Limpieza

6 errores al usar productos de limpieza que hacen que gastes más y funcionen peor

Aprender a usar los productos de limpieza correctamente es fácil. Te enumeramos los errores y te contamos cómo hacerlo. ¡Y ganarás tiempo y dinero!

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Son muchos los factores que afectan a la limpieza de tu hogar. Saber cómo limpiar tu casa adecuadamente y tener en cuenta cada zona es importante, ya que cada estancia de la casa tiene sus particularidades. Pero también es muy importante saber usar los productos adecuadamente. ¿Sabes si lo estás haciendo bien? ¡No te preocupes! Lee lo que te ponemos a continuación y sabrás cómo sacarle partido a los productos de limpieza. Solo debes evitar estos errores:

1. REBAJARLOS CON AGUA (CALIENTE)

Lo normal es que cuanta más agua añadas, más fuerza pierdan los componentes tensoactivos que ablandan la suciedad. Por eso, muchos productos de limpieza son concentrados (no llevan agua y si se rebajan quedan menos diluidos). En todo caso, si vas a hacerlo, utiliza siempre agua fría (y solo una pequeña cantidad), nunca la pongas caliente para que no se generen vapores tóxicos como ocurriría con cualquier limpiador que contenga cloro, por ejemplo, la lejía.

2. MEZCLAR LIMPIADORES

A la hora de limpiar, pensamos que hay que desinfectar y desengrasar a la vez y esto no es cierto. De ahí que sea muy común mezclar distintos productos, lo que es un grave error, ya que muchas veces se generan vapores tóxicos. Evita sobre todo juntar productos amoniacados y ácidos. Y si te queda un poco de producto de una marca, no la mezcles nunca con el de otra marca, ya que usan fórmulas distintas que podrían ser incompatibles.

Productos de limpieza que no se deben mezclar

Amoníaco + lejía

Esta mezcla produce gases tóxicos que pueden llegar a provocar desde desmayos a problemas cardiacos. Y aunque no los mezcles, tampoco uses amoniaco en superficies donde antes hayas limpiado con lejía.

Bicarbonato + vinagre

En vez de potenciarlos, la mezcla neutraliza el efecto limpiador que tienen los dos por separado. Sobre todo no hagas la mezcla nunca dentro de un bote cerrado porque podría llegar a explotar.

Limpia inodoros + lejía

Al mezclar limpiadores para el inodoro a base de ácidos con lejía se generan gases tóxicos. El cloro (lejía) y cualquier tipo de ácido no es una mezcla segura, tampoco con productos naturales.

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3. USAR UN SOLO LIMPIADOR PARA TODO

No hay un producto mágico que lo limpie todo y, además, lo deje desinfectado y reluciente. Conviene tener siempre un multiuso para cristales, encimeras, electrodomésticos...; lejía para desinfectar baño y cocina; un limpiador de horno y otro de vitro; un antigrasas o amoniaco para azulejos; lavavajillas; y un limpiador según el tipo de suelo.

4. PONER EL PRODUCTO ANTES QUE EL AGUA

Seguro que alguna vez (o puede que siempre) lo has hecho y lo que ocurre es que se genera una gran cantidad de espuma que dificulta llegar al agua e incluso poder llenar bien el cubo, debido a que se desborda. Esto sucede sobre todo a la hora de preparar el cubo y la fregona para limpiar el suelo porque se suele echar el agua con bastante fuerza.

5. ECHAR MÁS CANTIDAD DE LA RECOMENDADA

No limpiarán mejor, simplemente hará que se forme mucha cantidad de espuma y como esta es difícil de retirar, habrá que dar varias pasadas, con lo que perderás tiempo. Esto es algo muy común a la hora de fregar el suelo, que además por este motivo se puede quedar mate e incluso aparecer una especie de película que hace que este se ensucie mucho antes; especialmente si echas lejía para los que son de madera o de mármol.

6. CAMBIARLOS DE ENVASE

Si lo haces, corres el riesgo de confundirte de producto cuando vayas a utilizarlo con el consiguiente peligro. Si fuese imprescindible pasarlos a otro distinto (se ha roto el anterior, te cuesta mucho abrirlo...), etiqueta siempre el nuevo con los datos originales. Sobre todo nada de trasvasar productos químicos a envases de bebidas o alimentos, ni siquiera etiquetándolos, para evitar accidentes.

No quitar primero la suciedad

Especialmente al limpiar la parte del cristal que está en el exterior. Lo ideal es pasarlos con un paño húmedo –con jabón– antes de aplicar el limpiacristales. Si el trapo está seco, podrías rayar el cristal. Lo mismo pasa con el alféizar: retira la suciedad antes de limpiar los cristales. Hacerlo al revés hará que los cristales se vuelvan a ensuciar superrápido. Lo mismo pasa con las puertas correderas acristaladas: limpia bien los raíles para evitar el polvo.

Cómo usar cada limpiador

DESENGRASANTE

Es muy fuerte, solo debes usarlo para zonas con mucha grasa: hornos, campanas... Rocía sobre las manchas y deja actuar unos 10 o 15 min.

AMONIACO

Perfecto para limpiar azulejos, ventanas, cocinas... Utilízalo diluido en agua (2 o 3 tapones por cubo), ya que el puro puede quitar el brillo. Nunca lo uses en madera.

LEJÍA

Desinfecta y es muy adecuada para limpiar gres, terrazo y sanitarios, siempre diluida en agua (1 tapón por cada 5 l). Puede sustituirse por limpiadores bactericidas tipo Sanitol.

LIMPIADOR DE VITRO

Suele hacer falta agitarlos. Fíjate también en el tiempo de actuación que necesita.

LIMPIACRISTALES

Deja actuar 15 segundos y pasa el paño sin frotar. No lo uses en la pantalla de la tele, puede perder brillo.

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