Ahorro

¿Se gasta más pagando con el móvil, con tarjeta o en efectivo?

La libertad de elección de medios de pago a la hora de hacer tus compras tiene muchas ventajas, pero también una cara B que puede ocasionarte un problema serio. Te explicamos con detalle todas las peculiaridades y trucos para evitarlo

En una sociedad como la actual, donde buscamos la comodidad y facilidad para poder desenvolvernos en el día a día, es importante disponer de distintos sistemas de pago y utilizarlos según nos convenga dependiendo del momento, la cantidad o nuestras circunstancias personales concretas.

El auge de las tecnologías ha propiciado que a los tradicionales pago con efectivo y tarjetas se les haya sumado la posibilidad de abonar las compras o servicios con el móvil. De alguna manera, todos los canales son útiles, siendo fundamental contar con toda la información necesaria para acertar a la hora de escoger uno u otro, y evitar sobre todo esas compras compulsivas que hacen gastar más sin haberlo previsto.

Efectivo frente a tarjeta

Al no estar supeditado a ningún tipo de soporte como cajero o datáfono, el dinero en efectivo proporciona libertad a la hora de realizar cualquier compra. Sin embargo, tiene una serie de inconvenientes como es la propensión al consumo que, para explicar en palabras llanas, es un “ansia” que tenemos que calmar consumiendo, y que se ve activada por el efectivo.

Además, lo hace con un factor multiplicador que es la ilusión monetaria, producida por el hecho que si tenemos 100 euros nuestra cabeza se le ocurren gastos por valor de 200.

Cuando el dinero está en una cuenta se produce el efecto contrario, ya que mentalmente lo asociamos al ahorro y sabemos que con eso hay que pagar un sinfín de cosas.

También habría que considerar la diferencia de tener el dinero en billetes o en monedas. "Billete cambiado, billete gastado", es un dicho popular muy revelador que viene a decir que la mente percibe de distinta manera la misma cantidad de dinero, tendiendo a gastar más cuando se tiene en monedas y no en billetes.

Una mujer calculando los gastos.

El Mueble

LAS VENTAJAS del pago digital

No llevar dinero en el bolsillo, pero poder adquirir lo que sea con una simple tarjeta de crédito o más recientemente el teléfono móvil resulta muy cómodo y fácil, tanto que en ocasiones nos puede hacer gastar más de lo que pensábamos.

Por otro lado, para futuras devoluciones o garantías el rastreo del pago siempre simplificará las cosas. Todo medio digital que nos permita revisar gastos y aprender de errores es lo que nos permitirá evolucionar como consumidores.

Si además somos una familia, eso se ve incrementado. Según un análisis del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada se puede determinar que, al menos un 15% del nivel de gasto familiar, está impulsado por factores psicológicos asociados al uso de tarjetas de crédito y otros medios de pago digitales como el móvil.

De ahí, que sea importante enseñar a los niños desde pequeños el valor del dinero, incluso aunque se trate de cantidades aparentemente pequeñas.

DISTINTOS TIPOS DE TARJETAS

Aunque solemos generalizar hablando del pago con tarjeta, en realidad existen dos tipos claramente diferenciables: las de débito (muy recomendables) y las de crédito (bastante peligrosas).

Si bien ambas permiten sacar dinero del cajero siempre que sea necesario o pagar las compras cuando no llevas efectivo suficiente, con las primeras no gastas más de lo que tienes (pero te pueden descalabrar el mes) mientras que con las segundas, puedes acabar contrayendo una deuda bastante importante con tu entidad bancaria.

Además, abordar el pago de esa deuda mediante fórmulas de aplazamiento, puede conllevar desventajas.

Consejos para no gastar más con la tarjeta

  • Establece un límite en tus gastos con tarjeta de manera que, cuando lo alcances, seas consciente de que te has pasado. En el caso de las de crédito, si cada mes vas superando ese límite, al tercer tendrías un gran problema.
  • Habla con tu banco para bajar el límite. Que tengas más crédito en tu tarjeta no significa que tengas más dinero.
  • A modo de referencia, el límite de la tarjeta no debería superar el 30% de tu sueldo. Por ejemplo, si cobras 1.000 el límite deberían ser 300 €.

En resumen, tener la tarjeta como plan B por si te quedas sin efectivo es imprescindible, pero no es el mejor de los escenarios, porque además de ampliar la ilusión monetaria del efectivo estarás pagando los costes de esa tarjeta.

Si te apetece ampliar información sobre este tema, la encontrarás en el libro En efectivo o con tarjeta (Editorial Planeta) escrito por Carles Torrecilla y Jordi Basté, que además ofrece criterios de consumo alternativos a los habituales para optimizar recursos y ahorrar, con curiosidades, datos, ideas, reflexiones y anécdotas verídicas sobre la economía diaria.

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