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Como la casa de Heidi

"Esta casa es como la del abuelo de Heidi, el típico cuadrado cántabro al que agregué el porche. A la gente le sorprende porque aquí en el norte las casas de pueblo son tristes, y esta es alegre y vivida”, nos explica su propietaria. El banco, los cojines y la manta son de Becara. También lo es la manta colgada de la barandilla .

2.

En el porche

"Pusimos cristales a ambos lados solamente, para que quedara resguardado de la brisa santanderina, y de frente está abierto. ¡Eso nos permite disfrutarlo todo el año!", cuenta Amalia. La reforma integral de la casa corrió a cargo de Hermanos Vega Diaz. El sofá de fibra natural es de Muebles Pardo.

3.

Una casa para disfrutar en familia

“La compramos a una pareja mayor, cuyos hijos ya no querían veranear aquí”, nos cuenta Amalia, la dueña. “Yo la definiría como una buena casa, pero humilde". La mesa del comedor, las sillas, el mantel, la vajilla y la manta sobre una de ellas son de Becara. 

4.

Tuvimos que rehacerla por completo

"Cuando la compraron no estaba así. Estaba prácticamente podrida, tuvimos que rehacerla entera", explica. El suelo es de barro cocido natural, fue hecho por Hermanos Vega Diez. Faroles de Becara.

5.

En la sala de estar

Los sofás son de Becara. También lo son los cojines y la manta, y la mesa de hierro y cristal. La lámpara es de Muebles Pardo.

6.

¡Más luz!

Se abrieron dos ventanas-escaparate al porche para ganar luz. Las butacas y las bandejas sobre la mesa son de Becara. En la ventana, las macetas de loza son de Muebles Pardo.

7.

Un office para compartir

"Pusimos esta mesa para cocinar y también para nietos y para meriendas, cuando vienen hambrientos de la playa", cuenta Amalia. El banco delante de la ventana es obra de Hermanos Vega Díaz. Sobre la mesa de roble, vemos vajilla de Becara.

8.

Un carácter muy rústico

La cocina está donde estaba la cuadra, así que le dejamos los muros de piedra, las vigas y las puerta de madera originales, que le dan carácter. La mesa y los manteles de lino proceden de Becara. Las estanterías fueron hechas por Hermanos Vega Díaz.

9.

Hacia la chimenea

El sofá, las butacas, la mesa auxiliar de hierro, la lámpara de sobremesa y los tibores de porcelana china son de Becara. La mesa de centro es de Muebles Pardo. Encima, la bandeja y juego de café son de Pardo.

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Atención a las vigas

"Dejamos todas las vigas a la vista. Sin pintar se quedaron las buenas, las grandes, y las otras las pintamos porque no quería una casa oscura cántabra, así que pintamos de blanco la casa entera". La cama de hierro, toda la ropa de cama, los cojines y el espejo de madera son de Becara. 

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El dormitorio juvenil

Los cabeceros son de Becara y también lo es la ropa de cama. Las mantas de ochos son de Muebles Pardo. La banderola es de Under The Tree.

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El escritorio

En las láminas hay unos cuentos chinos que se regalan a las novias con la historia familiar. Amalia lo puse para su hijo, le gustaban mucho. El escritorio es de Becara, igual que el flexo y el jarrón. La taza azul y la silla son de Muebles Pardo.

Parece un juego de palabras, pero de verdad, pasó así. La casa está en un pueblo llamado Ruiseñada, y en la redacción oímos que le llamaban 'la Risueña'. No era así, pero cuando entramos, la sentimos. Notamos la alegría que aquí se vive cada vez que la familia se reúne entera, cuando los nietos ven a la abuela, o simplemente cuando Amalia se sienta sola, tranquila, en el porque en un día soleado a leer.

“Es una casa buena porque tiene buenos cimientos, pero es muy sencilla. En realidad, es como la casa del abuelo de Heidi, el típico cuadrado cántabro al que agregué el porche. A la gente le sorprende porque aquí en el norte las casas de pueblo son tristes, y esta es alegre y vivida”. ¡La casita de Heidi!

Cuando la compraron no estaba así. “Por suerte di con Luciano, de Hermanos Vega, que supo entender lo que quería. Cambiamos la distribución, el suelo, y la ampliamos. La buhardilla era el típico granero que no se podía usar. La cocina está donde estaba la cuadra". La puerta que da al jardín es rústica, de antaño, se abren por la mitad, como ventana, y Amalia también la usa para que entre luz. El office es muuuy práctico (¡y bonito!): "Pusimos una mesa, también para cocinar y sobre todo para nietos y meriendas, para cuando vienen muertos de hambre de la playa, ja ja ja".

"Cuando pintamos de blanco la casa entera, me decían 'te vas a arrepentir', pero ahora Luciano me dice 'Desde que pinté la tuya de blanco, las pinto todas, Amalia', ja ja”.

¿Y el porche? “Yo no lo quería tocar, pero Luciano me dijo '¡vas a hacer mucha vida aquí!, dale un metro y medio más'. Y menos mal que le hice caso. Pusimos cristales, para que quedara resguardado de la brisa santanderina, y de frente está abierto. Eso nos permite disfrutarlo todo el año. En invierno los días de sol se está de maravilla. ¡Ahora es mi rincón favorito de la casa! ”.

Y, atención, que los muebles tienen también su propia historia: "Soy familia de los propietarios de Becara. Cuando me hice esta casa, tenía todos mis muebles ideales que había ido comprando para amueblarla, y se quemaron las naves donde los tenía guardados. ¡Todos mis muebles se quemaron ahí! El incendio fue en mayo y yo iba a montar la casa en junio. Así que al final monté toda la casa con muebles del saldillo que organiza Becara. Pensé 'ya los cambiaré', y al final no lo he hecho. Así que la casa tiene un poco un mix, ¡pero las piezas se han acoplado bien!", nos cuenta.

Así que a esta casa risueña se viene a compartir, a sonreír, a ser felices, y también a sentir la historia familiar.