COLORES

Los colores con los que nunca deberías pintar un dormitorio (y opciones para que sea más relajante)

Lo creas o no, los colores de tu dormitorio tienen mucha influencia en la calidad de tu descanso. Averigua cuáles debes evitar y cuáles te ayudarán a descansar mejor

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Los colores nos afectan mucho más de lo que pensamos. Nos transmiten emociones, afectan a nuestra concentración y creatividad e incluso alteran nuestro ritmo cardíaco y patrón del sueño. Si queremos que nuestro dormitorio se convierta en un oasis de calma y reposo, hay un aspecto imprescindible al que debemos prestar atención: el color de sus paredes.

Una tonalidad equivocada puede producir el efecto contrario al que buscamos. Para que no te equivoques, tres expertos nos aconsejan los colores que debemos evitar en nuestro dormitorio (y cuáles sí deberíamos usar).

¿QUÉ COLORES DEBEMOS EVITAR EN EL DORMITORIO?

Huye de los colores estridentes como el rojo

Nuestro dormitorio debe fomentar el descanso y la tranquilidad para que consigamos una buena calidad del sueño, particularmente si tenemos presente que dedicamos casi un tercio de nuestras vidas a él. Elementos como la calidad del colchón, la temperatura, el porcentaje de humedad, la falta de ruidos, la iluminación y la ventilación son cruciales para conseguirlo.

Pero, para conseguir un ambiente acogedor y envolvente que nos permita la relajación necesaria, hay que tener en cuenta los colores que nos rodean y cómo nos afectan.

Los colores estridentes (rojos, naranjas, amarillos, rosas vivos...) tienen una frecuencia vibracional muy alta que nos revitaliza, pero también activa nuestro sentido de la alerta y reduce nuestra sensación de fatiga.

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Via Pinterest

Por ello, como indica Astrid Izquierdo, experta en Feng Shui de Sincronía Integral, pueden resultar excesivamente revitalizantes y dinámicos si buscamos dormir profundamente: "Los rojos o los colores muy estridentes se deben evitar, ya que pueden provocar un exceso de energía yang, demasiado activa, dificultando enormemente el descanso", explica Astrid.

El psicólogo Ramón Soler, autor del blog Desde la consulta, concuerda con ella: "Los colores que debemos evitar son aquellos que exciten nuestro cerebro y le hagan permanecer alerta. Los tonos rojos son los que más transmiten esta sensación, estos son los que más deberíamos evitar si queremos descansar".

Los colores brillantes, además, amplifican nuestras emociones, lo que nos impide desconectar de nuestros pensamientos y además reflejan más la luz, por lo que interrumpen los ciclos naturales de nuestro reloj biológico, manteniéndonos despiertos.

Hay que tener en cuenta que no solo se desaconseja el uso de estos colores en paredes y mobiliario, sino que también se deben evitar en los complementos con mucha presencia como la ropa de cama o las cortinas. Si tienes predilección por estos tonos brillantes, puedes introducirlos en pequeñas cantidades como acentos, más que como protagonistas, y compensarlos con una iluminación más baja en el cuarto.

Magda Martínez, Directora de Estilismo de El Mueble, hace, sin embargo, una puntualización: "La excepción serían los tonos cálidos, pero suaves dentro de la gama de los rosas (rosas empolvados o tonos maquillaje) que sí son recomendables".

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Ten en cuenta la luz

Además de los colores brillantes, hay otros más que debemos usar con precaución, especialmente si nuestro dormitorio tiene poca luz: "Los grises oscuros y el negro también pueden afectar negativamente al descanso. Estos colores transmiten tristeza y depresión, y provocan inquietud mental que afecta negativamente al sueño", explica Ramón.

Pese a la elegancia y atemporalidad del negro, Astrid también lo desaconseja: "Hay que evitar los negros y los grises cercanos a él, porque estar expuesto a estos colores habitualmente puede llevar al desánimo incluso a la depresión sobre todo si el dormitorio tiene poca luz natural". Es mejor, por lo tanto, contrarrestar la potencia del negro integrándolo en pequeñas pinceladas.

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Pero, si la estancia tiene mucha luz, puedes hacer como la interiorista Paula Duarte en su dormitorio y destinar el color tan solo a una pared y el resto de color blanco. Y la ropa de cama, también en tonos claros. Para darle calidez, la decoradora saca partido a elementos y muebles en madera y fibras naturales, que ayudan a conseguir un ambiente más relajado y acogedor.

¿Cuáles son los colores con los que sí debemos pintar nuestro dormitorio?

Hay muchas opciones para conseguir un dormitorio relajante y que te ayudarán a dormir mejor: los neutros suaves, los blancos, beige, amarillos perla, topo... Si quieres salir de la rutina, emplea un blanco roto o con matices cálidos. Estos son, además, la mejor opción para dormitorios con poca luz en los que el blanco puro puede resultar frío.

Los tonos naturales

Las tonalidades suaves, que nos remiten a la naturaleza, son las ideales para conseguir desestresarnos: "Los más recomendables para un dormitorio son los tonos suaves de la gama tierra, como por ejemplo: el beige, lino, crudos, o los verdes suaves", enumera Astrid, experta en Feng Shui.

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El verde, además, ha demostrado su capacidad para reducir el ritmo cardiaco. Es el color más representativo de la naturaleza y ayuda a potenciar la tranquilidad y la calma. También es un color que se relaciona con la felicidad y sentimientos alegres. Es la mejor base para crear un ambiente natural en el dormitorio, especialmente si se combina con tonalidades blancas, beige y tierra.

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Si hablamos de relax, los colores azules son los más recomendados, como nos recuerda Ramón: "los colores que han demostrado ser más eficaces para relajar son los azules, siempre que sean en tonos suaves". Un azul claro en una tonalidad poco saturada que nos remite a la naturaleza de un cielo despejado o "verde agua que tiene bastante de azulado y nos recuerda al mar", apunta Magda.

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Envuélvete en suaves tonos pasteles

También recomendables son el resto de las tonalidades pastel suaves, como por ejemplo el color lavanda: un tono refinado y elegante que invita a la reflexión y el descanso, nos recuerda a las flores y posee una elegancia femenina que combina muy bien con el blanco, el dorado y el gris claro. "Un gris claro, plateado, tiene igualmente efectos relajantes, quizá por su semejanza con la luz de la luna", apunta Ramón.

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