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1.

La cristalería fina

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El cristal y el vidrio no son lo mismo. El cristal, además de ser creado por la naturaleza a través de la cristalización de gases, contiene óxido de plomo. Por otro lado, el vidrio es fabricado a partir de la fusión de varias materias primas. Es habitual que, en casa, la mayoría de vasos y copas sean de vidrio, que pueden meterse perfectamente en el lavavajillas. Pero si son de cristal, con un grosor mucho menos inferior y muchísimo más delicadas, con la temperatura del lavavajillas pueden romperse y dañarse. Aunque tu aparato tenga un programa específico, si quieres que te duren muchos años como nuevas, lávalas a mano. Mira cómo guardar y limpiar correctamente tu cristalería

2.

Las sartenes antiadherentes

Las sartenes antiadherentes

También el wok, fuentes o cualquier recipiente con una capa antiadherente. Si las metes en el lavavajillas, en unos pocos lavados habrán perdido toda su capacidad para que la comida no se pegue. Además de que ocupan muchísimo espacio en el lavavajillas. 

3.

Tablas, cucharas o cubiertos con mangos de madera

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Con el calor y el agua del lavavajillas, la madera se estropea mucho antes debido al exceso de humedad. De igual modo, si están barnizados, perderán esa protección, ocasionando que se deterioren antes. Para mantenerlos como el primer día, lo mejor es limpiarlos con agua caliente con jabón de lavavajillas. Si queda alguna mancha persistente o están ennegrecidas, sumerge la pala de madera en una solución de agua con agua oxigenada –o unas gotas de lejía–, déjala en reposo durante 30 minutos y lava como siempre. Para limpiar la tabla de cortar, humedece un poco de sal con el zumo de medio limón y frótala bien por la tabla, deja que actúe durante unos minutos, aclárala con agua y déjala secar. Mira otros trucos de limpieza con sal

4.

Cubiertos que tengan pegamento

Cubiertos que tengan pegamento

Es mejor que evites meter en el lavavajillas cubiertos con mangos de plástico, cerámica o madera –un motivo más– que lleven plástico. El calor hará que se terminen despegando y rompiendo. 

5.

La tapa de la olla a presión

La tapa de la olla a presión
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No introduzcas la goma en el lavavajillas porque a la larga terminará secándose y estropeándose. Lo mismo pasa con la tapa: el jabón y los restos de comida pueden obstruir la válvula y arruinar tu carísima olla a presión.  

6.

Las ollas y sartenes sin esmaltar o de hierro fundido

Las ollas y sartenes sin esmaltar o de hierro fundido
Pinterest

Este tipo de sartenes y ollas son fantásticas: se calientan muy rápido, conservan muy bien el calor y, con los cuidados adecuados, pueden durar toda la vida. Este tipo de menaje requiere de un largo proceso de curado para conseguir la antiadherencia adecuada, y meterlo en el lavavajillas puede estropear el curado, con la consiguiente aparición de óxido. Para lavarlas correctamente vale con agua caliente, sin jabón y un estropajo no abraviso. Después, sécala inmediatamente.  

7.

Frascos con etiquetas o pegatinas

Frascos con etiquetas o pegatinas

Si quieres reutilizar los botes de las conservas que compras en el supermercado para cualquier otra cosa, elimina antes la pegatina en el fregadero para no obstruir el filtro del lavavajillas con ella. Hazlo con agua bien caliente y un estropajo de hierro –sin frotar demasiado fuerte, es para eliminar el pegamento–, no dañará el vidrio. 

8.

Los cuchillos que utilizas para cocinar

Los cuchillos que utilizas para cocinar

Si tienen madera, ya sabes que no los puedes meter en el lavavajillas. Pero es que, además, el calor puede ir deteriorando el filo en cada lavado. ¿Lo mejor? A mano y secarlos con un paño que no deje pelusas.  

9.

Vajillas pintadas a mano o con decoraciones de metal

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Son bonitas, decorativas y muy muy delicadas. Así que si quieres que te duren, friega platos, ensaladeras y fuentes pintadas a mano o con bordes dorados, por ejemplo, siempre a mano. El efecto abrasivo del jabón y del agua caliente del lavavajillas puede convertirlos en unos platos normales y corrientes. Sin esos dibujos o decoraciones que los hacen tan especiales. Te damos todos los consejos para mantener tu vajilla como el primer día

10.

Tápers de plástico

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Algunos tápers son de un plástico muy fino que se deforma y estropea con el calor del lavavajillas. Los que se puedan lavar en el lavavajillas, colócalos en la bandeja superior, a esa zona del lavavajillas llega menos calor, ya que la resistencia se encuentra en la parte inferior del electrodoméstico. 

11.

La cubertería de plata o con acabados dorados

La cubertería de plata o con acabados dorados

El jabón, el abrillantador o la sal que echamos en el lavavajillas para que platos, vasos y cubiertos salgan relucientes pueden estropear tu cubertería de plata o esa tan moderna que tienes de acabados dorados

12.

Jarras medidoras

Jarras medidoras

Pasa lo mismo que con las vajillas pintadas a mano. El excesivo calor terminará borrando la tinta, dejándola inútil para medir.  

13.

Los accesorios de plástico de tu robot de cocina

Los accesorios de plástico tu robot de cocina

Aunque sí que se pueden meter en el lavavajillas –también en la bandeja superior, al igual que los tápers–, con el paso del tiempo se estropearán. Lo mejor para mantener como nuevo tu robot de cocina es fregarlos a mano.   

14.

La cafetera italiana

La cafetera italiana

No todas las cafeteras italianas se pueden meter en el lavavajillas. Si no te fijaste cuando la compraste, lo mejor es evitarlo, ya que podrías estropearla. Lo ideal es lavarla con agua, un poco de jabón y, después, aclarla bien

15.

Los ralladores

Los ralladores

Pasa un poco lo mismo que con los cuchillos: con el tiempo se dañarán los filos de las hendiduras. Además, tampoco eliminan todos los residuos correctamente. Un truco muy útil para quitar los restos de comida es utilizar una patata. Rállala y su jugo hará que se desprenda lo que pueda quedar. Después lávala con jabón y déjala secar.  

16.

Los termos

Los termos

La mayoría tiene un vacío entre las capas inferior y superior para que se conserven los líquidos calientes o fríos durante más tiempo. Si lo metes en el lavavajillas se llenará de agua y lo arruinará.    

¡Qué gran aliado el lavavajillas! Pilas de platos, cubiertos y vasos limpios como por arte de magia. Pero toda esa ayuda no es tal cuando confiamos demasiado en sus bondades y terminamos metiendo –casi– de todo, desde la cafetera a las partes del robot de cocina, pasando por los tápers de plástico. Hay muchos utensilios de cocina que es mejor lavar a mano, especialmente, si quieres que se mantengan como nuevos durante más tiempo. Aunque distintos estudios sugieren que poner el lavavajillas es más económico que lavar a mano, puedes hacerlo de manera que gastes menos agua:

  • Si no vas a fregar los cacharros en el momento, déjalos en remojo –los de madera, no–. Si no, después te va a ser muy difícil quitar la comida incrustada y necesitarás gran cantidad de agua.
  • Mientras enjabones los utensilios de cocina no tengas el grifo abierto.
  • Algunos restos, como de grasa o aceite, solo se van con agua caliente. No escatimes.
  • Aclara abundantemente con agua caliente o templada para quitar bien el jabón y los restos de comida que puedan quedar.

Y, de todas maneras, es importante que sepas que lavar los platos es una actividad que sirve para relajarnos y reducir el estrés. Lo afirma un estudio de la Universidad Estatal de Florida. Eso sí, para que realmente fomente la inspiración y reduzca el nerviosismo, el que lo hace ha de realizar esta tarea voluntariamente. Si va obligado, no disfrutará de su efecto terapéutico.