Las orquídeas son unas de las flores más espectaculares que hay en la naturaleza y sin duda una buenísima opción para tenerlas dentro de casa, en especial las de la variedad phalaenopsis. Sin embargo, es muy habitual que una vez que sus flores mueren nos deshagamos de ellas pensando que jamás volverán a florecer debido a malas experiencias previas.

Es complicado que las orquídeas florezcan de nuevo si no las tenemos en el lugar indicado y les prestamos una serie de cuidados imprescindibles. Por eso, antes de deshacerte de la tuya cuando termine su proceso de floración prueba a hacer lo que te proponemos. Pocas cosas hay tan satisfactorias para un verdadero amante de las plantas que ver florecer a una que ya daba por muerta.

Dónde colocar una orquídea para que vuelva a florecer

Las orquídeas necesitan estar en localizaciones que reproduzcan al máximo posible las condiciones en las que se encuentran en la naturaleza. Son plantas epífitas, es decir, que se agarran a las copas de los árboles con sus raíces y crecen en zonas tropicales. 

Viven de la humedad ambiental y les gusta la luz más que nada en el mundo así que el lugar idóneo para ellas es un cuarto de baño con ventana. Si no disponemos de uno, siempre podremos tratar de reproducir esas condiciones en cualquier otra habitación de nuestra casa.

No hace falta que las coloquemos detrás de una cortina, la luz directa les gusta y les sienta de maravilla. Eso sí, si vemos que las raíces se secan demasiado, será señal de que necesita una mayor humedad ambiental.

Orquídeas felices en el cuarto de baño
RBA

Paso a paso para una puesta a punto de una orquídea sin flores

En el momento en el que tu orquídea esté sin flores y lleve ya un tiempo 'dormida' podemos aprovechar para hacerle una puesta a punto que la prepare para una nueva floración.

  1. Retira el sustrato original. Saca la planta de su maceta y separa todo el sustrato de sus raíces. Hazlo con cuidado para no romper las que estén en buenas condiciones.
  2. Corta las raíces viejas. Si tu orquídea tiene raíces marrones que parecen huecas, puedes cortarlas sin problema. Hazlo siempre con unas tijeras bien limpias. También se puede retirar la parte del tallo que ya haya crecido de más y no tenga raíces en buen estado.
  3. Coloca la planta en su maceta. Puedes utilizar la misma maceta porque a las orquídeas les gusta estar bien apretadas. Utiliza un sustrato nuevo específico para orquídeas a base de corteza de pino y rellena con él todos los huecos que queden entre las raíces de tu planta. Recuerda que la maceta siempre debe ser transparente.
  4. Limpia las hojas. Aprovecha para retirar cualquier resto de polvo de las hojas de la planta. Hazlo con un paño simplemente humedecido con agua. No uses cerveza, ni aceite ni nada que no sea agua. Eso sí, hay que evitar que queden charquitos en las cavidades centrales de las hojas para evitar la pudrición.
  5. Corta los tallos secos. Una vez tengas tu planta lista puedes cortarle las varas florales que ya estén secas, de ellas nunca volverá a brotar una flor. Si quieres recortar una vara que esté verde por algún motivo, debes hacer el corte justo por debajo de donde tuvo su última flor. Puede volver a florecer por alguna de las yemas inferiores.
  6. Riego. Si has practicado cortes a tu orquídea al retirarle las raíces secas o el tallo deberás esperar un mínimo de dos días antes de regarla. Recuerda hacerlo siempre por inmersión.
  7. Añade un bioestimulador. Puedes utilizarlo en cualquier formato aunque el spray funciona especialmente bien. Tan solo hay que pulverizarlo sobre las hojas de la planta siguiendo las indicaciones del fabricante. También hay otros que permiten añadirlo al agua de riego o recurrir a las barras que se colocan en el sustrato.

Cuidados básicos del día a día para que tu orquídea sea feliz

Las especies más comunes de orquídeas son muy fáciles de cuidar y crecen genial en el interior de las casas. Con una buena ubicación y unos cuidados básicos florecerán año tras año sin problemas.

Dos orquídeas en una entrada
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  • Riégalas siempre por inmersión. Habitualmente, cuando las raíces de las orquídeas presentan un aspecto grisáceo y hasta están un poco arrugadas es signo de que les falta agua. Ponlas en inmersión, en un recipiente amplio con varios dedos de agua. Sabrás que está bien regada cuando veas sus raíces de nuevo verdes y con un aspecto jugoso.
  • Utiliza un sustrato a base de cortezas de pino. Es muy aireado y es que las orquídeas no necesitan plantarse en tierra como tal ya que son plantas aéreas que crecen las copas de los árboles.
  • Procúrales una buena humedad ambiental. Pulveriza agua, ponlas sobre un plato con guijarros y un poco de agua o, durante el invierno, si tienen cerca un radiador, ponle encima un paño mojado.
  • Necesitan luz abundante. Cuanta más mejor. De hecho, notarás que una vez que pierde sus flores originales y vuelve a brotar, sus varas florales crecen siempre en dirección a las ventanas llegando a girarse de formas llamativas.
  • Fertiliza de vez en cuando. Los fertilizantes pueden marcar la diferencia con cualquier planta pero con una orquídea hacen maravillas. Cada fabricante y formato tiene un modo de uso distinto, sigue las indicaciones del que adquieras y pronto verás resultados.

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