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1.

La mesa camilla, ese calor de hogar

Mesa camilla en salón 00427970

Antes de que llegaran las calefacciones, las casas se calentaban con estufas y con mesas camillas con brasero en su interior. Seguro que en una de ellas te has sentado con tus hermanos a hacer los deberes, habéis abrigado vuestras piernas con sus faldas siempre alertas de no quemarlas. Hoy, la mesa camilla es solo un recuerdo de infancia aunque algunos interioristas se empeñen en recuperarla. Si cae una en tus manos, reinvéntala: cúbrela con telas elegantes, terciopelo o lona, o mezcla un faldón con flecos y mantel. Elige colores acordes con las tapicerías de los sofás y del resto de muebles. Y disfrútala como mesa de comedor, auxiliar o rinconera, como esta de la imagen, tan bien dispuesta entre dos sofás.

Sofás, de Tapicería Esteve. Mesa camilla realizada a medida. Pantalla de la lámpara, en Cottage Little House.

2.

El secreter, el escritorio de ayer

Salón con secreter

¡No lo puedes remediar! Te encantan esos muebles tan románticos con cajoncitos donde se guardaban folios, plumas, tinta y demás enseres para escribir cartas a mano. Hoy, los secreteres ya son carne de museo. Aun así, muchos muebles actuales han copiado su estética: el tablero plegable lo verás en algunos muebles de salón, y los cajones con persianilla, en muchas cocinas. Ahora apenas escribimos a mano ni abrimos cartas, todo es digital. No obstante, si quieres darle presencia a tu salón, coloca un modelo actualizado, como este, mitad cómoda, mitad secreter. ¿Verdad que no queda nada mal? Fíjate en su decoración: un cuadro apoyado en la pared, un jarrón y unos portavelas de metal.

3.

El tocador: sombra aquí, sombra allá...

Tocador y espejo en dormitorio 00472323

En el siglo XVIII tener un tocador era todo un lujo. Junto al aguamanil eran piezas clave en el dormitorio. Hoy, se resiste a quedar en el olvido y algunos decoradores recuperan su concepto dándole un carácter multifuncional: una sencilla mesa que puede servir de escritorio o de coqueto tocador, si le añades un espejo de pared. Las influencers son otras grandes defensoras de este mueble. Solo tienes que pasearte por Instagram y verás cómo muchas de ellas lo han adoptado en sus closets. Este de la imagen ha sido diseñado por la decoradora Bárbara Sindreu.

Tocador realizado por Industrias Muntané. Silla Wishbone CH24, de Hans J. Wegner, editada por Carl Hansen. Alfombra, en Little House.

4.

La bañera desbancada por la ducha

Baño con bañera y tocador moderno 00454991 O

Sí, ya sabemos que las bañeras son ideales, sobre todo, los modelos exentos victorianos, como el de la imagen... Pero puede que tu espíritu ecológico y el buen uso que quieres hacer del agua como recurso limitado —sumado a su dificultad de uso con cierta edad— haga que empieces a pensar en deshacerte de ella. ¡No te apures! Las actuales duchas con chorros spa son capaces de tonificar y relajar tu cuerpo de igual manera ¡y además con el consiguiente ahorro de agua! Por cierto, ¿te has dado cuenta cómo se ha aprovechado en este baño la zona de la ventana para colocar un moderno tocador?

Bañera, de Victoria & Albert. Toallero, en La Maison. Pavimento de mosaico hidraúlico.

5.

El paragüero, de uso limitado

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Es cierto que cada año llueve menos y aquel inmenso paraguas que solías llevar lo has sustituido por uno plegable, de tamaño mini, para llevarlo en el bolso. ¿Y qué haces con él, empapado, cuando vuelves a casa? Dejarlo escurrir en el lavabo o en el plato de la ducha, con lo que te planteas ¿para qué quiero un paragüero, si apenas lo uso? Prefieres decorar el recibidor con una consola y un espejo o un cuadro en la pared y olvidarte de un objeto que pronto será un icono del diseño.

Mesa, de El Viejo Almacén Antigüedades. Lámpara de sobremesa, de La Trastienda de Doña Casilda. Cuadro, de Hänbel. Paragüero, de Bazar. Alfombra, de KP.

6.

El mueble bar: del salón a la cocina

Mueble bar de madera con puertas abiertas 00378912

Aquellos amplios muebles de salón con espacio para almacenar botellas y copas eran típicos de los años 60. Ahora bebemos mucho menos y socializamos más pero nos gusta hacerlo fuera, en un restaurante, en una vinoteca... Esa colección de bebidas alcohólicas que había en casa de tus padres se reducen en la tuya a algunos botes de cerveza en la nevera y botellas de vino o cava para ocasiones especiales. ¿Y dónde las guardas? Todas te caben en un mueble de la cocina. Conclusión: al mueble bar le queda un suspiro.

Mueble bar, en Luzio. Butaca de cuero, de Merc & Cía.

7.

La camarera o visite nuestro baaaarrrr

Mesa auxiliar bar

¿Te acuerdas de aquellas mesas auxiliares con ruedas que tan buen apaño hacía a tu madres cuando érais muchos a comer? Le evitaban tener que levantarse de la mesa cientos de veces a la cocina. Sí, las famosas camareras o mesas de servicio. Puede que hayas heredado alguna y la tengas en el salón en modo mini bar con esas licoreras transparentes que te chiflan —como las de la imagen—. O mejor aún, las hayas actualizado con el carrito Raskög de Ikea al que has terminado por darle otros usos. El caso es que la camarera como tal, tiene los días contados.

8.

La alacena de madera ¿para una sola vajilla?

Alacena de madera con piezas de vidrio 00521492

Con el tiempo te has vuelto más práctica con lo que ya no almacenas vajillas como si no hubiera un mañana. Ahora tienes una para el día a día y otra para ocasiones especiales ¡y pare usted de contar! Por eso, la presencia de aquellas inmensas alacenas que iban de pared a pared ya no tienen sitio —ni sentido—en tu cocina moderna. Es posible que mantengas una en tu casa de campo, más por valor sentimental que por otra cosa, pero que sepas que de aquí a poco será un ejemplar único en su especie... A no ser que te atrevas a ponerla en el salón.

9.

Un modelo actualizado

Alacena blanca en office 00409298

Si, aún así, eres de las nostálgicas que no quiere renunciar a tener una alacena como sea, siempre puedes actualizar su concepto y adaptarla a tus necesidades presentes. Por ejemplo, fíjate en esta cocina con office, donde lo más parecido a una alacena es un mueble bajo y unas baldas superiores que dejan la vajilla a la vista. La madera tradicional ha dado paso al blanco, más luminoso y se le ha dado un toque actual añadiéndole una escalera industrial para llegar fácilmente al estante superior. ¡Es una alacena con otra perspectiva!

Mesa, taburetes, lámpara y apliques diseño de Cristina Gámiz, realizados por La Última Parada. Pavimento de toba.

10.

El platero, ¿te refieres al burro?

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Si a la generación millenial o a la Z le hablas de plateros creerán a ciencia cierta que te refieres al burrito "pequeño, peludo y suave" protagonista de la novela de Juan Ramón Jiménez, "Platero y yo". En realidad estos muebles, generalmente de madera, servían en las casas rústicas antiguas para exponer los platos. Podían ir solos o armados en muebles bajos formando una alacena ––como la de la imagen—. Por el mismo motivo que estas, los plateros han pasado a mejor vida. Ya solo los encontrarás decorando algún restaurante asador de estilo rústico. Sin llegar a ser lo mismo, tuvieron su versión moderna, más práctica, en los escurreplatos o muebles superiores de cocina dispuestos sobre el fregadero (los que por cierto, también están demodé).

Silla, de Ikea. Pavimento de madera.

11.

El bidé, mejor incorpóralo al inodoro

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Ya nos cantó La Trinca el furor que hizo este artefacto en la Francia dieciochesca. La instalación de esta "palangane con el chorro incorporé" fue obligatoria en las construcciones de pisos del siglo XIX pero ya en el XX el famoso bidé perdió fuelle. En parte por la aparición de las toallitas deshechables (tíralas siempre a la basura) y por esos nuevos modelos de inodoros smart que incorporan agua para lavarse, como In Wash, de Roca o Vi-Clean, de Villeroy & Boch. Tú ¿estás a favor o en contra del bidé?

12.

El biombo: te veo, no te veo

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Cuando piensas en biombos te viene inmediatamente a la mente los camerinos donde actrices o bailarinas se cambiaban de ropa. En las casas hubo un tiempo que se utilizaban para dar intimidad a determinadas estancias o separar un ambiente de otro. Ahora, con el open concept arrasando, optas por otras soluciones que integran más que separan: muretes de obra a media altura, puertas correderas, cerramientos acristalados, paneles... Prueba fehaciente de que al biombo le quedan dos cortes de pelo. En este salón, se ha colocado un biombo de espejos en un rincón que decora y amplía la estancia.

Mesa de centro, de Becara. Sofás beis, de Miki Beumala. Butaca de fibra vegetal, de Sacum. Biombo, de Adaleya. Pavimento de parqué de roble, de Parquets Nadal.

13.

¿El biombo en el baño? No, gracias

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Además de en el dormitorio, otro de los sitios donde más presencia tenía el biombo hace años era en el cuarto de baño. Su disposición estratégica permitía separar el lavabo del inodoro para que pudieran utilizarlo dos personas a la vez. En los baños actuales vemos otras propuestas igual de efectivas ¡y sin restar espacio! La colocación de muretes de obra o la instalación de mamparas son algunas de ellas. Razones de peso que hacen que el uso del biombo tenga apenas seguidores.

Cómoda a modo de mueble bajolavabo restaurada por Amparo Garrido. Revestimiento y pavimento de microcemento.

14.

Un modelo customizado

Biombo blanco entelado en dormitorio 00244048

Si sigues viéndole el lado práctico al biombo y te niegas en rotundo a que desaparezca de tu casa, actualízalo forrándolo con una tela elegante que eleve el nivel de la estancia, como este de la imagen entelado en blanco. Hay quienes durante la pandemia les ha servido de gran ayuda para mantener la distancia social dentro de casa. Además, cuando no lo utilices siempre puedes plegarlo ¡y listo!

Biombo, en Grifé & Escoda Decoración. Mesa auxiliar y silla, en Cottage.

15.

El galán de noche para trajes intactos

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Si tu padre tenía que ir de traje al trabajo, seguro que en su dormitorio había un galán de noche donde dejaba expuestos el pantalón y la chaqueta para que no se arrugara. Hoy las reglas de vestimenta no son tan estrictas y quienes visten de traje lo solucionan igualmente dejándolo estirado en el respaldo de la butaca o colgado de la percha en el pomo del armario. En los dormitorios actuales, el duelo entre el galán y la butaca ha terminado con el triunfo de la segunda ¡por goleada!

16.

¡Y solo para estilos clásicos!

Dormitorio clásico con sofá 00507000 O

El espacio no será problema si tienes un dormitorio amplio —como el de la imagen que ¡hasta tiene sofá!—. La interiorista Natalia Zubizarreta ha incluido el galán de noche en este dormitorio actual porque sus propietarios querían un estilo clásico. ¿Que prefieres otras soluciones más actuales? En ese caso, sustitúyelo por un armario abierto o un burro de ropa. Son igual de funcionales y mucho más modernos. 

Cabecero, de Calse. Aplique, de DCW. Sofá, de Crearte.

17.

La mecedora, que el ritmo no pare

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Era el asiento favorito de tu abuela. Mientras se balanceaba en su mecedora, hacía colchas de ganchillo para todos los nietos como posesa. Puede que en tu casa tengas una heredada —y customizada, como la de la imagen—. En ella diste de comer a tus hijos cuando eran bebés o vigilaste su sueño cuando estaban enfermos. Ahora bien, si tus hijos son ya mayores, a lo mejor ha llegado la hora de deshacerse de ella... ¿O te ves balanceándote en el porche despreocupada y disfrutando de tu jubilación?