Últimamente, estamos apostando más por la limpieza del hogar a través del uso de productos naturales. Estamos descubriendo muchísimos trucos con ingredientes que ya tenemos por casa (más que nada porque ya los usamos para preparar la comida) que, además de ofrecernos una limpieza más económica, es mucho más efectiva y segura que la de los limpiadores que encontramos en las estanterías de los supermercados.

Por ejemplo, ¿sabías que el limón, gracias a su naturaleza ácida, es perfecto para desinfectar y desengrasar? Pues hace poco hemos descubierto que esta fruta de piel amarilla también sirve para dar brillo a la superficie metálica de los grifos. A continuación, te contamos lo que tienes que hacer.

El uso del limón en la limpieza del hogar

Originario del sudeste asiático, el limón es un fruto cítrico conocido por su piel de color amarillo, su jugo ácido y su aroma fresco, siendo estas dos últimas cualidades muy apreciadas en el mundo de la cocina ya que son perfectas para saborizar recetas y platos (tanto salados como dulces). Y, por si no lo sabías, el limón tiene vida más allá de los fogones ya que también es un increíble ingrediente natural muy usado en la limpieza del hogar.

Los altos niveles de ácido cítrico que el limón contiene le otorgan propiedades desinfectantes, desengrasantes y blanqueadoras, una combinación ideal para combatir gérmenes, eliminar manchas y dar brillo a superficies metálicas como grifos. Además, su aroma limpio y refrescante es una ventaja adicional para quienes buscan una alternativa natural y mucho más respetuosa con el medio ambiente que los productos químicos de limpieza que venden en los supermercados.

Limones

Limones

Canva

Cómo dar brillo a la grifería de casa con un limón

Principalmente, el limón se usa tanto en la limpieza del hogar porque es efectivo y seguro. A diferencia de muchos de los limpiadores comerciales que se venden en los supermercados, que suelen contener ingredientes agresivos y químicos fuertes, el limón es totalmente natural y biodegradable. Esto lo convierte en una opción respetuosa con el medio ambiente y segura para toda la familia, incluidas mascotas y niños pequeños. Además, es una opción mucho más económica, todas tenemos siempre algún que otro limón en algún rincón de la nevera.

Lo mejor del limón es que puede utilizarse de múltiples maneras en la limpieza del hogar, desde la preparación de soluciones para realizar limpiezas profundas hasta su uso directo en superficies. Sobre este último caso, hace poco hemos descubierto un trucazo que consiste en usar el limón como abrillantador de superficies metálicas, como las griferías de la cocina o del baño. Y es que su contenido en ácido cítrico ayuda a disolver el sarro y las manchas de agua dura, dejando los grifos relucientes y libres de manchas. 

Para poner en práctica este truco de limpieza, deberás hacer lo siguiente:

Materiales

 

  • Una bayeta de microfibra
  • Un limón

Paso a paso

 

  • Paso 1. En primer lugar, exprime el limón para obtener su zumo, con medio vaso sería suficiente (aunque la cantidad dependerá del número de grifos que tengas en casa).
  • Paso 2. Antes de aplicar el zumo de limón, asegúrate de limpiar la superficie del grifo con agua tibia y un poco de jabón suave para eliminar la suciedad y el polvo superficial. Enjuaga bien con agua limpia y seca con un paño.
  • Paso 3. Moja una bayeta de microfibra en el zumo de limón que has exprimido, asegurándote de que esté bien empapado pero no goteando.
  • Paso 4. Comienza a frotar suavemente la bayeta empadad con zumo de limón sobre todas las partes visibles del grifo. Presta especial atención a las áreas con manchas de agua dura o acumulación de suciedad. El ácido cítrico del limón ayudará a disolver estas manchas y a dejar el metal más brillante.
  • Paso 5. Una vez que hayas aplicado el zumo de limón, deja que actúe durante unos 5 a 10 minutos. Esto permite que el ácido cítrico haga su trabajo en las manchas y en la suciedad incrustada.
  • Paso 6. Después de dejar actuar el zumo de limón, enjuaga bien el grifo con agua tibia para eliminar cualquier residuo de limón y suciedad disuelta. Sécalo con un paño limpio y seco para dejar a relucir el brillo natural del metal.