Limpieza segura

13 errores que cometes al limpiar con lejía

De hecho, limpiar limpiar, no limpia: la lejía desinfecta. Si la utilizas en la limpieza de tu hogar, estas advertencias te vendrán de perlas

Isabel Lavín Actualizado a

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Lejía, cloro o lavandina. La conocemos por muchos nombres y se ha convertido en parte fundamental de nuestra rutina de limpieza. Pero no siempre utilizamos el hipoclorito de sodio como deberíamos en la limpieza de nuestros hogares. Comprueba esta lista y asegúrate de estar utilizando la lejía bien.

1. No rebajar la lejía con agua

Para desinfectar cualquier superficie no es necesario impregnarla en lejía. Con una proporción de 20 ml de lejía en un litro de agua es suficiente para desinfectar y eliminar cualquier bacteria.

2. Diluir la lejía en agua caliente

Si empleamos agua caliente para diluir la lejía, el cloro se evapora y pierde sus propiedades desinfectantes. El hipoclorito sódico se evapora con mayor facilidad con el calor, así que lo mejor es utilizar el agua fría del grifo.

3. No cambiar a diario el agua con lejía

Cuando la lejía se diluye en agua, termina por evaporarse y, por tanto, pierde eficacia en unas horas. Lo ideal es preparar el agua con lejía cuando se vaya a usar y con las proporciones adecuadas. Además, si la dejas de un día para otro coge un olor bastante desagradable.

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4. No utilizar guantes

Obviar su uso puede desencadenar en dermatitis, alergias o irritaciones cutáneas. Ten en cuenta también que el hipoclorito de sodio produce sequedad en las manos y es muy difícil quitar su olor después. Y, cuando termines de limpiar, no te olvides de lavar los guantes (por dentro y por fuera).

5. Mezclar la lejía con otros productos

Si crees que cuantos más productos mezcles, limpiarás mejor o que, mezclando la lejía con un limpiador, tardarás menos –al saltarte una fase–, estás muy equivocado. La lejía no debería mezclarse con amoniaco, alcohol, vinagre o cualquier otro producto de limpieza. Puede ser peligroso y muy perjudicial para la salud. Hay más productos de limpieza que nunca deberías mezclar.

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6. Utilizar más de la recomendada

Aunque añadas más lejía, no vas a desinfectar mejor. De hecho, es peligroso, ya que puedes exponerte a intoxicaciones y otros riesgos para la salud.

7. Creer que la lejía limpia

La lejía desinfecta, pero no limpia. Mata gérmenes, bacterias y virus, pero debes de tener en cuenta que, además de pasar un paño con lejía para desinfectar, tienes que pasar otro con agua con jabón para limpiar.

8. No limpiar antes de desinfectar

De hecho, desde la Comunidad de Madrid aseguran que “para que la lejía sea eficaz hay que limpiar previamente las superficies con bayetas húmedas para recoger el polvo”.

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9. Dejar las verduras en remojo con lejía

Si quieres desinfectar tus frutas y verduras lo adecuado es rebajar la mezcla aún más que para limpiar las superficies. Desde la Agencia Española del Consumo y la Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) recomiendan que “si vas a comer fruta cruda con piel, verdura cruda (lechuga, espinacas…) o verdura cruda con piel (pepino) sumérgelas durante 5 minutos en agua potable con 1 cucharita de postre de lejía (4,5 ml) por cada 3 litros de agua. Después acláralas con abundante agua corriente”. Asimismo hacen especial hincapié en que la lejía debe estar etiquetada como “apta para la desinfección de agua de bebida”.

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10. Desinfectar absolutamente todo con lejía

El cloro es corrosivo en superficies como el aluminio, el acero inoxidable, los acabados cromados y algunas superficies plásticas. Antes de utilizar la lejía para limpiar estos materiales lee las recomendaciones del fabricante para asegurarte. Otra opción es utilizar una mezcla de agua con alcohol para desinfectar, pero hay más soluciones caseras para desinfectar tu casa.

11. No ventilar mientras la utilizas

Limpiar con lejía en espacios cerrados puede producir que lo inhales, lo que provoca irritación en las mucosas nasales. Cuando uses lejía, hazlo con la ventana abierta.

12. No tener cuidado con las salpicaduras

Además de que la lejía puede estropear tu ropa, en contacto con las mucosas puede ser muy peligroso. Manipula siempre la lejía con sumo cuidado y evita que los niños anden cerca.

13. No dejar que actúe

Lo ideal para que la lejía sea eficaz es impregnar bien la superficie con un paño mojado en la solución (1 litro de agua por 20 ml de lejía) y dejarlo actuar durante, al menos, un minuto. Si se evapora muy rápido perderá toda su eficacia.

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