Elegir bien las tonalidades de nuestra estancia es algo primordial. Debemos tener en cuenta cuáles son las mejores combinaciones para que, junto al mobiliario, tengamos un hogar que respire estilo y serenidad. 

Una de los mejores bases es el blanco. "El blanco no es para nada un color soso. Tiene infinidad de matices y, además, da muchísima luz y elegancia. Una casa pintada de blanco gana amplitud y da más libertad a la hora de decorar porque combina con todo", explica la interiorista Pia Capdevila. ¡Te explicamos todos los detalles!

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Crea contrastes

Crea contrastes

Un salón de paredes blancas y sofá blanco roto.

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"La clave a la hora de decorar con blanco es trabajarlo con distintas gamas y mezclarlas entre sí", recomienda Pia. Una opción es pintar las paredes y el techo en un blanco puro y elegir las piezas voluminosas, como el sofá, en un blanco con fondo gris o arena". 

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Mis infalibles

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El blanco es luminoso y muy combinable.

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Uno de ellos es blanco y madera. "Es una combinación que da un look nórdico acogedor. Se ayudan mutuamente: la madera da calidez y el blanco, a su vez, ilumina". Por otro lado, el blanco piedra es la otra opción clave. "Los prefiero a los que amarillean. Creo que los blancos avainillados cansan un poco más".

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Un sofá y un cabecero blanco son un gran acierto

Un sofá y un cabecero blanco son un gran acierto

Chaise longue de Martínez Cardona, en Calamita. Cortinas de Lizzo.

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"Para mí, cuanto más blanco, más bonito es un sofá. Pero no todo el mundo se atreve por el tópico de ser un color delicado. Sin embargo, los colores oscuros pueden ser incluso más 'sucios' que el blanco. ¿Mi consejo? Si apuestas por un sofá blanco, elígelo con una tapicería con tratamiento antimanchas, que facilita muchísimo el mantenimiento".

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Blancos radiantes

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Mobiliario, diseño de Mengíbar Blanco Estudio. Lámpara de Malana's Workshop.

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"Los blancos fríos tienen matices azules o grises, de ahí que visualmente los percibamos como más 'fríos' o puros. Usados con moderación, son una opción ideal para dar un toque moderno y fresco a un espacio. Son blancos perfectos para puertas y suelos".

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Dos elementos muy importantes

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El blanco combina con diferentes texturas.

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Una buena idea, si toda tu casa es blanca, decora con textiles de linos y algodones, muy fresquitos. Si el sofá es blanco, puedes atreverte con terciopelos, rayas más pesadas de lana... Por otro lado, las fibras dan calidez a un blanco frío. Combínalo con toques de color y tendrás un look acogedor y equilibrado.

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El toque cálido

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Butaca de Carlucci y cortinas de Mark Alexander. Proyecto decorativo de Carlos Álvarez.

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"Mezcla estos blancos con un elemento que dé calidez, como la madera o las fibras. Queda muy bien pintar un arrimadero de un blanco frío y vibrante visualmente, y combinarlo con paredes en un tono avena o piedra. Crearán un contraste muy decorativo. Si buscas un color de blanco ideal, el que da resultados espectaculares con los blancos más fríos es el Blanco Lino 1002Y. Es un tono cálido, bastante roto, que vira a piedra, y que genera un contraste muy interesante con los blancos más puros", apunta Pia Capdevila.

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Distintas tonalidades

Distintas tonalidades

Ten en cuenta hasta el último matiz.

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Hay 4 tonos de blancos que pueden ser perfectos para tu casa. El primero es el blanco jazz, un color tiza de Jotun, de los más blancos de su platea. Luego está el de porcelana, es de Bruguer y tiene matices de beige. Por otro lado, el color de Bruguer, tiende a tonalidades blancas más piedra. Por último, el blanco camelia es una pintura con matices grisáceos de CIN Valentine. 

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Elígelo con textura

Elígelo con textura

Los cojines con tonalidades suaves son un gran acierto.

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Siempre será más sufrido un textil con cierta textura, por ejemplo un bouclé, jaspeado o con algo de trama, que uno totalmente liso. Porque se crean sombras, y las sombras hacen que, de mancharse, las manchas pasen más inadvertidas entre la trama del tejido. Es una opción ideal para asientos o cabeceros, más propensos al roce. "Además, los tejidos con textura logran dar luz a otros colores", aconseja Pia Capdevila.

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Blanco en textiles

En el cabecero

Un cabecero blanco es una buena elección.

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Lo mejor es que un sofá blanco sea desenfundable. Incluso puedes tener fundas de recambio para dejarlo como nuevo. Además, los textiles blancos que viren a gris cálido, por ejemplo, serán más sufridos que los blancos puros, más sensibles a las manchas.