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1.

Cero ostentosa

Casa Katy Linder

Esta casa en Sant Cugat del Vallés destaca por no tener pretensiones y porque, a su vez, es muy relajada. Gracias a su base neutra sobresalen las maderas y sus elementos naturales, como por ejemplo unas cortinas de lino en tono arena o una alfombra tipo kilim beige.

Mueble para ocultar la tele diseñado por Katy Linder. Lámpara de pie dorada de Little House. Mesita auxiliar de La Maison con macetas de Carolina Blue y La Variété. Flores de Colvin. Alfombra de fibra natural de Sacum y cortinas de lino de Ridox Decoración. Plaid teja de Filocolore. Cojines de La Maison, Carolina Blue y Filocolore.

2.

Es un lienzo en blanco

Casa Katy Linder

Todas las paredes, así como sus cuidadas carpinterías, han sido pintadas en un blanco roto. Esta decisión no es en vano: de esta forma se ha podido jugar y resaltar el resto de elementos decorativos.

Mesa de Brucs, en Sacum, y sillas de Madame Stoltz. Plaid de Matèria y jarrones de Brucs y Filocolore. Mueble archivador de Antique Boutique. Lámpara de Pilma y alfombra de Forghani.

3.

Cabe de todo

Casa Katy Linder

La cocina, que con anterioridad estaba cerrada, ahora está abierta al comedor y cuenta con una práctica isla. Desde un principio sus propietarios buscaban que tuviera el máximo de almacenamiento posible. ¿Verdad que lo han conseguido con creces?

Muebles de Deulonder Arquitectura Domèstica pintados con el color Shadow White de Farrow & Ball. Las griferías, al igual que el suelo de roble natural, son de Neocerámica.

4.

Un pequeño capricho

Casa Katy Linder

Su dueña siempre había soñado con disponer de un mueble de desayuno con un banquito. Al parecer este rinconcito lo está aprovechando muchísimo su gato. ¡Le da un toque de lo más especial!

Muebles de Deulonder Arquitectura Domèstica lacados con el color Shadow White de Farrow & Ball. Taburetes de madera de Zara Home.

5.

Decisiones resolutivas

Casa Katy Linder

El office que hay junto a la cocina contaba con una molesta jácena que no se podía eliminar. ¿Cómo se ha solucionado este problema? Muy fácil: incorporando una majestuosa alacena con espejos en sus extremos no solo se ha ocultado dicha jácena, sino que además da una mayor sensación de amplitud.

Mesa de madera de Omnibus. Copas, salvamanteles y cesto de Sacum. Servilletas de Matèria y vajilla de Carolina Blue. Sillas en Sacum. Lámparas a medida de Gonu Iluminación.

6.

Estancias unificadas

Casa Katy Linder

El suelo de roble natural es continuo es todas las estancias, sin excepción. Esto hace que la casa destaque por gozar de una gran calidez.

La alfombra de kilim es de Forghani. Tanto la mesa auxiliar como el espejo son de La Onírica (en Mercantic). La lámpara de sobremesa es de Carolina Blue.

7.

Ideal para teletrabajar

Casa Katy Linder

El estudio, el cual se encuentra justo al lado de la cocina, con anterioridad era el lavadero. Se ha mantenido su techo abuhardillado porque anda sobrado de personalidad.

Banco a medida y colchonetas de Ridox. Cojines de La Maison. Mesa de Omnibus. Silla y alfombra de Sacum. Lámpara de Natura. Macetas de Carolina Blue y La Variété.

8.

Luz propia

Casa Katy Linder

Si algo tiene bueno esta vivienda es que puede presumir de luz natural durante prácticamente todo el día. Pese a encontrarse a pocos kilómetros de Barcelona, parece que está en medio del campo. 

Cama de Ikea con funda nórdica de Selena. Plaid y cojín de flores de Filocolore. Cojín cuadrado de La Maison.

9.

Siempre serena

Casa Katy Linder

Aparte del suelo de roble, Neocerámica se ha encargado de las baldosas del baño, los lavamanos y los sanitarios. La elegancia, tal como puedes ver con tus ojos, destaca por encima de todo.

Mueble realizado por Jormma Fusters. Grifería de Cristina Bossini, en Neocerámica. Toallas de Zara Home y cestos de Muy Mucho.

10.

He aquí la culpable de todo

Casa Katy Linder

Katy Linder, la interiorista que se ha encargado de esta reforma, no lo ha tenido nada fácil a la hora de materializar su visión. La distribución original de la casa era muy complicada, por lo que sus esfuerzos se han centrado en solventar esta cuestión. 

En alemán existe una palabra que define de maravilla la transformación de esta casa en San Cugat del Vallés, en la provincia de Barcelona. Se trata de töpfern, un término que podría traducirse como "dar forma al barro", tal como nos cuenta la interiorista Katy Linder. "Conforme iba tirando paredes la he ido moldeando. No ha sido para nada una reforma fácil, porque tenía una distribución muy complicada y estaba estructurada en medias alturas. ¡De la casa anterior no ha quedado nada!, salvo la fachada. El antes y el después os sorprendería", confiesa orgullosa.

Sin ir más lejos, la cocina, una de las grandes protagonistas, originalmente era alargada y estaba cerrada. Diseñada por un estudio tan emblemático como Deulonder Arquitectura Domèstica, desde el principio Katy quiso incorporarle una gran isla y abrirla al comedor para crear un espacio diáfano. "La propietaria quería el máximo de almacenamiento posible e incluimos un mueble de desayuno con un pequeño banquito", explica. A su vez, en el comedor, colocó una vitrina con espejos en los extremos "para ocultar la jácena que hay justo detrás y que no se podía eliminar", apostilla. Así, de esta forma tan práctica, superó lo que a priori suponía todo un hándicap.

A la pregunta de cómo definiría su estilo, ella lo tiene muy claro. "Diría que lo que busco es conseguir espacios atemporales, acogedores y serenos. Me gusta que la base sea neutra para que después cualquiera pueda jugar con los elementos decorativos que prefiera", nos explica sobre la elección del blanco roto en todas las paredes y en las carpinterías. Únicamente hay una excepción: el mobiliario de la ya mencionada cocina, que al ser de un tono greige ayuda a resaltar la grifería y los tiradores vintage de latón envejecido.

El salón, por su parte, ahora es independiente, porque con anterioridad estaba unido al comedor. Más allá de un mueble boticario que le da "un ligero toque rústico", en este espacio sobresale una chimenea que integra un mueble con mucho espacio de almacenaje y que, asimismo, oculta la TV con el objetivo de "evitar una mancha oscura poco estética". Las cortinas de lino en color arena, una mesita auxiliar de pino muy mediterránea y sillas que combinan materiales naturales como el bambú y el mimbre ponen la guinda a esta serenidad.

En el suelo, el roble natural de Neocerámica, así como la escalera de la misma madera, refuerzan esa sensación de calidez. Y es que la anhelada serenidad viene dada por el mimo en todos los acabados. "Es una casa sin pretensiones, cero ostentosa y muy relajada para vivir. Desde que la vi por primera vez percibí que tenía alma. Un lugar con alma es aquel que, pese a estar sin decorar, destaca por su belleza y su personalidad. Sin necesidad de grandes artificios, da muy buen feeling", añade. ¡Y que lo diga!

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