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Momentos de relax

 Blanco, madera, textiles en verde agua, fibras naturales... Todo en este dormitorio es una invitación a la calma y al relax, empezando por la silla colgante, que promete épicas siestas de verano. La cama, las cortinas y la alfombra son del estudio del decorador Jean-Pierre Martel. 

2.

Tiempo de vacaciones

Es lo que dice a gritos este salón decorado con un look marinero muy veraniego. La combinación de blanco y azul, junto con los detalles marinos, crean una atmósfera fresca y relajante. Fundas de sofás, butacas y cojines, de Lexington y mesas nido de Maisons du Monde. 

3.

Alíate con las plantas

Ya sean naturales o impresas, una opción, además, muy de moda. Y es que las plantas, sobre todo las de grandes hojas verdes como puede ser la Monstera, transmiten sensación de frescor. Si, además, como aquí, apuestas por un sofá en verde, el efecto se amplifica. El sofá es de Ikea y la funda es de Sofatherapy. Mesa de centro, de Merc&Cia y butaca en Sacum. 

4.

Los matices del blanco

Desde el blanco más puro del techo, que lo aleja y regala regalando más sensación de altura, hasta el más cálido, con matices de amarillo, de las paredes. Todos los blancos comparten ligereza y sensación de frescor. Mesa de roble y sillas de Teklassic, cómoda en Cotanda y lámpara de techo de Philippe Starck para Años Luz.

5.

Total look

Apostar por el blanco en todo (paredes, suelos y mobiliario) creará un ambiente más fresco, ligero y con sabor a verano. Aquí, los detalles vintage le dan carácter. El armario bajolavabo y las lámparas proceden de Cassai Home & Fashion y las griferías retro son de Tres Grifería. Ojea el resto de la casa

6.

Blanco y madera

Son una combinación ganadora, porque la madera le da un plus de calidez al blanco sin con ello subir la temperatura visual del espacio. La mesa es de Fusteria Rian y las sillas proceden de Mestre Paco. Pavimento de madera pintada en blanco. 

7.

Sueños en blanco

Envolverse de blanco en el dormitorio es siempre un acierto, porque es un color que transmite paz y serenidad y, a la vez, favorece el descanso. El azul de la ropa de cama refuerza este aire fresco y veraniego. La butaca es de Becara y la cómoda de Mercantic.

8.

Vivir en un antiguo molino de arroz

Su pasado está presente en este salón, con paredes encaladas en blanco y ladrillo visto y suelos recuperados. Sofás de herencia familiar. Butaca y mesa de centro de Roche Bobois.  

9.

Integrar la arquitectura

Este comedor, que respira calma y frescor, no sería el mismo si la pared de ladrillo y las vigas de madera no se hubieran pintado en blanco. Los cuadros de motivos vegetales suman una nota natural al ambiente que se une a las sillas de bambú, que son de herencia. Alfombra de Ikea y manteles de Zara Home.

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Sabor a mar

Y es que este dormitorio con vistas al mar es verano en estado puro. El blanco que lo viste todo se ha coloreado con el azul, un refrescante vínculo con el mar tan próximo. La cama con dosel, la alfombra y el ventilador de techo proceden de Cassai Home & Fashion. ¡Nos encanta su look mediterráneo

11.

Un comedor ligero y atemporal

Unas fundas de lino en blanco darán un look fresco y muy natural a tu comedor. Además, resultarán muy agradables al tacto. En este comedor, decorado por Elena Jiménez, la mesa es de Mercantic y la lámpara procede de Matèria. 

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Blanco + azul

Son la combinación veraniega por excelencia, por el carácter refrescante que tiene el azul y su vinculación directa con el mar. Sofá rinconero, en Magazin y mesa de centro, en Ksar.

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La casita de madera

Y aún así, resulta fresca y ligera. La clave pasa por la elección del blanco para pintar las paredes y el techo. Los sofás, de herencia, tapizados con grandes motivos florales colorean el salón y evocan un campo en primavera. La mesa de centro y la auxiliar son de India & Pacific y la alfombra es de Tierra Extraña. No te pierdas el resto de la casa

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Con toques de verde

Colorear de verde un ambiente dominado por el blanco es un acierto, ya que el verde le dará energía a una atmósfera sedante. El sofá es de Temas V y las butacas, en Mobles 114. Los cojines, la mesa de centro y la alfombra de fibras proceden de Aquitania. 

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Un mini dormitorio muy fresco

Todo lo que tiene de pequeño este dormitorio lo tiene de liviano y relajante. Y el blanco, en paredes, cortinas y ropa de cama, contribuye mucho a lograrlo. El cabecero, el ventilador y la escalera son de Sacum. 

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Esencia mediterránea

Este porche, con paredes encaladas en blanco, muebles de madera y fibras y textiles en blanco y azul respira un look que sabe a verano. Mesa de herencia, similar de Becara y sillas de rafia en Ksar. 

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Con detalles en rosa

El rosa está de moda y en sus matices más empolvados y suaves resulta fresco y elegante. Combinado con el blanco crea atmósferas relajantes, delicadas y con un matiz femenino. Sofá y butaca, en Casa y Campo. Mesa de centro y auxiliares, en Giuliana B. Arte y Decoración.

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Muy campestre

Y natural. Desde el tradicional suelo de barro, que garantiza además una pisada fresca, hasta la alfombra y el banco de madera y cuerda. En este recibidor todo respira a casa de campo. El banco y los cestos son de Sacum, la alfombra de La Maison y el farol de Catalina House. 

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Un salón atemporal

Basta con renovar los complementos textiles de este salón para que pase de ser fresco y veraniego, como es ahora, a resultar más arropado y acogedor. La clave es su base neutra. Mesa de centro antigua, de Merc&Cia. Butacas de Maisons du Monde y lámpara de techo de Ay Iluminate.

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¡Que no falten las flores!

Dan color, alegría y un aire muy primaveral y natural. En este comedor, dominado por el blanco y una arquitectura clásica, le restan sobriedad y regalan descaro. Manteles de lino de Zara Home y cojines de Cado y La Maison.

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Con la mirada puesta en el jardín

Y es que nada en la decoración de este salón, tan sobria como ligera, compite con las vistas. Sofás y lámpara de Ikea. Mesa de centro, auxiliar y lámpara de pie de Cottage Little House.

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Siempre es verano

O lo parece en esta cocina blanca. Y no solo por el blanco que lo unifica todo en esta cocina que integra el comedor, sino también por su claridad y sus grandes ventanales al porche que dejan que el jardín se cuele en casa. Mobiliario de Bodelec, mesa realizada por los propietarios con dos mesas antiguas y banco de Carina Casanovas.

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Dulces sueños

Este dormitorio es una invitación al descanso. Su cama, con un vaporoso dosel, es la gran protagonista en una estancia donde el blanco transmite calma y frescor, dos cualidades que comparte con el verde. Cama, en Casa Todi y mosquitera de Textura.

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Un estudio relajante

Y el color blanco contribuye y mucho a ello. Las librerías, simétricas y en "L", además, resultan más ligeras visualmente y se integran mejor en la decoración gracias a su color blanco. Y las sillas, con fundas de lino, además de resultar más frescas, son más confortables. 

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El poder de los textiles

En ambientes dominados por completo por el blanco, como este salón, la nota de color y de contraste lo ofrecen los textiles, siendo un comodín perfecto para sumar frescor o calidez. Sofá, butaca y mesa de centro, diseño de Antima.

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Los colores del verano

Blanco, azul y arena, colores vinculados a la playa, son los que encontramos en este dormitorio tan veraniego como acogedor. La cama con el gran dosel sujeto al techo da un matiz romántico y delicado. Butaca y banqueta, en Rialto Living.

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Un comedor clásico y fresco

Y, además del blanco, los detalles en verde, como el gran cuadro y la alfombra, que simula la hierba del campo, contribuyen a ello. Mesa de Taller de las Indias, mantel en El Corte Inglés y alfombra, en Ian Nepal. 

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Unidad en blanco en el dormitorio

¡Qué fresquito queda! Desde el pavimento, de microcemento, y las paredes, hasta la ropa de cama y el mobiliario. Todo es blanco. Escritorio y espejo, similares en Lotus. Silla, en Becker y kílim de La Casa Turquesa. 

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Un salón fresco y acogedor

Tan blanco y fresquito, este salón que mira a su privilegiada terraza se ha vestido con telas naturales, fibras vegetales y diferentes puntos de verde. El sofá es un diseño de los arquitectos y propietarios, Ana Blanco y Fran Mengíbar, y se ha tapizado con tela de Güell-Lamadrid. El espejo procede de Carina Casanovas y la alfombra, de Ikea. ¿Quieres ver el resto del piso?

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Inspiración marinera

Sobre todo en dos elementos: el cuadro, de Taller de las Indias, y la colchoneta del banco, elaborada con una tela a rayas multicolor azules de Kirkby House. Sobre una base blanca todavía destacan más. La mesa procede de El arte de la mesa y las sillas de Julià Grup.

El blanco no conoce de estaciones, ¡pero el verano le siente tan bien! Ligero, relajante, luminoso y, sobre todo, muy fresco. Al contrario que los colores oscuros, que atrapan la luz y con ello retienen el calor, el blanco la refleja, garantizando así más frescor. Por eso un espacio dominado por el blanco siempre resultará más refrescante que uno donde los colores de más intensos sean los protagonistas.

Combinado con el azul crea estampas 100% veraniegas, aunque el verde en sus matices más alegres y ácidos también le sienta de maravilla. Y los tonos empolvados, tan de moda, y los pastel darán color sin estridencias.