"Este piso era de los padres de la propietaria, que lo heredó, pero estaba muy antiguo. Quiso reformarlo y su pareja estaba de acuerdo porque así ganaban un hogar más actual", nos explica Natalia Zubizarreta.
Antes, tenía tres habitaciones, un baño, cocina, salita… era oscuro y compartimentado. Ahora, tiene un salón cocina comunicados y un solo dormitorio, con su vestidor y su baño para dos.
"Lo tiramos entero abajo", dice Natalia. ¿Su solución? Crear una distribución abierta y sin pasillos. De esta manera, los ambientes están "conectados y, gracias a puertas correderas y paneles acristalados, se conservan zonas independientes".
Ahora la luz natural llega a cada rincón y el piso, pintado de blanco y con muebles a medida blancos y claritos, se ve muy luminoso. Y a ti, ¿qué te parece el cambio?

¡Qué cambio!
Antes y después: de piso heredado viejuno a piso sensacional