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¿Qué es el gres porcelánico?

Ascer, la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos, define al gres porcelánico como aquellas baldosas cerámicas con una
muy baja absorción de agua (entre 0,5% y menos de 0,1%), prensadas en seco
o, en menor cantidad, extruidas y fabricadas por monococción. Pueden presentar un acabado esmasltadas o no.

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¿Qué es el microcemento?

El microcemento es, en realidad, una marca registrada de Topcret que ha acabado convirtiéndose en genérico. Y ahora se usa para designar el material resultante de combinar cemento y resinas –son las que le dan flexibilidad–, con pigmentos, responsables de su color.

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Porcelánico: todo un todoterreno

Y es que una de sus principales ventajas del gres porcelánico es su alta resistencia, siendo una opción muy recomendable si buscas durabilidad por encima de todo. Se mantiene inalterable ante los cambios bruscos de temperatura y los niveles elevados de humedad, por ello es un clásico para revestir las paredes o los suelos de los baños.

El porcelánico que imita la moqueta es el modelo Carpet de Cerámicas Keops.

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Microcemento: delicado, como la madera

Es fácil asociar el microcemento con el cemento, y pensar que se trata de un material muy resistente. Pero no es el caso, porque su respuesta frente al impacto y al rayado es similar a la madera: se marca si le cae un objeto de peso y se raya. Además, ciertos productos cosméticos pueden mancharlo.

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Porcelánico: superficies (casi) continuas

El enemigo número 1 de los pavimentos cerámicos son las juntas, porque rompen con la sensación de continuidad visual y además es donde se acumula más suciedad. Gracias a los formatos XL, que reducen el número de juntas, y al acabado rectificado de las piezas cerámicas –son cortadas milimétricamente logrando un acabado recto en un ángulo de 90º– se consiguen superficies mucho más integradas y con una estética de total look

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Microcemento: superficies continuas y sin juntas

Es su principal ventaja y el hecho más diferencial de este material respecto otros. Al eliminar las juntas no solo se facilita su mantenimiento, sino que el espacio siempre parecerá más amplio.

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Porcelánico: muy versátil

Su poder mimético es una de las principales cualidades del porcelánico, ya que puede imitar con mucha fidelidad casi cualquier material, desde el mármol o la madera hasta el hierro o incluso el microcemento. Y con el plus de no ser tan delicado como algunos materiales nobles y, a la vez, más económico en muchos casos. 

Pavimento porcelánico que imita la tela de Neocerámica. 

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Microcemento: Ideal para reformas

Es una de sus principales ventajas, porque puede aplicarse sobre el material existente sin necesidad de arrancarlo. El único material contraindicado es el parquet: "No es un problema de adherencia con la madera, sino de la movilidad del parquet, que acabaría provocando fisuras en el microcemento", sostienen desde Topcret. Además, su grosor es de solo 2 mm frente los hasta 8 mm del porcelánico. Esto permite aplicarlo sin rebajar las puertas.

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Porcelánico: gran variedad de formatos

Hoy en día el abanico de formatos que presenta el gres porcelánico es enorme. De hecho, en la última edición de Cersaie, el Salón Internacional de la cerámica para la arquitectura y el baño, se presentaron formatos XL de dimensiones de 120 x 360 cm, 162 x 324 cm, 100 x 300 cm y un grosor de hasta 3,5 mm. En estos casos, el proceso de instalación es más complejo y suelen recomendarse para espacios muy amplios.

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Microcemento: muchos colores y acabados

Las diferentes marcas de microcemento cuentan con cartas de color preestablecidas, pero es posible personalizar un color, como explican desde Topcret: "Siempre y cuando la superficie sea de al menos 150 m2". 

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Porcelánico: innovación geométrica

A los tradicionales formatos cuadrados o rectangulares se suman nuevas formas geométricas –desde rombos o pentágonos hasta hexágonos, como el de este baño–, los que simulan los mosaicos tradicionales pero puestos al día o los originales de escata de pez o de sirena, que son tendencia. 

Pavimento de Bildu Cerámicas.

 

 

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Microcemento: acabados, aguas y brillos

El microcemento ofrece, básicamente, dos acabados: el liso y el rústico, que es más rugoso y suele reservarse para casas de campo. "El liso puede ser mate, satinado o brillante, siendo el satinado el más habitual y recomendado, porque es el que refleja más la belleza del material. Presenta un brillo sedoso y tenue, que varía según la incidencia de la luz", explican desde Topcret.

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Porcelánico: sin mantenimiento

Su superficie, al no ser porosa, se mantiene inalterable frente a las manchas. Esto se debe a que el procedimiento de fabricación se realiza a muy altas temperaturas, creándose un material totalmente compacto, en el que el agua casi no penetra y la suciedad, por lo tanto, tampoco.

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Microcemento: fácil de mantener

Basta limpiarlo con agua y jabón neutro. Desde Topcret recomiendan mezclar con el agua un poco de cera convencional –que puede ser mate o brillante– para mantener la película protectora de la superficie del microcemento. 

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Porcelánico: ¿cuánto cuesta?

Por sus prestaciones, el gres porcelánico es más caro que otros tipos de materiales cerámicos. En cuanto a los precios, varían muchísimo en función del diseño, formato o acabado, pero la horquilla, según Porcelanosa, sería entre los 33 €/m2 y los 86 €/m2. 

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Microcemento: ¿cuánto cuesta?

El microcemento de Topcret cuesta unos 70 €/m2 instalado para superficies entre 20 y 30 m2. Aunque a partir de 100 m2 baja el precio del metraje hasta los 55 €/m2. Si se quiere aplicar microcemento en superficies menores de 20 m2, desde Topcret apuntan que se facturará igualmente por los 20 m2. 

A la hora de reformar el baño, el revestimiento qué elegir es una de las decisiones más importantes. No solo debe gustarnos, sino que debe ser práctico, resistente a la humedad y a los cambios bruscos de temperatura. Además, de sufrido y fácil de mantener. Y entre las futuribles opciones hay dos que (casi) siempre suelen aparecer: microcemento y gres porcelánico. Y no es extrañar, porque ambos materiales, a pesar de sus diferencias, ofrecen muy buenas prestaciones en el baño.

Microcemento, superficies infinitas

En el caso del microcemento, quizás su principal ventaja es la opción de unificar paredes, suelos e incluso encimeras, creando un conjunto totalmente integrado. Y, lo más importante, con superficies continuas y sin juntas. Además, es un material que, al aplicarse a mano, tiene el plus de que el acabado siempre es artesanal, convirtiéndose cada baño en una pieza única.

Gres porcelánico, versátil y resistente

Por su parte el gres porcelánico tiene como bazas principales su versatilidad, puede imitar cualquier material, y su durabilidad y resistencia. Dos puntos que juegan y mucho a su favor. Además, aunque el abanico de precios es muy amplio, en general es más económico que el microcemento. Por ejemplo, el gres porcelánico de la colección Bottega de Porcelanosa, que imita el microcemento cuesta 33,82 €/m2.