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1.

Ropa de cama verde: la clave para darle un toque especial

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La ropa de cama a capas, con un suave verde, a juego con el mueble recuperado que vemos a la izquierda, es la clave de este dormitorio rústico. Cojines mullidos, uno de pelo, y unos puf de lana a los pies de la cama rematan una decoración de 10. 

Juego de cama de lino crudo, almohadas verdes y plaid verde de Filocolore. Manta de Zara Home. Cojín de pelo, pufs y alfombra de Calma House.

2.

Pared de piedra y una alfombra bereber a los pies

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De este dormitorio nos enamora su combinación de tonos y texturas naturales. Tres grandes aciertos: el cabecero de Pladur sobre la piedra, los espejos apoyados, y la alfombra blanca que enmarca la cama. ¡Genial!

Manta, cojines y espejos de Home Design International. Mesitas tronco y lámparas de Dadà Interiors. Banqueta de Filocolore. Plaid y cesto de Matèria.

3.

Rústico y con toques modernos

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Este dormitorio en una cabaña en el Pirineo, rodeada de lagos y montañas, tiene a la madera como protagonista. Sin embargo, atento a sus detalles modernos: un cabecero pintado de negro, lámparas negras de diseñador, cortinas grises... Aunque no le falta la calidez de El Mueble, con la ropa de cama de lana y en tonos tierra como clave.

En la cama, manta estampada de Wallace Sewell y cojines de Teixidors, en Matèria. 

4.

Un arco de piedra y un dosel

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Este dormitorio en Menorca es especial, en parte por su arco de piedra típica de la zona que hace de cabecero, en parte por su dosel. Para que no quedara muy pesado visualmente, el dosel solo tiene las patas. Las vigas de madera vista llenan de calidez la estancia y la ropa de cama en blanco y un suave verde la conecta con el jardín que se ve por la ventana. ¡Qué bonito! 

5.

Un dormitorio con vistas al jardín

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Enmarcado por una pared de piedra encalada en blanco y un enorme ventanal, este dormitorio asturiano tiene muchas cosas que nos gustan: unas cortinas en tono beige largas y tupidas, ropa de cama blanca combinada con plaids y cojines en colores tierra, y el encanto de dormir bajo las vigas. ¡Por algo fue portada de El Mueble!

Ropa de cama, manta y mesita taburete de Zara Home. Cojines de El Corte Inglés y Zara Home.

6.

Blanco, blanco, blanco

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Es la mejor de las recetas para actualizar una casa de madera y llenarla de luz. Aquí es blanca la pintura de las vigas, blanco crudo el cabecero, blanca la ropa de cama y blanca la butaca. ¡Más luminoso y natural!

Butaca, de Miki Beumala. Lámpara, de Faro. Apliques, de Avanluce. Manta, de La Maison. Mesitas y cabecero, de la propietaria. Colcha verde y cojín estampado, de Filocolore.

7.

Rústico con aires invernales

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En el dormitorio de esta casa en el valle de Arán se ha contrarrestado la fuerza de la madera con un cristal que conecta con el piso inferior. Amplitud, luz y un toque actual sin perder la calidez que aportan techos y suelos. 

Banqueta y lámpara de sobremesa, de Angels des Montagnes, en Carmen Caubet.

8.

El dormitorio de la interiorista Marta Tobella

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La creadora de Sacum nos ha enseñado su preciosa casa rústica cerca de la ciudad. Tiene el encanto de las vigas, con un entrevigado típico catalán con azulejos, y toda la serenidad que ofrece la ropa de cama blanca. ¡Nos encanta!

9.

El dormitorio de verano de nuestros sueños

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El cabecero de madera va de pared a pared. Junto con las vigas, parece meter la casa en el bosque. Si a esto le añadimos el taburete y la alfombra de fibras, más unas cortinas blancas, tenemos el dormitorio veraniego perfecto.

10.

Un cabecero de papel con efecto piel

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Las interioristas de Marina&Co no pusieron mueble cabecero en este dormitorio. En su lugar apostaron por forrar la pared con un papel que imita la piel de potro para dar un toque más auténtico y rústico a la estancia. Su segundo imperdible en cuanto a texturas: la lana. La vemos con un punto grande en la manta y los cojines. 

11.

Pequeño y con un cabecero de franela

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Recogido y en tonos suaves, con una pared en un suave color topo y un cabecero forrado en franela. La clave de este dormitorio es su ropa de cama y sus cojines generosos. Fíjate bien: hay cuatro filas y los cojines pequeños y el plaid son quienes ponen el toque de color.

Cabecero de franela y mesitas de Casual Home Solutions. Lámparas Funiculi de Marset. Funda nórdica, cuadrantes, plaid, y cojín estampado de Filocolore. La manta es de La Maison.

12.

Rústico urbano

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En un apartamento de ciudad también se puede evocar la decoración de montaña. Un friso de madera en toda la pared, enmarcando la cama. Mientras, el techo –también de madera–, pintado en blanco, da amplitud y los textiles en grises aportan el toque actual.  

Apliques y mesita de noche, de Maisons du Monde.

13.

La belleza de los troncos

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En este dormitorio se ha cuidado hasta el máximo detalle para que tooodo sea de madera. Incluso el armario se adapta a la irregularidad de los troncos. Los amaneceres serán impresionantes desde la comodidad de esa cama.

14.

Con olores a montaña

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En esta cabaña todo huele a pino, abeto y madera al natural. Con ese techo y una cálida ropa de cama –para aplacar el frío–, no se necesita nada más para definir a este dormitorio como rústico.

Cabecero y aplique, en Miv Interiores. Butaca, en Scandi. 

15.

Un gran balcón (y ventanal) con vistas

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Un acierto pintar la pared de la ventana en blanco. La madera oscura tiene mucho peso visual, aun con los techos tan altos, y se contrarresta con la alfombra, la ropa de cama –en blancos y mostaza– y la blancura de la pared. Descubre más sobre esta casa.  

Banqueta, alfombra, escritorio, de Ethnicraft, y silla de Becara, todo en Mujica Interiorismo.

16.

Rústico en azul y blanco

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De este dormitorio campestre y rústico destacamos la imbatible combinación de blancos y azules. Los textiles aportan toda la calidez que se necesita. ¡Y disfruta mirando las estrellas!

Banqueta, de Azul Tierra. Butaca, de Gems, tapizada con tela de Les Créations de La Maison. Alfombra, de Matèria. Mesita de noche, de Lola Derek. Lámpara de sobremesa decapada, de Velafusta, y flexo forado, de Azul Tierra.

17.

Los textiles adecuados

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La elección de la ropa de cama es fundamental en un dormitorio rústico, ayudará a conseguir ese ambiente de campo y monte. ¿Pero qué me dices poner moqueta en la pared? ¡Eso sí que es calidez! Y no te pierdas el resto de esta acogedora casa de montaña.

Mesita de noche, lámparas y alfombra, de Marina&Co. De Marina y Laia Reguant.

18.

Rústico con toques de color

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Los atrevidos colores no pierden protagonismo ni con el bello y oscuro techo de madera. Además, con ese ventanal y la estampa nevada, la calidez es palpable. ¿Lo notas?

Banqueta plegable, en Natura Casa. Alfombra, en Sacum. Lámpara flexo, en Avanluce.

19.

Rústico sofisticado y con clase

Rústico sofisticado y con clase

¿Quién dice que un dormitorio con pared de piedra y techos de madera no pueda ser elegante? Lo rústico no está reñido con lo sofisticado. De hecho, su combinación detalles más delicados, como la lámpara de araña, aporta ese punto chic y super decorativo. Una vuelta de tuerca al rústico tradicional. 

Banqueta y mesita de noche, de Maisons du Monde.

20.

Rústico con aires a campo

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El estampado del cabecero tapizado y las cortinas llevan a este dormitorio rústico un toque floral muy campestre y bucólico. ¡Como sacado de La casa de la pradera! Excepto por el ventilador, claro.

Cabecero, ventilador, pantalla de los apliques, cortinas y alfombras de SVC Estudio.  

21.

Rústico conectado con el exterior

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Además de la evidente conexión que crea la puerta enmarcada con una trepadora, el suelo de barro –igual tanto en el interior como en el exterior– enfatiza el efecto.

Cortinas, de Filocolore. Espejos, en Cottage Little House. Puff y Lámparas, de India&Pacific.

22.

Aires del siglo pasado

 Mesita de noche, en Daviu-Quera. Silla, en Antic Centre. Girona.

23.

Rústico, fresco y natural

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Este dormitorio invita al verano, al campo, a lo natural. El efecto de las grandes puertas que conectan con el jardín se ve incrementado con los colores tierra de adornos y textiles.

Banqueta, alfombra, cortinas y aplique, en Let's House. 

24.

Con chimenea

 Techo con vigas de madera y suelo de parquet. Cama de herencia familiar. Sofá, en Cado, como la alfombra. Ventilador de techo, de Inthai. Armarios empotrados realizados a medida por Carpintería Juan Sánchez.

25.

Revestido en madera

 Cabecero de madera de castaño y mesitas de noche, de la constructora Era Carrola. Alfombra, en Velafusta.

26.

En beige

 Cabecero y mesilla de madera de nogal. Silla de madera decapada y banquetas de madera de nogal y lino, de Hanbel. Vigas de roble, puertas y pavimento de madera de roble, en Joaquín Díaz.

27.

¿Puede ser la madera más bonita?

¿Puede ser la madera más bonita?

En este dormitorio se optó por un concepto natural. La madera es la estrella del show. En el techo, la pared, las vigas y hasta el suelo. Las lámparas, mesitas y detalles nórdicos acentúan la calidez y aportan frescura. Inigualable.

Banco y alfombras, de Luderna Design. Espejos, de Carolina Blue. Mesitas de Noche, de El Corte Inglés.

28.

Luminoso y cálido

 Butaca de ratán y cesto de fibra natural, en Luzio. Lámpara de sobremesa, modelo Blun, en La Maison.

29.

El dormitorio de un antiguo establo

 Cabecero entelado con hilo antiguo, y mesitas de noche, en Almazen. Lámpara aplique, en El Siglo. Cortinas Egipto, de Gastón Y Daniela. Butacas estilo Luis XV y puf, de Hanbel.

30.

Blanquísimo

 Cabecero de Blanc D'ivoire.  Mesillas de noche, en Alejandro Rodríguez con lámpara de sobremesa, de Blanc D'ivoire. Butaca gustaviana, de KA International.

31.

Con una cama antigua

Es de estilo imperio, de madera. Cómoda de madera pintada en color beige.

32.

Con balcón

 Cabecero formado por dos individuales, de teca pintada. Mesita de noche de roble, banquetas y espejo, de Hanbel. Techo abuhardillado con vigas de madera de roble. Pavimento de castaño patinado.

33.

Con mucha madera

 Dormitorio con cama de madera de roble, modelo Piñas y cómoda, todo de Becara. Banqueta, modelo Andrea, de Taller De Las Indias.

34.

Con salida al jardín

Cama de herencia familiar. Lámpara de sobremesa con pantalla de tela y colcha, de Blanc D'ivoire, en Taller dels Somnis.

35.

Armonía en blanco

 Cabecero, tocador y mesita de pino, banqueta y butaca, todo, de Sumple Goosie. Pavimento de barro, de Artisan.

36.

Muy completo

 Con zona de lectura y chimenea de obra. Cama de hierro Leirvik, de Ikea. Banqueta, en Rialto Living. Butaca, de Artelore, en Sleeping Company. Lámpara de pie, en Domus. Cuadro, obra de Dolores Sampol.

37.

En una antigua casa de indianos

 Mesita de noche decapada, de El Parche. Banqueta y mesa velador de hierro pintado, de Becara. Chaise longue, en Francisco Mendoza, tapizada con tela de Lantero Decoración.

38.

Con mucha luz

 Banqueta, en India & Pacific. Lámpara de sobremesa, en Luzio. Cortinas, en Cortines Sant Jordi. Alfombra, en Gra. Techo y pavimento de madera de roble natural instalado por Gesconspro3.

39.

En pocos metros

 Cabeceros de madera antiguos. Hoja de hierro sobre éstos, de Carina Casanovas. Techo revestido de lamas de madera pintadas en blanco y vigas.

40.

En un pequeño rincón

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¿Qué mejor manera de aprovechar el espacio abuhardillado que colocando la cama? El blanco y los tonos suaves en rosa multiplican la luz y la propagan en este dormitorio rústico.  

Cabecero, de Kenay Home.

41.

Recicla unas viejas contraventanas

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El efecto envejecido en los mueble contribuye al toque rústico. En este dormitorio, todo pintado de blanco y con las vigas y el techo en bruto, las puertas envejecidas con Chalk Paint llevan ese aroma rural a campo y sombreros de paja. Y el resto de la casa también es increíble.    

Mesita de Noche, En Malana's. Banqueta y lámpara de sobremesa, en Tessa&Co. Alfombra, en Gra.

42.

Rústico con estampado escocés

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Directo desde las Highlands. El estilo escocés se cuela en este dormitorio rústico mediante el papel pintado a modo de cabecero. 100% calidez y confort. ¡Te parecerá escuchar el sonido de las gaitas a lo lejos!

Papel pintado escocés, de Leroy Merlin. Aplique, de Vermissen.

43.

Paredes de color

Paredes de color

El color verde oliva de las paredes envuelve la habitación, creando una atmósfera tremendamente cálida, sensación que se ve incrementada por las vigas de madera y la cama con dosel. ¡Ah, y la chimenea! De corte moderno, además, como contrapunto.  

Cabecero y mesita de noche, de Antonio Sánchez. Alfombra, en Filocolore.

44.

Rústico con aires nórdicos

Rústico con aires nórdicos

El estilo escandinavo ha conquistado también nuestros refugios de montaña. ¡Y cómo no! La combinación de los tonos fríos de la pared y textiles con la calidez de la madera crean el mejor refugio para descansar al calorcito mientras fuera nieva. Idílico, ¿verdad?    

Banqueta y alfombra, en La Redoute. Aplique, en Lámpara y luz.

45.

Al calor del fuego

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Al techo de madera con las vigas a la vista y el entarimado, también en madera, se suma la calidez que aporta la chimenea. Que, aunque discreta en una esquina, es la que da sentido al conjunto. Y el resto de la casa no se queda atrás. 

Cama y chimenea, realizadas por Integra. Butaca, de Frajumar. Lámpara de pie, de Scapa.

46.

Dormitorio rústico 100% blanco

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El blanco es la estrella. Sin adornos u ornamentos en las paredes. Las vigas originales y la ropa de cama en blanco (sí, también). Y los delicados detalles en tonos tierra crean la conexión con el suelo de barro. 

Cama de Gervasoni. Escritorio y banco, de Flamant.

47.

Dormitorio rústico con vistas desde la cama

Dormitorio rústico con vistas desde la cama

Madera y luz. Esas han sido las prioridades en este dormitorio de montaña de estilo rústico. ¿No da la sensación de estar durmiendo en un árbol?

48.

Rústico en blanco y rosa

Rústico en blanco y rosa

Femenino y coqueto. Así es este dormitorio rústico que emplea el blanco y el rosa para contrarrestar el peso del techo, de madera oscura. Los adornos vegetales aportan el detalle extra. 

Mesita de noche y lámpara flexo, de Coton et Bois. Alfombra, de Sacum.

49.

Un refugio para dos en el monte

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La combinación de gris, en las mantas y plaids sobre la cama y la alfombra, combina con el mostaza de los cojines. Un dormitorio rústico muy actual y acogedor. ¡Y vaya vistas al despertar!

50.

Rústico con ladrillo visto

Rústico con ladrillo visto

En este dormitorio rústico se ha aprovechado la estructura original del techo, en ladrillo visto. ¡Y da muchísima personalidad a la habitación! 

Banqueta, de Almazen.

51.

Juego de texturas

Juego de texturas

El mural en la pared, a modo de cabecero, contribuye a la mezcla de texturas que también aportan las plaids, alfombras, cortinas y el techo abuhardillado de madera.

Lámpara flexo, de Marina&CO.

52.

Piezas con olor a tradición

Piezas con olor a tradición

Son las piezas de herencia de este dormitorio, la señorial cama y la cómoda vintage, las que añaden el punto rústico y tradicional. El suelo de barro, las paredes encaladas y el techo de madera refuerzan su autenticidad. 

Banqueta, de Velafusta. Alfombra, en Gra. 

53.

Rústico con aires exóticos

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Abre tu mente a nuevas sensaciones en tu casa rústica. ¡No tienes por qué encorsetarte en estilos y tendencias! Un toque exótico aportará un ambiente muy fresco y colorido, perfecta para mil y una noches de verano. 

Alfombra, de Mauritania. Cesta, en Sluiz.

54.

Continuidad en el techo de madera

Continuidad en el techo de madera

Aunque en este dormitorio se decidió separar ambientes mediante un muro, se decidió no llevarlo hasta el techo de madera de castaño. Dándole a este todo el protagonismo. ¡Y como para no hacerlo!

Butaca, en Ornatus.

55.

Una gran viga

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La viga de madera al natural abraza la habitación. Los nudos e imperfecciones del tronco sobresalen sobre el resto de la decoración y el blanco de paredes y techos.   

Cómoda, banqueta, lámpara de sobremesa y cortinas, de Il Coc Interiors. Alfombra, de Madera de Pino.

56.

Rústico y vintage

Rústico y vintage

Aun con la rusticidad que transmite la pared, se ha optado por unas tonalidades suaves y estampados florales, contribuyendo a esa atmósfera también vintage. 

Cabecero, de Dimoni Gros Interiors. Mesita de noche, de Atelier Melis. Banqueta y lámpara de sobremesa, en Coton et Bois. Alfombra, de Francisco Cumellas.

57.

Escapada romántica y muy rústica

Escapada romántica y muy rústica

La madera y la combinación de los grises con el rojo es atractiva y especial. ¿Un fin de semana en este coqueto y acogedor dormitorio? ¡Por supuesto! ¿Cuándo nos vamos?

58.

Piezas originales

Piezas originales

¿Cuántos años tendrá ese banco utilizado como pie de cama? ¿Cuántas historias podrá contar? Las piezas heredades o de mercadillos y ferias son perfectas para un toque rústico con mucho carácter. 

Mesita de noche, de Ana Generó. espejo, en Matèria. Banqueta, de Antonio Ortinez. 

59.

Dormitorio rústico, ambiente industrial

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Dentro del dormitorio, todo evoca a la montaña: las vigas en madera bruto, sin tratar, las cestas en fibras naturales, la mesita de mimbre e, incluso, los frescos textiles. Y la puerta aporta ese toque industrial. El contraste es fantástico. 

Lámparas Kelvin, diseño de Antonio Cittero para Flos. Silla, diseño de Mallet Stevens para Habitat.

60.

Dormitorio rústico y campestre

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Aunque no lo parezca, este dormitorio no es típicamente de campo. ¡Es una cabaña de montaña! Y es que el romántico y delicado estampado de la colcha y los cojines te trasladará a un colorido campo asilvestrado.

Mesita de noche, de Carmen Caubet. Lámpara de sobremesa, cuadro y espejo, de Cottage Little House.

Llegar a un hotel rural y que te den la habitación con techo abuhardillado o con vigas de madera a la vista… ¡es premio! Pero, ¿por qué esperar hasta la siguiente escapada al campo para disfrutar de su encanto? Si te apasiona este estilo, cópialo.

La clave es dar protagonismo a los materiales más naturales como la madera, la piedra y las fibras vegetales, así como rescatar piezas antiguas para amueblar los dormitorios, como estructuras de cama, cómodas, bancos o sillas. Las flores y las plantas silvestres -tanto frescas como secas- son el detalle que completan el atrezo de estos dormitorios rústicos.

Trucos para conseguir el toque rústico

  • Si es una casa antigua, recupera las paredes originales de piedra
  • La madera, en todas partes: paredes, techos, suelos, muebles…
  • Recupera piezas antiguas: una cómoda vieja, sillas de mimbre, vigas a la vista, puertas, contraventanas…
  • Utiliza telas muy naturales como lino, algodón o lana
  • Suma un toque natural: un jarrón con flores frescas, un ramo de lavanda seco o un capazo con flores silvestres
  • Chimenea: el broche final

Rústico para todos los gustos

El tosco. Es el más austero de todos y también el más de pueblo. Madera oscura, vigas al natural y paredes de piedra sin tratar. Y, los muebles, de líneas rectas, sin filigranas. Tiene mucha personalidad, pero para atenuar su dureza hay que prestar mucha atención a los textiles como la ropa de cama o las cortinas, que restarán esa aspereza.

El Provenzal. La madera es más clara, incluso decapada o blanqueada. Aunque mantienen su esencia original, los muebles admiten ciertos giros clásicos de inspiración afrancesada, como cabeceros sinuosos y tapizados, sillas con patas cabriolé o lámparas con pies torneados.

En blanco. Es la versión más modernizada y actualizada del estilo rústico. Este color atenúa su tosquedad, suma luz y consigue que encaje en ambientes no exclusivamente rurales. En este caso lo ideal es evitar el uso de otros colores. Basta con la madera y el blanco. A lo sumo, toques de verde con plantas o tonos neutros como beige o gris en los textiles. Cuantos menos añadidos en la paleta cromática, mejor.

En estos 60 dormitorios desconectar es tan fácil que basta con cruzar el umbral.