Si estás buscando una planta de exterior resistente y que decora al mismo tiempo la terraza, estás en el sitio correcto. La lobelia es una planta duradera y muy versátil. Cuenta con una amplia variedad de formas y tamaños. Es una especie llamativa, gracias a su color azul brillante, aunque también se puede encontrar en otras tonalidades como rojo, blanco, rosado, o púrpura. Cuenta con más de 400 variedades y es una de las plantas de exterior con flor más populares en jardines. 

Características de la lobelia

La lobelia es una planta que se caracteriza por sus flores. Son bastante notorias y llamativas. Suelen ser pequeñas y tubulares, y a menudo son de un color azul brillante, aunque también pueden ser rojas, blancas, rosadas o púrpuras, dependiendo de la especie. Normalmente, las flores se agrupan en espigas. En lo que se refiere a sus hojas suelen ser simples y alternas, aunque el tamaño, la forma y la textura pueden variar de una especie a otra.

En cuanto a su crecimiento, algunas especies de lobelia son anuales, mientras que otras son perennes. Los tamaños también varían ampliamente. Te puedes encontrar desde lobelias pequeñas que crecen solo unos centímetros hasta otras especies de mayor altura. 

¿Cómo se cuida la lobelia?

Lobelia.

Lobelia, la planta de las flores púrpuras.

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La lobelia es una planta bastante fácil de cuidar, puesto que su floración se produce en primavera y verano. No es una planta muy exigente, por lo que te permitirá decorar el jardín cómodamente. Sin embargo, para que crezca con buen aspecto debemos tener en cuenta algunos cuidados mínimos. 

Ubicación: ¿cuánto sol necesitan las lobelias?

La luz es bastante importante para el crecimiento de esta planta. Suele estar en exterior, por lo que necesita estar a pleno sol, o sombra parcial. Si vivimos en un clima cálido, o tenemos temperaturas extremas en el exterior, es mejor protegerla en un lugar con semisombra para que no se estropee.

Riego y humedad

En los climas cerca de la costa, esta planta crece bastante bien dado que la humedad es alta. Son lugares donde la floración se produce de forma abundante. En cuanto al riego, debe ser siempre moderado cuando la planta está creciendo y algo más abundante en su etapa adulta. 

Un indicador para saber si no estás regando correctamente la planta de lobelia es si las flores se marchitan. En ese caso es que le falta agua. Un consejo: no riegues directamente las flores. Siempre añade agua solo en la base.

Sustrato y abono

La lobelia es una planta bastante adaptable y no es especialmente exigente en cuanto a sus necesidades de sustrato y fertilización. En cuanto a sustrato, la lobelia prefiere uno drenado, ya que no le gusta tener las raíces encharcadas. Un suelo arenoso o limoso puede funcionar bien. Si tu suelo es muy arcilloso y tiende a retener el agua, puedes mejorar el drenaje agregando material orgánico como compost o estiércol bien descompuesto.

El pH del suelo también puede ser importante para algunas especies de lobelia. Aunque la lobelia puede tolerar una gama bastante amplia de niveles de pH, generalmente prefiere un suelo ligeramente ácido.

En lo que se refiere a abono, esta planta no es muy exigente. Puedes usar un fertilizante de liberación lenta al principio de la temporada de crecimiento, o un fertilizante líquido de uso general cada dos semanas durante la temporada de crecimiento.

Cuidado: Es importante no sobrealimentar a la lobelia, ya que demasiado fertilizante puede conducir a un crecimiento exuberante de las hojas a expensas de la floración. Si notas que tu lobelia está produciendo muchas hojas, pero pocas flores, puede ser una señal de que estás sobre fertilizando.

Cómo se siembra la lobelia

Para sembrar Lobelia, necesitarás seguir algunos pasos para asegurarte de que las semillas germinen y crezcan adecuadamente: 

  1. Preparación: Las semillas de lobelia son muy pequeñas y necesitan luz para germinar, así que no las entierres en el suelo. En su lugar, esparce las semillas de lobelia sobre la superficie de un sustrato de semillero de buena calidad en una bandeja o maceta.
  2. Riego: Rocía suavemente el sustrato con agua, asegurándote de que las semillas queden bien húmedas pero sin encharcar el suelo.
  3. Ubicación: Coloca la bandeja o maceta en un lugar donde reciba luz brillante pero indirecta. La temperatura ideal para la germinación de las semillas de lobelia es de alrededor de 20-24 grados Celsius (68-75 grados Fahrenheit).
  4. Cuidado durante la germinación: Mantén el sustrato húmedo, pero no saturado, mientras las semillas germinan. Las semillas de lobelia suelen germinar en un periodo de 14 a 20 días.
  5. Trasplante: Una vez que las plántulas de lobelia han desarrollado un par de hojas verdaderas, puedes trasplantarlas a macetas más grandes o a su lugar definitivo en el jardín. Hazlo con cuidado, ya que las plántulas de lobelia pueden ser delicadas.
  6. Aclimatación: Si trasplantas las plántulas al exterior, primero tendrás que aclimatarlas a las condiciones al aire libre. Esto generalmente implica poner las plántulas afuera durante el día y llevarlas adentro durante la noche durante una semana.
  7. Plantación al aire libre: Después de este periodo de aclimatación, puedes plantar tus lobelias en su ubicación definitiva en el jardín. Asegúrate de que tienen suficiente espacio para crecer y que están en un lugar donde recibirán la cantidad adecuada de luz solar.
Lobelia.

Flor de lobelia. 

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Enfermedades y plagas más comunes

Las lobelias son generalmente plantas bastante resistentes, pero aun así pueden ser susceptibles a ciertas enfermedades y plagas. Aquí te muestro algunos de los problemas más comunes que podrías encontrar al cultivar lobelias:

Enfermedades

  • Moho gris (Botrytis): Esta enfermedad fúngica puede causar manchas marrones en las hojas y flores de la lobelia, a menudo acompañadas de un crecimiento mohoso gris. Para tratarlo, elimina las partes afectadas de la planta y asegúrate de que las plantas tengan suficiente circulación de aire para evitar que la humedad se acumule en las hojas.
  • Mancha foliar y raíz pudriéndose: Estas son otras enfermedades fúngicas que pueden afectar a la lobelia. Puedes prevenirlas asegurándote de que las plantas tengan un buen drenaje y no estén demasiado húmedas.

Plagas

  • Áfidos: Estos pequeños insectos chupadores de savia pueden causar que las hojas se arruguen y se decoloren. También pueden transmitir enfermedades virales. Puedes tratar los áfidos con un insecticida o con un spray de agua a presión para quitarlos de las plantas.
  • Pulgones de la flor: Estos insectos son similares a los áfidos, pero tienden a enfocarse en las flores de la lobelia. Pueden ser tratados de la misma manera que los áfidos.
  • Caracoles y babosas: Estos moluscos pueden ser una plaga en algunos jardines, especialmente en áreas húmedas. Pueden masticar agujeros en las hojas y los brotes de la lobelia. Los cebos de caracol y babosa o las barreras físicas pueden ser efectivos para mantenerlos alejados de tus plantas.
Lobelia.

Rama de lobelia.

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Para qué sirve la lobelia

La lobelia se ha utilizado para varias aplicaciones a lo largo de la historia, tanto medicinales como ornamentales. Sin embargo, es importante señalar que el uso medicinal de la lobelia debe ser supervisado por un profesional de la salud debido a su toxicidad potencial.

Históricamente, la lobelia ha sido utilizada para tratar diversas condiciones. Por un lado, como para aliviar la congestión y ayudar a las personas con asma o bronquitis. Sin embargo, se necesita más investigación para confirmar su eficacia para estas afecciones. También como relajante muscular y para dejar de fumar. 

¿Cómo se toma la lobelia para dejar de fumar?

La lobelia contiene una sustancia llamada lobelina que es similar a la nicotina. Algunas personas han utilizado la lobelia para ayudar a dejar de fumar, aunque la evidencia de su eficacia es limitada. La teoría es que la lobelina podría ayudar a reducir los antojos de nicotina y los síntomas de abstinencia.

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