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1.

Por su historia

Aunque no es hasta la Edad Media cuando aparece el parquet propiamente dicho, los suelos de madera se utilizan desde el año 3000 a.C. Además de diferenciarse por los tipos de madera utilizados, lo hacen también por la disposición de las lamas. La de espiga tuvo su esplendor hace cuatro o cinco décadas, ¡y vuelve ahora con fuerza!

2.

Porque dan un aspecto señorial a la vivienda

El uso de la madera para pavimentar los suelos es antiguo, así que los burgueses y gente de la clase alta utilizaban un método para distinguirse de la plebe: recreaban en sus suelos formas historiadas con lamas de madera para darle más caché a sus pisadas. Y una de estas formas era en espiga. Esta técnica aporta un estilo señorial al piso que la posea. 

3.

Porque tienen mucho ritmo

Una de las principales características de este tipo de suelos es el dinamismo que conllevan. La solución lineal de instalar lamas de parquet de gran formato es más para ambientes sencillos y homogéneos. El dibujo que crea una disposición en espiga es más dinámica, enriqueciendo las estancias desde su base. 

4.

Por su calidez, propia del parquet

Los suelos de madera no solo destacan por la belleza de su acabado, sino también por el alto poder de aislamiento térmico que procuran. Los parquets en espiga resultan tremendamente acogedores y cálidos, sobre todo, por supuesto, si son de madera natural. 

5.

¡Por su estilazo!

 El parquet en espiga es un elemento decorativo y funcional que habla por sí solo. Pocos más complementos bastan para que el ambiente sea encantador, ni alfombras ni ornamentos: él solito se basta y se sobra. Además, se adapta a todos los estilos decorativos, desde el total white, al más barroco, pasando por el nórdico y todos los estilos acabados en chic.

6.

Por su variedad de formatos

Este tipo de suelos admiten una sola forma, pero varios tipos de acabados y medidas. Si las lamas que se ensamblan son grandes, ampliarán visualmente una estancia. Si escoges pequeñas espigas, estas darán un sentido más acogedor a grades habitaciones. 

7.

Porque los que tienen brillo, suman luz

Si bien las tendencias estéticas actuales apuntan más hacia las terminaciones mates, en el caso del parquet de espiga clásico el brillo se ve como un plus. Un plus que afecta a la luz de un ambiente, ya que al entrar en contacto con el brillo de un barniz, se irradia con mayor potencia. 

8.

Porque combinan de fábula

Con hidráulico, lamas de madera horizontales, ¡hasta microcemento! El parquet en espiga se puede combinar con otro tipo de suelos sin ningún problema. El resultado será más ecléctico, rico, y servirá, por ejemplo, para distinguir zonas dentro de un mismo espacio diáfano.  

9.

Porque está "vivo"

Al ser un suelo vivo y natural, se puede tratar, con tintes y barnices que le darán otro aspecto con poco trabajo. Más oscuro para estancias luminosas y más claro para potenciar la luminosidad en habitaciones oscuras. Más claro para casas de estilo nórdico y más caobas para viviendas clásicas. Además, se puede acuchillar, lijar y pulir.

10.

Porque es atemporal

Y es que se ha convertido en todo un clásico, que no pasa de moda. Pocas cosas en decoración pueden decir lo mismo, ¿eh gotelé? Ahora ha vuelto con fuerza y su encanto nos cautiva sin remedio, pero es que realmente es algo que nunca se fue: tuvo su auge y ahora se revaloriza. Al fin y al cabo, es un suelo de madera y eso, ahora y siempre, es símbolo de solera y elegancia. 

El parquet es uno de los suelos más especiales, cálidos, aislantes y bellos que pueden existir. Se trata de un pavimento de madera compuesto por lamas (de una u otra medida) que se van colocando unidas para ensamblar en el suelo una especie de tarima. Y una de las formas más señoriales, elegantes y clásicas de colocar el material es hacerlo en espiga, que no es algo que haya surgido hace dos días...

Tuvo su momento de auge en nuestro país hace más de cuatro décadas y ahora vuelve con fuerza colocándose a la cabeza entre las tendencias en suelos. Tanto que hasta los más novedosos revestimientos de cerámica copian su look.

El dibujo y movimiento que aporta este tipo de suelo de parquet se contrapone a la tendencia más minimalista de los suelos con grandes tablones en roble o en acabados más homogéneos. La disposición de sus lamas es taaan especial y para que luzca en todo su esplendor todo depende del material (la madera en este caso) y el acabado que se le dé (barnices, tintes y demás aditivos).

La única diferencia entre el parquet de espiga y los suelos de tarima es la colocación de las laminas, ya que el primero forman un ángulo de 60º en lugar de instalarlas de forma lineal. El resultado final es una forma específica muy concreta, un dibujo característico que se relaciona con la elegancia y la distinción en el diseño. Por este motivo, hoy en día es posible colocar las tarimas de madera multicapa con esta forma tradicional que continua siendo tendencia.

¿Quieres una alternativa vás económica?

Si no se desea renunciar a este diseño, pero el presupuesto ajustado manda, existe la posibilidad de optar por tarimas de madera para conseguir pavimentos con forma de espiga, que permiten agilizar el proceso de instalación y reducir de forma considerable el precio final, mucho más elevado en el caso de los parquets de madera maciza.

Además, este tipo de parquets deberían lijarse y barnizarse cada cierto tiempo con el objetivo de que los pavimentos luzcan el mejor aspecto posible, cuestión que no será necesaria en el caso de los suelos de tarima, que simplemente deberán aceitarse para mantenerse en el mejor estado de conservación.

Si te has planteado una reforma integral y tu casa cuenta con un tipo de suelo así, quédate con él si...

  • Tienes el mismo parquet en todas las habitaciones o al menos en las principales estancias. No merece la pena que intentes conservarlo si en la mayoría de cuartos tienes otro tipo de suelo.
  • Está en un razonable estado de conservación. Calcula que si tienes que cambiar más de un 20% de las piezas puede que no te salga a cuenta.
  • Es de tablillas largas. Si son muy cortas, el aspecto no es tan elegante.
  • No vas a cambiar la distribución de la casa. Cuando tiras un tabique queda una línea media de unos 10 cm sin acabado donde antes estaba la pared. No solo eso, sino que el dibujo entre las estancias que separaba el tabique puede que no se corresponda.
  • No tiene muchos acuchillados. Si solo le queda uno, ten en cuenta que en 10 años te tocará cambiar el suelo.

Y si te lo quedas:

  1. Repón las piezas más deterioradas o dañadas.
  2. Acuchíllalo y líjalo hasta dar con el color original de la madera.
  3. Si apuestas por ambientes nórdicos, no apliques tintes y dale un barniz mate.
  4. O píntalo de blanco, pero solo si en casa sois extremadamente cuidadosos. Niños y mascotas, abstenerse.
  5. Si prefieres un ambiente más sofisticado, dale un tinte oscuro y aplica un barniz satinado.