogedor con la consola y los espejos de madera de Catalina House, las plantas y la lámpara tallada de Sacum.

Papel pintado modelo Cecily de Jane Churchill. Lo encuentras en Gastón y Daniela por 147,90 € el rollo.

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Haz que las paredes destaquen

Arrimadero y papel pintado

Cuando el arrimadero tiene tanto protagonismo, como este de madera pintado en verde (Ref. P2.15.51 de Bruguer), el papel debe ser todo lo contrario. Aquí elegimos uno de sutiles rayas, también verde, que además incrementa la sensación de altura. Los muebles son más desenfadados: el escritorio con pies de hierro es de Sacum y el colgador, de Maisons du Monde.

Papel Palatine Stripe de la colec. Signature Papers II de Ralph Lauren para Designers Guild (103 € el rollo), en Usera Usea.

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Combinado con un papel de flores

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Un arrimadero en blanco roto y liso ha sido la mejor elección para acompañar sin recargar la pared con papel pintado de flores. Los muebles refuerzan esta atmósfera romántica. Y un truco de estilista: la alfombra es del mismo color que el arrimadero.

Cómoda francesa de Antrazita, lámpara de Sacum y taburete de madera de La Maison. Papel pintado floral modelo Double Bough de la firma Morris&Co, en Gancedo por 187,50 € el rollo.

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Un arrimadero en la entrada

Son la mejor carta de presentación en un recibidor. En esta zona de la casa dan estilo y sirven para evitar las típicas rozadoras causadas por colgar chaquetas o bolsos y zapatos en la parte baja de la pared. Si lo pintas del mismo color de la puerta, como aquí, el efecto de continuidad es total. 

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Arrimadero parece...

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Crear una falsa sensación de arrimadero es muy fácil de hacer. Basta con pintar hasta 1/3 de la altura de la pared (suelen ser unos 90 cm) y rematar con una moldura. Si dudas sobre dónde poner el arrimadero, acerca una silla a la pared. Donde llegue el respaldo te indicará la altura. El arrimadero tostado combinado con paredes blancas resulta más ligero visualmente.

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Funcionan como cabecero

Protegen todo el perímetro de la habitación y si se trata de un dormitorio, ya no te hará falta cabecero, porque el mismo arrimadero funcionará como tal. La pared posterior de la cama libre de antiestéticas rozaduras y, encima, con un aspecto acogedor. 

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Un arrimadero de lamas

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La combinación de arrimadero de lamas y papel pintado es perfecta en la habitación de los niños. El arrimadero protege las paredes a la altura de la cama y el papel vinílico las decora y se limpia sin problemas. El papel pintado en blanco y arena es luminoso y sufrido. Un papel estampado siempre es más difícil de casar pero disimula mejor manchas e imperfecciones.

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Hasta en el baño

Los arrimaderos son aptos para todas las estancias de la casa, incluso el aseo. Le dan un aspecto más cuidados y si se pintan con pintura antihumedad, son resistentes y duraderos. 

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¡Visten tanto un salón!

Y pocas palabras bastan para ver esta evidencia. Un salón con mitad arrimadero, mitad papel pintado se vuelve cálido y acogedor al instante. Si usas un tono claro para la parte inferior, darás luz y amplitud a la estancia. 

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En el cuarto de los niños, ¡imprescindibles!

Echa un vistazo a la pared de su cama y te darás cuento lo necesarios que resultan los arrimaderos en los dormitorios infantiles. Manotazos, rozaduras, manchas indescifrables... Si tienes un arrimadero, pasas un paño y listo. 

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Un clásico del pasillo

Los arrimaderos son todo un must en pasillos de casas o pisos señoriales. Los puedes encontrar en variados diseños y colores, con más o menos molduras y relieves, que marcarán el espíritu de tu zona de paso. 

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Su esencia, proteger las paredes

Además de su uso más típico, puedes añadirle otras funciones como en esta cocina, donde se han clavados ganchos en el arrimadero para colgar los trapos y así tenerlos a mano. Visten y protegen, ¿qué más se puede pedir?

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También puede ser de fibras

Office con arrimadero w00438300

Un arrimadero es muy práctico en el office: prote-ge las paredes en una zona donde las sillas suelen rozar. Aquí se ha elegido un revestimiento de rafia (de Saint Honoré) que da textura a las paredes y pone un toque cálido. Puedes lograr un efecto similar con un revestimiento vinílico tipo bolon, muy fácil de limpiar. 

Pintura decorativa de Stencil Barcelona.

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Un arrimadero que sirve de apoyo

Además de jugar con su color, puedes experimentar con su altura y llevar el arrimadero tan alto como quieras. En este caso, el friso que lo remata sirve para apoyar un reloj, pero también podrías apoyar algún cuadro sin tener que agujerear la pared. 

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Buenos delimitadores

Además de adaptarse a todo tipo de superficies, lisas o curvas, los arrimaderos pintados de un tono diferente del resto de la pared son capaces de delimitar zonas visualmente, como pasa en esta escalera, cuyos peldaños compartes color con el arrimadero en curva. 

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Busca tu estilo

Si bien es cierto que este tipo de piezas se relacionan con un estilo decorativo clásico, existen en el mercado opciones para todos los gustos. Decapados para ambientes rústicos, con relieves y molduras para espacios románticos o lisos y blancos completamente para dar un aire más actual. 

El arrimadero es un tipo de revestimiento de pared, en su parte inferior, decorada de modo que la proteja del roce de personas y muebles. Se usa desde la época medieval, ¡imagínate tú!, en cuya historia del arte se pueden encontrar arrimaderos alicatados procedentes de construcciones mozárabes. Y es que su antigüedad los delata como soluciones muy simples pero tan y tan efectivas que han llegado hasta nuestros días.

¿Zócalo o arrimadero?

Un zócalo es una pieza, que normalmente es de madera, pero la podemos encontrar de metal, de piedra, cerámico… y que suele hacer unos 7 o 10 cm de alto (hay algunos un poco más altos, pero no mucho más).Más que nada es para salvar el yeso pintado cuando fregamos o barremos. Lo protegemos de la humedad o de los golpes que pudiéramos propinar a la pared con el mocho, la escoba o el aspirador.

Se transforma en arrimadero cuando este zócalo aumenta de tamaño considerablemente y llega a 90 cm hacia arriba. Hay arrimaderos de un metro, de 1,20 hasta 1,50 m. Son ideales para proteger la pared cuando hay mucho movimiento o es susceptible a ensuciarse, como por ejemplo en dormitorios infantiles, en zonas de banco corrido, pasillos, dormitorios…

Por último, existen los trasdosados, que cubren la totalidad de la pared, de arriba abajo, y pueden ser de muchos materiales, pero siempre añadiéndole un volumen extra, ya sea pladur, madera, cristal, piezas de plástico, etc.

Ahora que sabemos diferenciar un arrimadero de sus primos hermanos, y que conocemos su utilidad, podemos empezar a pensar en cómo incorporar un arrimadero en casa.

Materiales y diseños

Los arrimaderos de madera son los más comunes, pudiendo ser de madera natural o bien de DM.

  • ¿Qué es el DM ? Es un aglomerado elaborado con fibras de madera aglutinadas con resinas sintéticas mediante fuerte presión y calor en seco, hasta alcanzar una densidad media.

Los arrimaderos de papel pintado son otra opción. Se usan muchísimo en dormitorios. Eso sí, te recomendamos que sea un papel pintado lavable, que con pasar un paño húmedo tengas suficiente.

Los arrimaderos de tela. El textil se usa des de hace varios siglos para cubrir paredes o bien crear arrimaderos. Ofrece texturas muy cálidas y ricas y es una buena opción si sabemos que se trata de una zona que no se va a ensuciar demasiado o bien queremos algo un poco más acogedor y sofisticado, para dar continuidad en la pared del cabecero de la cama.

De cerámica. La opción más socorrida, pero solo apta para cocinas y baños. Alicata la mitad inferior de las paredes de estas estancias y remata con un listón embellecedor que delimite ambas partes del muro.

El arrimadero más sencillo se conforma de meros tablones de madera colocados de forma vertical. Vertical porque interesa que la habitación parezca más alta.

Otro de los clásicos son los arrimaderos de madera con volumen que conforman cuadrados. Pueden encontrarse muy fácilmente en madera natural para que luego se pinten del color que se desee.

¿Dónde lo pongo?

Donde más se encuentran es en los pasillos, por el tema práctico de la limpieza. Es una zona más estrecha y por tanto es más normal que rocemos la pared con más intensidad.

Un arrimadero alrededor de la zona de comedor de la cocina es una gran idea para evitar que las sillas rocen la pared. Y si tienes niños pequeños sabrás apreciar la rapidez en que se limpia un arrimadero de madera en comparación a una pared pintada.

¿Cómo lo pongo?

Hay varios sistemas y depende del trasdosado que hayas elegido. Normalmente te asesorarán en los almacenes de la construcción donde compres las piezas para crear tu arrimadero.

Una habitación suele disponer de un zócalo. Si no quieres eliminarlo, este puede ser tu referencia para seguir con la composición, y será del grueso que tendrás que comprar el resto de listones. Escoge una altura y corta los montantes verticales. Puedes hacerlo con adhesivo especial para esto (se aplica como si fuera silicona) o bien con clavos, más complicado. Una vez colocados, vamos a colocar la parte superior, el remate.

A partir de ahí todo son posibilidades. Puedes terminar de poner unos montantes verticales y pasar de cuadrados a rectángulos, puedes pintar toda esta parte inferior del mismo color o bien combinar un par de tonos. Puedes colocar unas molduras más pequeñas en el interior, creando otro cuadrado más pequeño y por tanto más riqueza visual. También, si no quieres dejar el yeso visto, puedes incorporar piezas cuadradas de DM, una plancha delgada de unos milímetros ya bastará. De este modo protegerás aún más la pared.