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1.

¿Dónde pondrás tu sofá cama?

No es lo mismo si se abre deslizándose hacia adelante o si hay que ir tras él para accionarlo desde el respaldo. En este último caso, deberás dejar espacio detrás para no tener que moverlo cada vez que quieras abrirlo. Los sofás cama en L son ideales para estancias amplias y, abiertos, tienen un tamaño desde 170 x 90 cm. 

Sofá y mesa bandeja Gladom, de Ikea.

 

2.

Colócalo para que sea cómodo pasar

Si el espacio que ocupará el sofá es importante, también lo es el que haya alrededor. Lo ideal es dejar 60 cm libres para moverse cómodamente por ambos lados. Esto implica que no conviene colocar auxiliares que debas retirar cada vez para dejar espacio, y pensar en un hueco donde dejar cojines, asientos o respaldos (en caso de que sea necesario) sin que resulte incómodo moverse.

Sofá cama, aparador con módulos Besta, butaca Stockholm y alfombra, de Ikea.

3.

¿Lo vas a usar a menudo?

El Corte Inglés

Un sofá cama que vayas a utilizar frecuentemente debe procurarte un buen confort. Los que cuentan con el colchón escondido dentro del sofá tienen un menor desgaste de este, con lo que son más duraderos. Y otro dato a tener en cuenta es el grosor del colchón para uso continuo. Debe tener, al menos, 18 cm.

Sofá de 3 plazas, con sistema clic-clac. Confortable y suave gracias a su tapizado de 100% poliéster. El armazón es de madera y acero y las patas, macizas. De El Corte Inglés (395 €).

4.

Elige un sofá cama de tejido resistente

Si tu sofá cama es de los que debes dormir sobre los cojines y el respaldo, la tela es clave porque va a sufrir un desgaste que no se le da solo sentándose. Debe ser confortable pero también resistente. Fíjate en los ciclos Martindale del tejido: cuantos más ciclos, más resistente será. Un consejo: que estén por encima de los 30.000. 

Sofá cama, escritorio, espejos y escalera de bambú, de Batik Interiores. Silla, de Natalia Parlade. Estor, de Yute's.

5.

Un sofá de loneta, duradero y económico

La loneta es una buena opción en cuanto al tapizado del sofá, porque es un tipo de tela que aguanta bien el desgaste, no se arruga y la relación calidad-precio es muy buena. Sobre todo es una buena idea para casas con niños pequeños. Y si son telas desenfundables y con tratamiento antimanchas, mucho mejor en estos casos.

Proyecto de la arquitecta Cristina Carbonell, quien diseñó el sofá cama. Lámparas, cojines y colchonetas, de Filocolore. Alfombra, de Gra. Techo, de madera de pino blanqueada.

6.

Con patas fuertes: un detalle vital

Maisons du Monde

Si tu sofá cama tiene patas, debes asegurarte de que son fuertes y resistentes. Las que se atornillan no son las más convenientes. Son más aconsejables unas patas sujetas a un buen armazón de acero o bien de madera maciza. 

De butaca a sofá cama individual, es el modelo Nio de Maisons du Monde (199 €). Se puede encontrar en 8 colores distintos: desde verde agua a mostaza.

7.

¿Un desplegado fácil? El sistema clic-clac

Doméstico Shop

O de apertura a presión o tipo libro. Solo hay que empujar el respaldo del sofá cama hacia atrás hasta que este y los asientos queden completamente planos. Es rápido y fácil de montar, eso sí, deberás tener más en cuenta el tipo de colchoneta y su grosor, el desgaste de la tela y que pueda limpiarse bien porque se rozará más. 

Sofá cama de 3 plazas Splitback Frej de Doméstico Shop. Con apoyabrazos en roble lacado y marco de acero negro mate. Se convierte en cama de 115 x 210 cm. Con sistema clic clac y un suave tapizado de 100% poliéster.

8.

El más cómodo: con apertura italiana

Suinta

Es el sistema de sofá cama desplegable que mejores prestaciones ofrece. Aloja el colchón dentro y se abre sin necesidad de retirar ni asientos ni respaldo. Además, permite tener la cama hecha, lista para usar, y que el colchón sea de una mejor calidad que los que suelen ir con los sistemas desplegables. 

Sofá cama Bottom (799 €), de Suinta, con mecanismo metálico de apertura italiana desde 120 x 200 cm.

9.

Desplegable y convertible

Maisons du Monde

A parte de los desplegables con sistema de apertura italiano, puedes encontrar los sofás desplegables convertibles. Respecto al sistema italiano, son más económicos pero pierden comodidad porque te obligan a retirar los asientos y los respaldos.

Este sofá cama es el Brookie, de Maisons du Monde. Un sofá convertible de 3 plazas con somier de pino macizo y colchón de espuma de 15 cm (699 €).

10.

De apertura deslizante o cama nido

Otro de los sofás cama con un sistema de apertura más cómodo. Gracias a unas pequeñas ruedecillas bajo la cama, tan solo tirando de unos cogedores, podrás sacar la cama nido sin demasiado esfuerzo. Y otra ventaja: puedes dejar hecha la cama para un uso inmediato.

Sofá cama, de la decoradora Clara Valls. Alfombra, de Alfombras Papiol. Lámpara, de Sacum.

11.

Un sofá cama para usos ocasionales

Puede ser perfectamente un sofá cama con sistema de apertura tipo libro o clic-clac. Aunque sea para uso ocasional, opta por una colchoneta de al menos 14 cm de grosor para que sea lo más cómodo posible. ¿Su handicap? Que el colchón queda partido en dos, lo que no regala un extra de confort.  

Sofá cama tapizado con tela Bulova con tratamiento de teflón antimanchas. Desenfundable y con mecanismo de clic clac, somier de láminas, futón de poliuretano y algodón y estructura metálica con pies de haya. Sus medidas: 130 x 195 cm (503,10 €).

12.

Un sofá cama pequeño hecho a medida

También los puedes hacer a medida, claro está. Si el espacio es pequeño puedes elegir esta opción o bien optar por un sofá cama de líneas rectas, sin brazos, tipo futón o de apertura tipo libro, que suelen ser estéticamente más ligeros.

Sofá cama, realizado a medida, de Sancal. Mesas de centro, de Brucs, en Sacum. Puf, de Matèria. Alfombra, de Gra. Espacio decorado por Pia Capdevila.

Entre las opciones de sofá cama, los sistemas desplegables son de los más demandados, sobre todo los llamados de apertura italiana, de los que ya te hemos hablado. ¿Por qué? Su facilidad de uso es la principal razón. No hay que liarse a quitar asientos y cojines para utilizarlos de inmediato. Pero, a la vez, hay un plus muy importante: al no dormir sobre los asientos ni sobre los respaldos, estos se desgastan mucho menos y el sofá dura en mejores condiciones por más tiempo.

Sea cual sea, asegúrate un buen descanso

A parte de todo lo que ya te hemos contado, hay un punto muy importante a tener en cuenta: el interior. ¿A qué nos referimos? Una buena base es clave para que la espalda no sufra.

Si vas a usar el sofá cama puntualmente y no es un sofá cama con colchón, procura que la espuma interior de los cojines y los almohadones sean de alta densidad (de más de 25 kg de densidad y lo más gruesa posible), así la espalda no notará el somier o la tabla. Y si tiene colchón interior, los de espuma HR son una buena solución; ten presente aquí también que cuanto mayor sea su densidad, más calidad y firmeza tendrá.
Los colchones de muelles ensacados también son muy cómodos y no sufren al doblarse. En cambio, hay que tener en cuenta que, si no está continuamente abierto, los colchones de viscoelástica o de látex no serían la mejor opción ya que necesitan transpirar y estar encerrados mucho tiempo (o doblados), no es lo que más les conviene. Y ahora que ya tenemos más claro, ¿qué tal si nos inspiramos un poco? ¡Sigue leyendo!