ORDEN, LIMPIEZA Y AHORRO

8 usos del amoniaco y la lejía que te sorprenderán

¿Sabías que el amoniaco te deja reluciente el horno y que la lejía desatasca el fregadero? Pues sigue leyendo y descubre los otros usos que tienen

8 usos del amoniaco y la lejía que te sorprenderán.

Los usamos para el suelo y, tal vez, desinfectar y limpiar el baño. Pero el amoniaco y la lejía tienen muchas más aplicaciones de la que crees. Repasamos algunas para que saques todo el partido a estos productos de limpieza.

Qué limpiar con amoniaco

  • Dejará el horno brillante. Precaliéntalo y mete un recipiente pequeño con amoniaco y otro grande con agua hirviendo. Deja unas horas y repásalo.
  • Te ayudará a quitar capas de pintura de un mueble. Para eliminar las más antiguas, aplícalo puro. Haz lo mismo si quieres quitarle el brillo a una pieza encerada.
  • Quitará el olor a humedad. Sobre todo en las toallas que, a veces, cogen ese olor tan desagradable. Así que añádelo en la lavadora (una taza por media carga) y verás qué cambio. Y si tienes una prenda blanca desteñida, prueba a recuperarla: ponla en remojo con un chorrito de amoniaco y abundante agua y tiéndela al sol.
  • Es perfecto para limpiar zapatos de tela y ante. Utiliza una mezcla de agua, jabón y amoniaco y ayúdate con un cepillo de dientes.
8 usos del amoniaco y la lejía que te sorprenderán.

Qué limpiar con lejía

  • Manchas de bolígrafo, rotulador o lápiz. Mezcla tres partes de agua y una de lejía y frota suavecito sobre la mancha.
  • Desatasca el fregadero. Vierte por el desagüe un chorro de lejía muy caliente. ¡Ojo con los vapores!
  • Limpia las persianas de PVC. Sobre todo con manchas de moho, difíciles de quitar. Mezcla 1 parte con 10 de agua y usa una esponja.
  • Recupera el blanco. Pero no solo de la ropa (eso ya es un clásico), sino también de la porcelana (lavabo, bañera o incluso tazas y fuentes). Frota con agua y lejía y con un poco de energía.
8 usos del amoniaco y la lejía que te sorprenderán.

¡Ten cuidado!

La lejía y el amoniaco No valen para todo

No los uses sobre cualquier material. Nunca debes usarlos para...

  • Para limpiar el parqué o la madera, porque dejan mate el barniz. Tampoco en suelos de barro o pizarra.
  • En piezas metálicas o cromadas (grifos, pomos, bisagras de puertas...): terminan poniéndose muy feas o incluso pueden oxidarse.
  • No te excedas con la ropa. Si usas siempre lejía al lavarlos, puede debilitar las fibras y hacer que salgan círculos amarillos.
  • Y no uses amoniaco puro. No limpiará más; al revés: lo único que lograrás es que se coma el brillo.

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