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1.

Con sitio para todos.

Beyoncé y su marido han comprado esta casa por 26 millones de dólares. Tiene siete dormitorios y nueve baños, piscina y una casita de invitados.

2.

Un recibidor con muchas posibilidades.

Forrado en madera, luminoso, con un gran banco blanco, el recibidor de esta casa ya anuncia el estilo de toda la vivienda.

3.

Un salón con chimenea.

No sé si en los Hamptons hace mucho frío, pero esta chimenea anuncia tardes de sofá y peli muy gustosas en casa de la cantante. Aunque lo más probable es que esas grandes puertas que dan al exterior se queden abiertas con los niños correteando por ahí.

4.

Blanco y madera no fallan.

En casa de Beyonce vemos todo un ejemplo de esta combinación: la elegancia y frescura del blanco, junto a la calidez de la madera. Queda moderno sin pasarse y acogedor, ¡qué acierto! 

5.

La cocina.

Queda abierta y posee una graaan isla para cocinar, ver libros de recetas, charlar... Atención al suelo: es un impresionante parquet de lamas anchas que unifica los espacios. ¡Me chifla!

6.

El rincón del nesting.

En realidad, era este. ¿Butacas de fibra dentro de casa? ¡Claro que sí! Aquí tenemos la mejor prueba de que funciona.

7.

El comedor.

Beyoncé se apunta a la moda de las fundas de lino para las sillas. Se ven relajadas y estilosas. ¡Soy muy fan! 

8.

El dormitorio.

Sigue el estilo del resto de la casa, con fundas y textiles en beige y blanco roto, y maderas claras y oscuras. En el espejo vemos reflejado el cabecero y nos damos cuenta de que Beyonce se apunta a otra tendencia: la de los cabeceros tapizados. 

9.

El baño-spa.

Los spa me suelen bajar la tensión, pero me quedo con dos detalles: la bañera retro, de unas curvas muy suaves, y el suelo blanco. ¡Y las vistas! Qué gustosos son los baños con ventana, ¿verdad?

10.

La piscina.

Aquí me quedo yo, ejemplar de El Mueble en mano. Aunque pediría a las estilistas que me trajeran plaids de lino (en rosita o verde, mis tonos favoritos), flores, alguna alfombra de fibra... Ahí sí que sería un exterior 10.

11.

La casa de invitados.

El nuevo hogar de Beyonce y su familia incluye esta casita de invitados, rodeada de este bonito jardín.

12.

Me alojaría aquí encantada.

Me recuerda un poco el hogar de Russian Red en Los Ángeles, con su punto colorido, joven y alegre. Me apunto para mirarlos con más atención: el sofá de rayas, la alfombra de fibras, las butacas clásicas pero combinadas con un cojín moderno, y el espejo de la entrada. ¡Qué buen conjunto!

Resulta que Beyoncé y Jay-Z (para quien no lo sepa, su marido en cuestión) hasta ahora vivían alquilados. En casas super-super, se entiende, pero alquilados. Aquello de "alquilar es tirar el dinero" de toda la vida que nos han dicho nuestras madres pues como que no iba con ellos. La pareja buscaba el hogar de sus sueños y parece ser que ¡al fin! (y siempre según publica un portal norteamericano) lo ha encontrado.

Beyoncé y su marido han decidido instalarse en los Hamptons, en el East Hampton para ser más concretos, en esta preciosa casa por la que han pagado 26 millones de dólares, yeah!

La casa de sus sueños (y los nuestros) llevaba ocho años en el mercado, bajó de precio de 39,5 a los mencionados 26 millones, y es obra de un arquitecto de renombre, Standford White. Como es de suponer, metros no le faltan (no vamos a darles consejos para espacios pequeños), y cuenta con detalles como una piscina infinita, una impresionante cocina abierta, chimeneas, parquet "estilo Versalles" instalado por artesanos franceses y unos preciosos arrimaderos de roble blanco. Para entendernos, el estilo es muy 'regio', como de palacete, vaya.

Madera, luz, buenos ventanales, puertas nobles... la casa se ve elegante, pero también cómoda y con muuuchas posibilidades para la vida familiar. Ya me los imagino a todos haciendo nesting en el salón un domingo de sofá y manta. Seguro que los tres niños de la cantante sabrán darle además ese aspecto vivido que necesita todo hogar, ¡también este!, por muy elegantón que parezca. ¿Será muy estricta Beyoncé con los rayajos y las manchas? No tiene pinta, la verdad. Y si hay que volver a pintar, pues se pinta, ¿no?

Mis zonas favoritas son la cocina, amplia, abierta, y ¡blanca!, ¡vivaaa!, con una megaisla donde cocinar, charlar, amar... y tan bien integrada con el resto de la casa. Claro que con esos techos forrados de madera y blancos todo se ve agradable y luminoso.

Me gusta mucho también el baño. Lo veo relajante e inspirador. ¡Me encantaría meterme en esa bañera, rodearla de velitas, con un ejemplar de El Mueble en mano, música relajante, y mirar por la ventana! A un lado intuyo un spa. Yo lo usaría un poco, pero no tanto, que me baja la tensión. Prefiero las tumbonas junto a la piscina como lugar de descanso. Me faltan el plaid de lino, unos cestos y muchas flores para sentirme feliz del todo ahí, pero digamos que sufrir, lo que se dice sufrir, no sufriría...

Siete dormitorios y nueve baños son razones suficientes para darle un ¡sí, quiero! a esta casa. Pero ¿os cuento un secreto? La casita para invitados también tiene mucho, pero mucho rollo. ¿La habéis visto?

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