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1.

El luminoso salón principal

. La casa tiene dos salones. En este, vemos sofás y mesa de centro de Crearte, adquiridos en Estudio Bárbara Sindreu, responsable del interiorismo. 

2.

Cómodo rincón de estar.

En esta luminosa estancia, los cojines son de Homie by GC y la alfombra, de BSB. La mesa auxiliar es de Arkitektura.

3.

Hacia el jardín

. La butaca de la entrada procede de Crearte y se adquirió en  Estudio Barbara Sindreu. Manta de Mercader de Venecia.

4.

Comedor familiar

. La mesa y las sillas son de India & Pacific. Mantel de Filocolore. Platos y boles de Cado. Jarra, pastelero y vasos de Velafusta.

5.

Sala de estar informal

. Nos ponemos cómodos en el sofá de Crearte, comprado en Estudio Bárbara Sindreu.  La mesa es de  India & Pacific. 

6.

La mesita auxiliar

. Fue adquirida en Arkitektura. Butaca de Crearte, en Estudio Bárbara Sindreu.

7.

¿Pasamos al salón?

Las cortinas de lino de Bárbara Sindreu fueron confeccionadas con tela de GüellLamadrid. Las alfombras son de BSB y los cojines, de Homie by GC. 

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El baño.

Cuenta con un mueble bajolavabo de mucha capacidad.

9.

El rincón más especial: el tocador

. Cesto y jarrones de Velafusta, para uno de los rincones más personales de la casa. La grifería es de Bossini  y las toallas proceden de Matèria.

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Un baño muy cálido

. La obra fue realizada  por  Grup Escrivá Interiors. La encimera es de mármol, similar en Levantina, e incluye el lavamanos. La bañera es de Hidrobox.

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El dormitorio principal

. El cabecero y las mesillas son de Bárbara Sindreu. La banqueta es de Indian & Pacific y la ropa de cama, de Filocolore.

Hay casas que son ellas mismas las protagonistas de una historia. Casas donde cumplir ese sueño íntimo y secreto (o no) que todos tenemos, el de un verano bullicioso, repleto de primos, amigos, conversaciones interminables bajo las estrellas, pies descalzos y vida, naturaleza, mar, mucha vida. Si esa casa se encuentra en el corazón de la Costa Brava, a escasos metros de un acantilado y estamos rodeados de jardín y pinos mediterráneos, ya no es un sueño: es una fantasía hecha realidad que se parece mucho a la felicidad.

A finales de junio empiezan a llegar todos. Padres, hijos, nietos... una gran familia que se instala aquí hasta septiembre, como si de una postal antigua, anterior a la era del estrés y los workaholic se tratara. Cómo nos gusta: entran y salen, reciben visitas de amigos, les invitan a quedarse... ¿Es este o no un verano inolvidable? Pero vamos a lo que nos ocupa: la casa. “La casa tiene unos ochenta años, ha pasado por las manos de diversas familias, tuvo sucesivas ampliaciones e incluso estuvo un tiempo abandonada. Nosotros le dimos unidad y restauramos o reprodujimos los elementos que le dan carácter, como los altos techos con vigas de pino, el pavimento de barro o las ventanas en arco”, explica Juan Carlos Escrivá, el constructor y autor de la rehabilitación.

Del interiorismo se encargó la decoradora Bárbara Sindreu: “Como es una casa de vacaciones que se disfruta sobre todo en verano, busqué una decoración fresca. Elegí un beige claro para paredes y tejidos, y buena parte de los muebles son de madera natural para combinar con las vigas”.

En una casa de verano, no podía faltarnos el lino. Bárbara recurrió a largas cortinas de este material para hacer que las estancias, amplias y de techos altos, fueran más agradables, tuvieran ese look and feel estival: cubrió con ellas todas las ventanas y con alfombras ligeras la mayoría de los suelos. Tejidos “que envuelven los espacios y los hacen confortables”, apunta.

Este paraíso familiar tiene dos salones, uno pequeño e informal encarado hacia el jardín y el mar, y otro más grande y clásico. “Los propietarios son amantes del arte y cada salón está presidido por una obra de gran formato”. Incluso hay cuadros en el baño, concebido como una parte más del dormitorio principal. Tanto que tiene hasta un rincón de tocador con una butaca, junto al lavamanos. La encimera, de mármol, es más baja en ese rincón para poder arreglarse con comodidad. “En dormitorio y baño dominan los mismos tonos beiges, que crean una atmósfera muy serena, tienen el mismo parquet de roble e incluso la madera del mueble bajolavabo es la misma que utilizamos para las mesillas de noche”, comenta Bárbara. Junto con la terraza con vistas, es un espacio ideal para descansar. Y para contemplar ese mar. El mismo de todos los veranos.