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1.

Abrirás paso a la luz

Menos paredes siempre es igual a más sensación de espacio. Si puedes tirar un tabique (o dejarlo a media altura) o abrir un pasaplatos dejarás que circule la luz y con ella la sensación de espacio. Si amplías tus ventanas -con perfilerías más finas o cortinas más ligeras– también conseguirás que la luz tenga paso libre. ¡Verás que cambio!

2.

Te harás amigo de las correderas

”Son la mejor solución para unir y separar, sin darte cuenta, espacios tan relacionados como cocina y comedor”, explica la arquitecta Mar Marcos. Aunque ella prefiere llamarles paneles correderos. Las empotradas son más costosas (unos 900 €), porque se integran dentro de los tabiques, pero también las que mejor desaparecen. Desde Caravan Interiors apuestan por grandes puertas correderas, mientras que la decoradora Pia Capdevila es adicta a las de cristal.  

3.

Sacarás partido a los rincones

¿Sabes lo que pueden dar de sí esos 30 cm que tienes entre puerta y pared? Aquí Van Castro los transforma en una librería pero pueden ser un rincón de trabajo, un office... Tampoco subestimes el espacio bajo la escalera, puede ser un armario o una zona de baldas, ni las esquinas. Tienen el tamaño perfecto para un estudio o una zona de lectura. 

4.

Renunciarás a piezas auxiliares.

Es mejor tener menos muebles y grandes, que muchos pequeños. Acumular auxiliares empequeñece tu casa y entorpece la circulación. Recuerda que debes respetar zonas de paso de unos 80 cm, dejar las distancias adecuadas entre muebles (40 cm entre la mesa de centro y el sofá, por ejemplo) y no convertir los pequeños auxiliares en imanes para el desorden. Ya sabes, menos es siempre más. 

5.

Amarás los muebles a medida

Nadie les gana a intrépidos, ya que convierten los rincones más insospechados en una oportunidad para guardar, sentarte, trabajar... ¿Uno de los espacios favoritos de Cristina Pérez, de Thinkinghome? “El espacio bajo la ventana, perfecto para ubicar desde un banco a una cómoda pasando por una mesa”. Lo bueno de los muebles a medida es que se adaptan a tus necesidades reales. ¿Y un material que no falla? “El DM, es flexible y además se puede lacar o barnizar”.

6.

Unificarás espacios

Cuantas menos divisiones, más grande parecerá tu casa. Prescinde de puertas y tabiques y haz que las zonas tengan elementos comunes, como el suelo. A abrirse las estancias ganan polivalencia. “Los recibidores al uso desaparecen y se convierten en vestidor, planchador...”, explica la decoradora Laura Masiques. Se lleva el 2 x 1: la mesa es comedor de día y despacho de noche.

7.

Dirás sí a los colores claros

Blanco, blanco, blanco... Repítelo como un mantra en casa porque nadie como él transforma una estancia oscura y pequeña en amplia y luminosa. La decoradora Asun Antó apuesta por pintar en blanco y crema “todo lo que hace más pequeño un ambiente, como vigas, puertas y ventanas, para disimularlo”. Ten en cuenta, además, que el color puede modificar la percepción del espacio: un techo pintado más claro que las paredes lo eleva visualmente.

 

8.

Usarás con sabiduría los espejos

Son perfectos para multiplicarlo todo: la luz, la sensación de espacio, la profundidad... Un espejo bien colocado consigue que tu casa crezca y se llene de claridad. Es importante que elijas bien lo que refleja, advierte el arquitecto Pablo Álvarez de Lara, de Palps: “Evita siempre que puedas las puertas, mejor paredes altas, una ventana o una esquina para ampliar las proporciones”.

9.

Aprovecharás las alturas

Cuando mires a tu casa no pienses en m2 hazlo en m3, porque un espacio pequeño con techos altos puede crecer en vertical. ¿Y cómo lo aprovecho? Para guardar, planificando armarios o librerías hasta el techo, como esta diseñada por Pablo Álvarez de Lara. ¿Su objetivo? Integrar el almacenaje en la arquitectura. Y para dormir, unas literas que ganan camas a lo alto. Además, si tienes techos de más de 3 metros de alto puedes plantearte sumar metros reales con una entreplanta. En ella puedes ubicar una zona de trabajo, más sitio para guardar o una cama extra para los invitados.

10.

Querrás muebles con sorpresa

Una litera en un armario, una mesa que sale de la encimera, o un vestidor- cabecero (como en este proyecto de Pia Capdevila). En pocos metros nada es lo que parece y el ingenio se agudiza. También las piezas con ganas de crecer, como las mesas extensibles o abatibles que duplican su superficie pero ocupan la mitad. Lo mismo que un banco, lo puedes guardar bajo la mesa y usarlo como almacenaje.

Aunque los metros son los que son, en cualquier piso o casa siempre hay maneras de ganar sensación de amplitud. Muchas veces el espacio que necesitas está ahí pero no habías reparado en él. Para crecer nosotros tenemos tres trucos infalibles que no fallan y que convertirán una caja de zapatos en un palacete (o casi). ¿Quieres saber cómo lograrlo?

Coge la lupa

Sí, sí la lupa para mirar con otros ojos críticos cada rincón de tu casa. ¿No te has fijado? Ese espacio bajo la ventana, un rincón junto a la puerta o la pared irregular de la cocina pueden convertirse en una zona de trabajo, una librería o un mini office, por ejemplo.
Te ayudan a transformarlos y aprovecharlos los muebles a medida (por supuesto) que siempre puedes planificar con capacidad, como en el caso de un banco. Pero también puedes aprovecharlos con soluciones low cost como una zona de baldas o una mesa abatible fijada en la pared. Las opciones son muchas.

Mira hacia arriba

El segundo truco que no falla es mirar si puedes crecer hacia el techo. Porque ya sabes que un espacio pequeño si tiene bastante altura ya no lo parece tanto, ¿verdad? Así que cambia de chip y pasa del modo m2 al modo m3 y verás cuantas posibilidades.



Desde baldas encima de la puerta, armarios hasta el techo o una entreplanta que puedes convertir en habitación invitados. ¿Por qué no? Si tienes techos de más de 3 metros de alto puedes hacerlo. Y si lo que te faltan son armarios, y no tienes opción de trastero, ¿qué te parecería recuperar el altillo?. Todo estará al alcance de la mano pero a salvo del polvo y las miradas.

Haz magia deco

Donde no llega el metro es ahí donde si lo hace la decoración. Si eres lector asiduo sabrás lo que un color más claro en el techo que en las paredes lo eleva visualmente; que un papel pintado con rayas horizontales ensancha; y que un espejo estratégicamente colocado es capaz de llevar la luz ahí donde solo había sombras.


También sabrás que cuantas menos divisiones tenga el espacio más grande parecerá. Así que ya sabes prescinde de puertas o bien sustitúyelas por correderas. Son una excelente manera de modular el espacio a tu antojo y de ahorrar mucho espacio (1m2 por puerta con respecto a las abatibles).


¿Y que más? La luz, siempre la luz, nadie como ella puede ampliar de un plumazo un espacio. Amplia las ventanas para que entre, déjala pasar con telas tramadas y separaciones de cristal y repártela. Ojo, la elección y colocación de los muebles también te ayuda a que fluya. Y solo un último consejo disimula las piezas más pesadas con colores claros y busca muebles que sean polivalentes no, lo siguiente. Y ¡tachán! la magia del espacio está servida.