La habitación de tus hijos evoluciona con ellos. De las delicadas decoraciones de la habitación del bebé a estancias más personalizadas cuando son adolescentes. Pero estos cambios no tienen por qué implicar una redecoración total en cada fase de su infancia y adolescencia. Hablamos con dos interioristas que nos dan todas las claves para que la habitación de tus hijos dure años.

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1.

La planificación

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Aunque hay dormitorios preciosos y que seguro que a tus hijos les encantarán, lo ideal es valorar el espacio y elegir muebles funcionales y cómodos. Para la interiorista Mercedes Pérez, “la clave está en pensar desde el principio, cuando se hace el proyecto, en las necesidades de niños a adolescentes sin tener que hacer grandes cambios”.

2.

Prioriza muebles versátiles

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Natalia Zubizarreta, de Natalia Zubizarreta Interiorismo, añade: “Actualmente, la mayoría de fabricantes de dormitorios infantiles y juveniles ofrecen dormitorios convertibles. Lo que hoy es una cuna y un cambiador y mañana es un escritorio y una cómoda, por ejemplo. Es una buena solución para esos clientes que quieren una habitación que dure muchos años”.

3.

Dos etapas

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Natalia Zubizarreta diferencia dos tapas en la vida de nuestros hijos. “La infantil o de bebé hasta los 5 o 6 años y otra a partir de los 7 y hasta casi la edad adulta, por lo que se puede apostar por dos tipos de mobiliario según la etapa”, explica.

Mesita de noche, de Pez. Escritorio, diseño de Wonton Home. Alfombra, de Zara Home. Paredes pintadas a mano por la interiorista Teresa Gutiérrez.

4.

El escritorio, desde el principio

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Al amueblar una habitación infantil –que durará hasta que tu hijo se vaya se casa–, Zubizarreta recomienda poner un escritorio con silla. “Aunque en un principio no se vaya a utilizar, es una inversión que haces para cuando el niño empiece a hacer deberes y estudiar”, matiza. 

Silla, de DomésticoShop.

5.

Literas, ¿sí o no?

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Seguramente a ellos les encante, pero según nos explica Mercedes Pérez, de Renova Solutions, “son muy incómodas para que ellos en un futuro hagan sus camas –y para hacerlas tú– y tampoco puedes darle el clásico besito nocturno que tanto nos gusta”. Si hay que ponerlas por falta de espacio, Zubizarreta apuesta por “soluciones convertibles, como las literas que se pueden desmontar, dividir en dos camas individuales y ponerlas separadas”.

Literas, de Pfister. Papel pintado, de La Maison. Alfombra, de Zara Home. Escritorio, en Maisons du Monde. Silla, en Sacum.

6.

Camas en L, otra buena alternativa

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Pérez lo tiene claro: “A mi, personalmente, las literas no me gustan. En su lugar, propongo hacer una en L y que la cama más alta no supere los 85 cm del suelo. Así la cama inferior puede tener una cama nido extra para amiguitos y se puede aprovechar también el espacio para juguetes o ropa”.

Mobiliario, diseño de Xmas Arquitectura. Estor, de Persiana Barcelona. Lámpara aplique, de Marset. Colcha, cesto y cojines, de Calma House. 

7.

Camas nido, siempre

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Por lo menos es lo que defiende Pérez. “Una cama extra siempre es muy útil”, agrega. Por su parte, Zubizarreta añade: “Las camas nido son muy cómodas porque tienen unos herrajes tan bien desarrollados que, incluso, para el día a día en habitaciones muy pequeñas o en las que no hay mucho espacio puede ser algo totalmente factible. Tener la camita hecha y con solo deslizar y levantar, ya está la cama preparada cada día. Lo ideal es que sea para un uso esporádico, pero si no queda otra es muy buena opción”.

Cama, en VTV. Lámpara flexo, de IKEA. Silla, de Kenay Home. Mesita de noche redonda, de Coco-Mat. Pavimento laminado, de Leroy Merlin. Papel pinrado, de Cordonné. Alfombra, de KP.

8.

Y mejor con almacenaje

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“Las hay que además de cama nido, tienen también almacenaje debajo o cajones y cama nido. Son las llamadas camas compactas y son muy prácticas, ya que te dan la opción del almacenaje y la cama debajo”, nos dice Zubizarreta.

Cama, realizada a medida por Dijous.

9.

Una cama nido reconvertida en dos

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Las camas nido son prácticas, cómodas y versátiles, pero es que además pueden reconvertirse y colocarse como dos camas. Con cabeceros a juego, una habitación infantil pasará a ser juvenil con la mínima inversión. “En mi caso tenía dos chicas que después quisieron habitaciones diferentes. Así que separamos la cama nido y seguimos utilizando la alta para la peque, pero con cajones”, nos cuenta Mercedes Pérez. 

Cama con cajones, de IKEA. Taburete, en Filocolore. Alfombra, en Sacum.

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Colores neutros, la clave para que no pase el tiempo

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Zubizarreta apuesta “por tonos neutros: blancos, beiges, tal vez un toque de color en los tiradores que lo diferencie. De esa forma se mantiene en el tiempo. Para dormitorios infantiles y juveniles siempre utilizo maderas claras, estructuras en laca o en melamina en blancos y colores claritos. Eso hace que luego, simplemente cambiando el estilismo, el color de las paredes, las cortinas o las lámparas se pueda actualizar esa habitación”.

Escritorio, lámpara flexo, silla, cama, puff, alfombra, mesita de noche y estantería con forma de casa, todo en Kenay. Cortinas, de Zara Home.

11.

El material de los muebles: ¿lacados o melaminas?

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“El dormitorio de bebé puede ser lacado, porque en realidad el uso va a ser más de los padres y vamos a ir con más cuidado. En cambio, a partir de la segunda etapa, de 6-7 años en adelante, es más recomendable apostar por mobiliario de melaminas, más resistentes. La laca también funciona bien, pero puede sufrir más toques y que salte. Es más delicada. Además es bastante más cara, un 20-30% más que la melamina”, explica Zubizarreta.

Cama nido, diseño de la interiorista Celia Crego, realizada a medida por Carpintería Vigo Garrote. Papel pintado, lámpara de techo y alfombra, en Acevedo Muebles.

12.

La importancia está en el estilismo

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Con una base neutra en los muebles, se puede hacer que la habitación vaya fluyendo con la edad del niño que la utiliza. Zubizarreta nos pone un ejemplo: “Un dormitorio para un niño de 6-7 años es muy infantil. Tendrá papel pintado de ositos, una lámpara con una nube, estores con lunares y una alfombra con gatitos, por ejemplo. Cambiando papeles, cortinas, lámparas, alfombra, textiles y demás objetos podemos hacer que lo que marque la edad de esa habitación sea el estilismo. Así, cuando empiece a ser preadolescente, se puede colocar un papel más de rayas o cuadros, más serio, una cortina con una sola raya eliminando los motivos infantiles y una alfombra de un tejido más uniforme. Y los accesorios los actualizamos a libros, mapas, etc.”.

Camas realizadas a medida. Alfombra, de Lorena Canals.

13.

Sin inversiones de más

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Otra opción es cambiar solo los objetos decorativos y la ropa de cama. Pérez recomienda para estos casos “poner un papel pintado que no sea demasiado infantil. Es mejor uno que se adapte, con unas rayitas o un mapamundi, que puede acompañar muy bien las dos etapas”.

Papel pintado, de Nina Campbell. Baúl, de Mardalba Interiors.

14.

La importancia de un buen armario

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Es uno de los puntos que nos recuerda Zubizarreta: “Siempre recomiendo invertir desde temprana edad en un armario. Porque lo van a terminar necesitando. Al principio será para juguetes y poca ropa, pero con el tiempo se irá llenando con libros y aún más ropa”.

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