CONSEJOS LOW COST

¡Adiós al calor! Así puedes refrescar tu casa si no tienes aire acondicionado

Ya estamos en pleno verano y las temperaturas suben y suben y pasamos mucho calor. Si no tienes aire acondicionado en casa, eso no quiere decir que no puedas estar "fresquita". Sigue leyendo...

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Con las altas temperaturas pasamos mucho calor por la calle y también en casa. Si no dispones de aire acondicionado para conseguir refrescar tu hogar, a continuación te damos una serie de pautas con las que puedes intentar estar más "fresquita" en casa. ¡Ahí van!

1. Cierra las persianas

O las contraventanas y fraileros, si los tienes. Y corre las cortinas. Bloquear la entrada del calor del exterior, sobre todo entre las 12 y las 16 horas y en las ventanas orientadas hacia el sur y el oeste, es el primer paso para disfrutar de un ambiente más fresco. Ten en cuenta que casi el 30% del calor que se cuela en casa lo hace a través de las ventanas. Con esta simple acción, podrás bajar la temperatura hasta seis grados.

2. Abre las puertas por la noche...

Y mantenlas cerradas durante el día. Abriéndolas por la noche, cuando las temperaturas suelen ser más suaves que las diurnas, ayudas a refrigerar las diferentes estancias de la casa. En cambio, durante el día, sobre todo en las franjas horarias más calurosas, se recomienda mantener las puertas cerradas de las habitaciones para, precisamente, evitar que el aire caliente circule por toda la casa.

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3. Ventila a primera o última hora del día

Así evitas que el calor de la calle se cuele en casa. Lo ideal es ventilar los dormitorios con solo levantarse para que el aire se renueve tras toda la noche. Para el resto de la casa puedes esperarte a ventilar a última hora del día, tras ocultarse el sol, que es cuando menos calor hará. Incluso si la temperatura es buena, puedes aprovechar para ventilar de nuevo los dormitorios.

4. Crea corrientes de aire eficaces

El método lo es todo. Debes diferenciar las ventanas por las que entra el aire y por las que sale. Así, las ventanas por las que sale el aire deben abrirse del todo, procurando que sean las que dan a la calle, porque el movimiento de aire es mayor. Por el contrario, las ventanas por las que entra el aire, mejor si son las que dan a patios interiores. Esas deben abrirse lo mínimo.

5. Si tienes un gran ventanal

En galerías y balcones acristalados se deben mantener abiertas las ventanas de los extremos para que circule el aire. Porque si el balcón está completamente cerrado crea un efecto invernadero: acumula el calor del sol, eleva la temperatura muy por encima de la ambiental y la transmite al interior de la vivienda a través de la pared o cuando se abre alguna puerta o ventana que da al balcón.

6. Aprovecha el toldo

Si lo tienes, ¡sácale partido! Es recomendable bajarlos en las horas de mayor irradiación, así evitas que el calor entre en casa. Los toldos de colores claros reflejarán más el calor que los de tonos oscuros, que tenderán a retenerlo. En zonas donde les dé mucho el sol, resultan muy prácticos los toldos con faldón, ya que bloquean más el sol.

7. Refresca tu sofá

No te ayudará a bajar la temperatura ambiente, pero sí la tuya, sobre todo si la tapicería es muy invernal. Unas fundas de algodón o un plaid que cubra la zona de asientos, harán más agradables tus momentos de soffing.

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8. Apuesta por ropa de cama fresca

Despídete de las sábanas de poliéster y apuesta por tejidos naturales, como algodón o lino. Al ser transpirables, te ayudan a regular de manera natural la temperatura corporal. Y no te olvides a darle la vuelta al colchón, es habitual que tengan dos caras: una más cálida para el invierno y otra más fresca para el verano.

9. Alíate con las plantas

Si tienes una terraza o un balcón con plantas, riégalas por la noche. No solo las plantas aprovecharán más y mejor el agua que les suministres, sino que la humedad de la tierra contribuirá a refrescar el aire que entre en casa. Dentro de casa, las plantas de hojas verdes y grandes, como la monstera, te ayudarán a refrescar el ambiente.

10. Saca partido al ventilador de techo

Los ventiladores mueven el aire caliente no lo refrescan, pero al ser removido se enfría un poco y proporciona una sensación de entre 3 y 4 grados menos. Es importante que, en verano, fijes las aspas del ventilador para que giren en el sentido contrario a las agujas del reloj, porque así tirarán el aire caliente hacia el techo.

11. Pon los electrodomésticos por la noche

No solo ahorrarás por la nueva tarifa de la luz, sino que evitarás caldear en exceso la casa porque los aparatos eléctricos generan mucho calor. Siempre que puedas, evita usar el lavavajillas, la lavadora o el horno en las horas más cálidas del día.

12. Tira de campana de extractora

Más allá de una cuestión de humos y olores, la campana extractora te ayudará a renovar el aire en la cocina y, con ello, rebajar la temperatura. Además, mantendrá más a raya la humedad generada por el vapor al cocinar. Y eso es importante porque la humedad provoca el aumento de la sensación térmica.

13. Apuesta por leds

Las clásicas bombillas incandescentes y las halógenas desprenden mucho calor cuando están encendidas. Para evitarlo, puedes cambiarlas por luces led. Con ello, además, ahorrarás, ya que las led son las bombillas más eficientes. En cualquier caso, procura encender el menor número de luces posibles, el ambiente será más fresco.

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14. Refresca tu fachada

Las trepadoras, como las hiedras y las enredaderas, colocadas en la pared que recibe de forma directa el sol proporcionan frescor y evitan que penetre el calor en casa. Además, las fachadas de colores claros y encaladas reflejan el calor y ayudan a estar más frescos en el interior.

Otros consejos que pueden ayudar

Si eres del 65,5% de la población española que no cuenta con aire acondicionado en casa, según datos del Instituto Nacional de Estadística, con estos consejos seguro que lograrás rebajar el bochorno este verano sin apenas esfuerzo. ¡Y sin abultar la factura eléctrica!

Pero, ¿y qué pasa contigo? De poco sirve tener la casa más fresca si tu termostato sigue disparado. Te ayudamos a ponerle remedio.

  • Ropa ligera y XXL: Para estar por casa prioriza los tejidos naturales y los modelos dos tallas más grandes. En verano la ropa ancha, que no te apriete y no se te quede pegada a la piel resulta más fresca.
  • La ducha, templada: Nada de duchas de agua fría antes de acostarse. La sensación de frescor es inmediata, pero dura poco, porque el choque térmico reactiva el organismo y el gasto energético, provocando un aumento de la temperatura, según el Instituto Biológico de la Salud.
  • Dormir con los pies fuera de las sábanas: ¿Sabías que los dedos de los pies son muy sensibles? Si duermes con los pies fuera de la cama o de las sábanas, estarás más fresco.
  • Descálzate en casa: El calor (o el frío) entra por los pies. Así que al llegar a casa, adiós zapatos. Además, es una práctica beneficiosa para la salud, ya que va bien para nuestra espalda, corrige el desequilibrio de los movimientos, ayuda a fortalecer los músculos, los huesos de los pies y los tobillos…
  • Comidas ligeras: Y refrescantes. Las comidas copiosas y calientes obligan al cuerpo a producir más calor para digerirlas.

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