PLANTAS AROMÁTICAS

Albahaca: cuidados y propiedades

La albahaca es una de las plantas aromáticas más comunes y un ingrediente clave en muchas recetas. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre sus cuidados, propiedades y formas de cultivo

Pablo Ruiz Martínez-Cañavate Actualizado a

Albahaca ilustración

La albahaca (ocinum basilicum) es una planta anual -o de temporada- originaria de la India, Persia, Irán, Pakistán y otras regiones tropicales de Asia. Se trata de una de las plantas aromáticas preferidas en nuestras cocinas, así como de un magnífico condimento para diferentes platos. Por esta razón, la albahaca común y la albahaca genovesa (usada comúnmente en recetas de pasta) nos resultan especialmente familiares. Ahora bien, existen otras variedades no tan conocidas, como la albahaca morada, la púrpura o la albahaca canela.

El principal motivo por el que deberías tener siempre una planta de albahaca a mano es por sus numerosas propiedades, las cuales detallamos a continuación.

Propiedades de la albahaca

  • Aromatiza tu casa. La albahaca proporciona un fresco perfume que se potencia al pulverizar y mover sus hojas. Esta fragancia, sin embargo, se pierde en gran medida cuando la planta empieza a secarse.
  • La albahaca da sabor a tus platos. Es un excelente condimento empleado con frecuencia en las gastronomías mediterránea, vietnamita y tailandesa. Por tanto, tener una planta de albahaca en tu cocina te permitirá darle un sabor único a las ensaladas, platos de pasta y sopas.
  • Es una planta antimosquitos. Repele a la mosca blanca y protege a otros cultivos de los ataques de los pulgones. Por esta razón, se suele colocar en algunos huertos urbanos entre tomates y/o pimientos para mantenerlos a salvo. Asimismo, tener macetas de albahaca en las ventanas de tu casa puede ser una magnífica alternativa antimosquitos para los meses veraniegos.
  • Atrae la energía positiva. Y es que el arte de las plantas y el Feng Shui tienen mucho que ver...
  • Decora. Colocando una maceta de albahaca en el alfeizar de la ventana, en el balcón o en la propia cocina le darás un toque natural a tu casa.

En cuanto a las propiedades medicinales de la albahaca...

  • La albahaca favorece la digestión
  • Es diurética
  • Calma las jaquecas
  • Suaviza la garganta
  • Es un relajante muscular (empleándolo en aceites esenciales)
  • Fortalece el cabello (usándolo en champús)
  • Y se le atribuye la propiedad de estimular la producción de leche materna en las lactantes
Detalle albahaca

Cuidados de la albahaca

A la hora de cuidar una planta de albahaca has de ser consciente de que se trata de una planta de temporada y que, por tanto, una vez terminado su ciclo, se secará y morirá. En el caso concreto de la albahaca esto sucede a principios de otoño coincidiendo con la bajada de las temperaturas.

Teniendo en cuenta esto, debes prestar especial atención a los siguientes factores:

  • La albahaca necesita mucha luz. Por ello, una planta de albahaca puede crecer adecuadamente en un jardín, en una terraza o en una estancia interior que disponga de suficiente luz natural. Asimismo, la planta soporta bien una zona de semisombra, especialmente en climas muy cálidos, donde puede llegar a sufrir si se encuentra expuesta al sol durante las horas centrales del día.
  • Sufre con el viento y el frío. Por lo que se deben evitar las corrientes y, muy especialmente, las heladas.
  • Requiere una tierra rica en humus y que permanezca mojada continuamente.
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¿Cada cuánto se riega una albahaca?

La clave para que una planta de albahaca esté sana es mantenerla siempre húmeda pero evitando encharcarla. En este sentido, lo ideal es regarla a diario (incluso un par de veces al día, con poca agua) y facilitar su drenaje creando un pequeño orificio en la parte inferior de la maceta.

Mujer con albahaca

¿Cómo cultivar la albahaca?

La albahaca está considerada una gran reproductora, aunque para ello debe de disponer de las condiciones óptimas para su crecimiento (suficiente agua, luz y tierra) y respetarse el momento idóneo para cultivarla, esto es, a finales de invierno e inicios de primavera.

Si queréis cultivarla en casa, tenéis tres opciones:

1. Cultivar la albahaca en maceta

Para ello, lo ideal es que permanezca a una temperatura de entre 15 y 25 grados, y que disponga de un suelo fértil, húmedo y aireado.

Paso a paso:

  • Plantar varias semillas en la maceta.
  • Dejar suficiente espacio entre ellas.
  • Esperar a que salgan los primeros tallos y eliminar los menos vigorosos.

2. Cultivar una planta de albahaca en semilleros

Es la opción más recomendable según los expertos.

Paso a paso:

  • Poner en los semilleros un mantillo vegetal húmedo.
  • Colocar una o dos semillas en cada hueco, cubriéndolas después con sustrato (sin apelmazarlas).
  • Cubrir todo el semillero con papel film. De esta forma mantendrá la humedad deseada. Lo ideal es situar el semillero junto a una ventana (para que le dé el sol) y rociarlo con agua una o dos veces al día.
  • Retirar el film cuando empiecen a salir las primeras hojas.
  • Trasplantar a una maceta cuando los brotes alcancen ya varios centímetros.

3. Plantar una albahaca por esquejes

Para plantar una albahaca por esquejes, como resulta lógico, el primer paso será conseguir un esqueje, es decir, una rama obtenida del tallo principal de otra albahaca. Después:

  • Se introduce el esqueje en un recipiente con agua o en un enraizante natural (realizado, por ejemplo, con lentejas).
  • Se espera a que las raíces se desarrollen.
  • Se trasplanta a la maceta definitiva.

¿Cómo podar la albahaca?

Para garantizar el correcto crecimiento de una albahaca se recomienda despuntarle los tallos y retirar las malas hierbas. Y es que cortando los tallos por debajo del capullo floral se obliga a la planta a vegetar de nuevo y, por tanto, a seguir creciendo. Mientras que si se le deja echar las flores sin podarla, la planta se secará y acabará muriéndose.

Por ello, se debe repetir esta acción tantas veces como se pueda con el objetivo de prolongar su ciclo vital. Eso sí, como ya hemos comentado, la planta morirá al empezar el otoño. Así que lo ideal es dejarla florar a mediados de agosto y cortar las flores una vez hayan llegado a la espiga. De esta manera, podremos recoger las semillas (que se encuentran en la flor) y plantar una nueva albahaca entre el final del invierno y el inicio de la primavera.

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