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1.

Un piso en el centro de Valladolid

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"Como crecí en un pueblo, mi sueño siempre fue una casa de campo, bonita, grande y llena de niños. Y lo he cumplido... a medias. Porque justo cuando, entonces recién casados, mi marido Miguel y yo buscábamos mi casita rural soñada, su hermana decidió vender su piso, en pleno centro de Valladolid y que había pertenecido a su abuelo. Era un detalle emocional importantísimo para Miguel. El piso se había reformado hacía solo diez años y, aunque es muy céntrico, es todo exterior y tiene vistas a un antiguo palacete, con una luz incomparable. ¿Cómo íbamos a decir que no a todo esto? Así que cambiamos radicalmente de idea, y nunca me he arrepentido", explica Sara Blanco, una de las ganadoras del concurso de las mejores lectoras de El Mueble.

2.

Necesitaban más espacio...

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"Pasaron los años y, como en tantas casas, cuando llegaron nuestros tres hijos (Luis, Miguel y Jaime), nos empezó a faltar espacio. De nuevo, teníamos que reconsiderar cómo era la casa de nuestros sueños, y de nuevo, puedo dar gracias porque el destino conspiró a nuestro favor: el piso del portero (justo debajo del nuestro) se había quedado vacío. Se me ocurrió comprarlo a la comunidad y unir los dos pisos", sigue contando.

3.

Un sofá hecho a medida

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 La distribución del piso les cuadraba. De hecho, el único cambio que hicieron cuando entraron a vivir fue pintar todo de blanco roto, porque no le gustaban los colores originales. Y de ese color es el salón, de estilo clásico pero con toques modernos.

Sofá hecho a medida y tapizado en Ana Canto Tapicería. Butacas de Crisal y mesa de centro de Helios Ferro.Mesita de Taller de las Indias y alfombra de KP.

4.

Un dúplex de 170 m2

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Cuando finalmente compraron el piso del portero se pusieron manos a la obra con la reforma. "No fue fácil ni rápido, pero ahora tenemos un dúplex de 170 metros, modesto, pero maravilloso, con mucha luz y amplio para nuestra familia numerosa", dice satisfecha Sara.

Sillas y mesa de Crisal Decoración. Lámparas de fibras de Light & Living. Estor hecho a medida por Lola Geijo con tela de Yutes. Menaje de Zara Home.

5.

Con la ayuda de una profesional

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"Por suerte contamos con la ayuda de Laura Crespo, que no solo es arquitecta, también es experta en orden. Gracias a ella unimos los dos pisos en un solo dúplex", reconoce la protagonista de este artículo.

Alacena de madera blanca con tela de gallinero de anticuario. Lámpara de techo de Light & Living y alfombra redonda, similar en La Redoute.

6.

Una cocina abierta al salón comedor

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"La cocina fue la protagonista de la reforma, porque yo echaba de menos una cocina grande en la que poder estar en familia mientras cocinaba. Mi única petición fue que estuviera abierta al salón y al comedor. Tenía que ser acogedora e integrada, por eso la hicimos blanca y con toques de madera. Pusimos un office y una pared con papel pintado con flores. Lo veo fundamental para vestir la casa", asegura Sara Blanco. 

Mobiliario de roble lacado de Inko, en Milenio Cocinas. Encimera y antepecho de Sapienstone. Los electrodomésticos sondedeBoschyla campana de Elica.

7.

Una cocina muy El Mueble

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"Colecciono la revista desde que era estudiante, y de sus páginas saqué ideas de las que me siento muy orgullosa. Una fue una cocina en blanco y madera, con molduras y una pared de papel pintado con flores que da mucha alegría", cuenta Sara.

 

Sillas mod. Uish de Sklum. Mesa y lámpara de Ikea. Papel pintado mod. Honeysuckle 8852 de Borastapeter. Estor y veneciana de Lola Geijo

8.

Una escalera muy bien aprovechada

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"Diseñamos una escalera blanca con pisadas de madera, para hacerla más acogedora. En el hueco, creamos un armario perfecto para dejar los bolsos, los patinetes y hasta el carrito de los niños. ¡Cabe de todo!", añade nuestra lectora.

9.

Un dormitorio con molduras

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"Todas las habitaciones las hicimos más grandes. Las molduras del dormitorio, por ejemplo, fueron una ‘visión’ que tuvimos Laura Crespo y yo. De repente lo vimos súper claro en una foto de la revista, dijimos ‘esto es lo que queremos’ y el resultado quedó maravilloso. Hacen la habitación muy elegante", describe la lectora. 

Cabecero y mesillas de Becara. Secreter comprado en un anticuario. Armario del vestidor de Ikea.

10.

12 años siendo lectora de El Mueble

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"Tengo 37 años y soy lectora de El Mueble desde al menos hace 12 años, seguro, cuando preparaba la oposición y ya soñaba con aprobar y tener una casa 'como las de El Mueble'. Aún me falta mucho, pero creo que lo he conseguido", cuenta Sara.

Ropa de cama y cojines de Zara Home, El Corte Inglés y Sira Barcelona. Lámparas de la mesilla deLight&Living. La pared del cabecero se ha decorado con unas elegantes molduras de escayola de Orac Decor.

11.

Un baño muy femenino

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Sara lo tenía claro con el baño: "Quería que el baño de la habitación principal fuera muy femenino, como el dormitorio. Para crear unidad visual, pusimos un parqué porcelánico como el de la cocina".

El mueble y el lavabo son de Ikea con tiradores de Formani y el papel pintado es el modelo Chestnut tree de Sanderson.

12.

Una habitación infantil para tres

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Los niños podrían tener habitaciones separadas, pero ellos quieren una compartida donde dormir los tres juntos. ¡Ya cambiarán! Ellos eligieron su papel pintado.

Textiles de Zara Home. Camas de Ikea. Papel pintado modelo Our planet. Banquetas de Cosydar en Smallable.

Aquí tienes el vídeo de Sara, en el que nos habla de su casa y de su pasión por la decoración: