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1.

Un porche a la sombra del ciclamor.

Alfombra de yute, en Francisco Cumellas. Sobre la mesa de teca, hortensia de Conillas Garden Center y bandeja, en Coton et Bois.

2.

Los pequeños en el jardín.

 Carmen, Sofía y Rafa han convertido el jardín en su sala de juegos. Polo, la mascota de la familia, siempre se une a la fiesta. 

3.

Una merienda en el jardín.

 La vajilla blanca y azul es de Sia. La bombonera, en Coton et Bois.  

4.

La fachada de la propiedad.

 Las columnas clásicas le dan un aire elegante a la casa. Pero la hierba, sin caminito, el toque informal y campestre.  

5.

El porche, lugar de descanso tras el baño.

Todas las plantas están en Conillas Garden Center. Mesa de centro, diseño de Maite Bayó, igual que las butacas. 

6.

Una piscina rodeada de árboles.

 Este ciclamor de flores malvas es uno de los rincones preferidos de los más pequeños de la familia, ya que aquí se resguardan del sol tras jugar en la piscina. 

7.

Entrando en la casa.

 La fuerza de voluntad de una pareja fue el motor que ha llenado otra vez de vida esta casa centenaria a las afueras de Barcelona, gracias a una rehabilitación impecable. 

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Tras el recibidor, el comedor.

La pareja respetó en buena parte la distribución, con estancias amplias y comunicadas a través de arcos elípticos. 

9.

Comedor, clásico con un toque actual.

 Se sustituyó el suelo de mosaico, que estaba irrecuperable, por un cálido parquet de sucupira. Las vigas se conservaron. Las lámparas de techo, en negro, dan modernidad a la estancia. 

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Comedor con toque nostálgico.

 Sillas de herencia familiar. El mantel de lino es de la propietaria. Alfombra de Viguesa de Alfombras. Vajilla de Zara Home.  

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Entrando en la biblioteca.

Velador, en Coton et Bois. Las cortinas las confeccionó el taller La Camarga. La lámpara de sobremesa está en Little House. 

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La butaca del salón.

 Butaca tapizada con lino, a la venta en Coton et Bois, cojín de Coco-mat y plaid de Zara Home. 

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Blanco, rosa y verde.

 Blanco, rosa y verde son una combinación perfecta para dar un sutil toque de color a la mesa. 

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Notas cálidas.

Sofá de Pórtico. Mesa, en Coton et Bois y alfombra, en Francisco Cumellas.

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La habitación de las niñas.

Una pequeña balda sirve de mesilla de noche. Litera, diseño de la decoradora Maite Bayó. Colchas de Pórtico, cesto de Coco-mat y perchero de Vtv. 

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Con zona de estudio.

Escritorio diseñado por Maite Bayó. Silla, en Coton et Bois. Lámpara de techo, en Mercantic. Manta rosa de Coco-mat. 

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El dormitorio de los padres.

El azul de la pared invita a relajarse y a descansar. 

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En azul y madera.

Plaid de Zara Home. Cabecero, en Little House y banqueta en la misma tienda.  

Contemplada desde el exterior la casa parece de otros tiempos, con su entrada porticada, las columnas de inspiración jónica, la puerta protegida por una verja preciosa y estilizada, y el remate de la terraza del piso superior con balaustrada.

Todo respira un aire muy de finales del siglo XIX y principios del XX, vamos, de hace ya más de cien años. Por dentro, sin embargo (estaréis de acuerdo conmigo porque la realidad salta a la vista) los espacios son diáfanos y muy actuales, con suelos impecables de madera de sucupira, y ventanales amplios por donde se cuela la luz y el paisaje. Bueno, pues os aclararé que las dos impresiones, la de fuera y la de dentro, responden a la verdad y a la historia. Resulta que la casa se tenía más mal que bien en pie cuando la vieron los propietarios actuales, pero mantenía algo de su antigua prestancia, estaba a tiro de piedra de Barcelona y contaba con un jardín lleno de posibilidades. Así que, a pesar del desastroso estado que mostraba, ellos no lo dudaron y apostaron por rehabilitarla por fuera y trasformarla por dentro. Una elección plenamente acertada, a juzgar por los espléndidos resultados obtenidos. El exterior hubo que respetarlo en gran medida, ya que, dadas sus características modélicamente centenarias, su cuerpo central forma parte del catálogo de edificios protegidos de la zona. El interior fue sometido a una reforma drástica. Pasado y presente pasaron, pues, a convivir la mar de pacíficamente.

Dicho lo dicho y explicado el porqué de las visibles diferencias entre el fuera y el dentro, os daré cuenta ahora de los puntos más relevantes, no solo de las obras, sino del éxito de la decoración. Son cosas bien hechas de las que siempre podemos aprender.

  • Dejando al margen todo lo referente a la puesta al día de instalaciones, saneamientos, etc, tan inevitable como antipático (de llevar a cabo y de explicar), se reparó la zona central catalogada y se negoció con el Ayuntamiento el color del revoco exterior de toda la casa.
  • Dado el peso y la importancia arquitectónica del módulo central, se optó por la sencillez y la rigurosa geometría en el resto de las fachadas. La aportación más decisiva fue el aumento considerable del tamaño de las ventanas en estas alas laterales.