
Una casa de cuento con ideas brillantes
Es de auténtico capricho. Desde fuera me pareció una casa de cuento, con sus tejadillos a distintas alturas, sus plantas colgantes, sus ventanas como si fueran claraboyas de un barco. Y con piscina forrada de un gresite de los de toda la vida, azul verdoso, que está pidiendo a gritos que te metas en el agua. Pero bueno, ahora iremos a los detalles porque así, desde lejos, ya parece una maravilla, pero una maravilla aún distante, y todo tiene más verdad y más prestancia visto de cerca y mejor aún si se puede tocar.
Además la aproximación me va a permitir contaros algunas cosas que, estoy segura, os van a interesar. Por ejemplo, el porche ese precioso de las fotos tiene forma de L y rodea el pabellón principal de la casa por dos de sus costados. La parte que da a la piscina es la destinada a los chicos, siete nada menos, todos varones, casi nada. Como es de esperar, la ocupan a conciencia a todas las horas del día menos las de comer, porque entonces se monta una gran mesa de madera, se acercan butacas y sillas y se convierte en comedor al aire libre. Un doble uso totalmente práctico. El otro palo de la L del porche tiene una decoración mucho más formal, se ve a primer golpe de vista. Y está destinada a los padres y a sus amigos. Una distribución del espacio al aire libre para tomar buena nota.
Y otro ejemplo muy expresivo y muy a considerar sobre la decoración: los suelos de exterior son de barro artesanal, con tacos de piedra color lavanda intercalados en los cuadrados, todo de procedencia local, que es a donde iba yo: es muy importante tener muy en cuenta la artesanía de la zona porque nos puede proporcionar los materiales más funcionales y los más hermosos.