Hacer una reforma es un proceso largo que requiere de una planificación con tiempo. Y, aunque nos encanta el olor de las casas nuevas o reformadas, sabemos que el camino hasta ahí puede ser arduo y conllevar algún que otro dolor de cabeza. Para reducir estos al mínimo y que el resultado sea el que visualizaste en tu mente se haga realidad, trata de seguir estos consejos y evitar estos errores. ¡Tu reforma será un éxito!

1. Gestionar tu propia reforma

Si puedes, es mejor evitarlo. Es preferible dejar en manos de un profesional el seguimiento de la obra y la resolución de imprevistos como, por ejemplo, que los materiales se entreguen según la fecha prevista para utilizarlos.

2. No saber bien lo que quieres

Antes de reformar, hay que mirar fotos, medir, planificar cuánto dinero te vas a gastar –incluyendo los imprevistos– o ir en persona a ver colores y acabados, así como cuánto cuesta una reforma integral, si está en tus planes. Ten claro lo que quieres y lo que vas a pedir.

3. Evitar los trámites obligatorios

Busca un profesional de tu comunidad autónoma que esté al tanto de las normativas de habitabilidad. En algunas es obligatorio solicitar una cédula de habitabilidad cuando se realiza una reforma a fondo.

4. No fijar los costes antes de empezar

No dejes que la obra comience sin tener un presupuesto cerrado. A veces serán necesarias intervenciones mínimas para valorar la estimación correcta.

5. Creer que lo 'fácil' lo puedes hacer tú

Hay intervenciones que te pueden parecer sencillas, como cambiar la distribución de la vivienda. Es mejor contratar a un interiorista o arquitecto. Te propondrá las soluciones más viables desde un punto de vista legal y económico.

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6. No solicitar un presupuesto desglosado

Todo debe estar claramente especificado y detallado, por ejemplo derribos, pintura, carpintería... Solicita un presupuesto por cada oficio, donde vayan detalladas las tareas concretas, los materiales y las cuantías.

7. No comprobar los profesionales

Consulta la web y redes sociales de las empresas que has contratado y, si lo consideras necesario, valora ponerte en contacto con otros clientes para preguntarles cómo ha sido su experiencia.

8. No pedir licencia de obras

No informar a tu ayuntamiento de que estás haciendo una reforma es un error que, en algunos casos, puede terminar en multa. Existen comunicados de obra gratuitos para obras menores como pintar, cambiar los suelos o alicatar que son fáciles de gestionar. Si vas a modificar la distribución o tirar algún tabique, es necesaria una licencia de obras menor. Lo habitual es que lo solicite el profesional que has contratado, pero asegúrate, ya que depende de cada lo- calidad. Si la obra va a generar escombros, es necesaria una licencia de ocupación de la vía pública para el saco o el contenedor. También es cierto que hay ciertas reformas que no necesitan permiso de obra, infórmate primero.

9. No manejar bien tu presupuesto

Las mediciones de obra son un documento que recoge de forma exhaustiva los trabajos a realizar: desde los metros cuadrados, hasta los grifos o el número de interruptores. Con estos datos, solicita al menos 3 presupuestos de diferentes empresas y para cada trabajo. Te ayudará a decidir qué empresa contratar. Cuando se estén ejecutando las obras, verifica cada partida. Desde los precios hasta las descripciones de cada producto.

10. Tener demasiada prisa en terminar

Ten claro que va a ser más largo de lo que te gustaría. Las reformas son molestas y se alargan. Hay materiales que no llegan, zonas de difícil acceso, cambios de opinión... ¿Solución? Calcula mínimo 2 semanas más.

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11. No pactar una penalización por retraso

Es uno de errores más grandes. Haz constar en el contrato una fecha de penalización. Si la obra se retrasa sin justificación, podrás imponer al contratista una ‘indemnización’ por cada día de más.

12. Ahorrar en los detalles importantes

Una reforma es el mejor momento para renovar la instalación eléctrica o incluir una toma de tierra –si la instalación es muy antigua no la tendrá–, algo obligatorio y que aumentará la seguridad.

13. No pensar lo que te ahorras a futuro

Invertir en buenos materiales, electrodomésticos, griferías, calefacción radiante o incluso una caldera eficiente es también una forma de ahorro. Rentabilizarás tu inversión en un tiempo.

14. Olvidar la seguridad

Exige en el contrato que todo el que pise la obra esté asegurado. Los accidentes laborales ocurren y las consecuencias pueden desencadenar un problema. Asegúrate de que la empresa que va a realizar las obras tiene contratado un seguro de responsabilidad civil. Importante: es recomendable guardar la documentación durante, al menos, 10 años. Si resulta necesario realizar alguna reclamación o cambio, la factura será un requisito básico.

15. No confiar en tu equipo de diseño

Apóyate en el equipo que has elegido y confía en su profesionalidad. Elige un único interlocutor al que transmitir qué esperas de tu casa y escucha sus propuestas. Los expertos son ellos. Si no lo haces, terminarás preguntándote cómo podría haber sido tu casa. Pon en valor el asesoramiento de los profesionales.

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16. No haber previsto el resultado final

Antes de empezar, dibuja en el suelo dónde irá cada pieza y comprueba las medidas. Así lo verás desde el primer día y evitarás cambios cuando la obra haya empezado.

17. No ser precavido

Reserva en el presupuesto un 10% más del coste total de la reforma. Lo más probable es que surjan ciertos imprevistos y acabes gastándolo.

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