Estilo rústico

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El nuevo vintage, cocina market style

Con sabor de ayer y de hoy las cocinas market style suelen ser blancas, con estanterías repletas de botes de cristal, baldosas hidráulicas, tiradores tipo concha y elementos de madera. Además, en esta cocina, para añadirle una pátina más de antaño, en lugar de armarios suspendidos se emplean baldas de madera o de obra y ganchos para colgar. 

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Todo a la vista

Techo de obra vista, paredes y suelo de cemento. Nada escondido. Y aunque el cemento no es un material tradicional, ha ganado peso en rehabilitaciones por adaptarse como un guante al estilo rústico. Aporta sensación de continuidad, comodidad, resistencia y colores muy cálidos.

Mobiliario, de Grup Escrivá Interiors; mesa, de Brocante Rocamora y sillas, en India & Pacific.
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Viaje al pasado

Esta cocina rememora los estíos de la infancia en el pueblo de la abuela. Las vigas de madera, el suelo de barro, el fregadero de mármol, la alfombra de fibra natural... todo nos transporta a tiempos felices.

Mesa, taburetes, lámpara y apliques, diseño de Cristina Gámiz.

 

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Los colores del bosque

Cálida, rústica y con tonos marrones, ocres y amarillos, esta cocina combina con el frío acero de la isla que hay en medio sin perder un ápice de calidez.

Mobiliario, de Antonio Sánchez; isla de acero, de Enedós y campana, de Smeg.
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Alma rústica

Llena de luz y con suelos hidráulicos, esta cocina tiene el comedor incluido. Una mesa antigua circular es la guinda del pastel. 

Mobiliario, diseño de Josep Curanta.
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De hoy y de ayer

Han querido dar un estilo tradicional a esta cocina y, aunque todo en ella es de nueva creación, respira aires de ayer.

Mobiliario de cocina, de Soldevilla; mesa, sillas y alacena, en Antic Daviu; lámpara de techo, en Otranto; alfombra, de Gra.
Un impresionante salón rústico muy luminoso

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¡Aquí cabe todo el mundo!

¡Esta casa es tan invitadora! Cuando Ana la encontró, era oscura y muy parcelada en distintas habitaciones. Pero su sueño era otro: tener una casa luminosa y a la que pudiera invitar a familia y amigos sin problema. Su padre, su hermana y su madre, del Estudio Milans del Bosc, lo consiguieron.

Muebles, de Estudio Milans del Bosch. Laminado de roble, de Maderas del Sert.
Una terraza en estilo rústico con vistas a la montaña

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Una terraza de cuento

La terraza es pequeña pero es una delicia. Ana nos cuenta que a veces comen en ella y el espectáculo que tienen es brutal: el verde intenso de Baqueira y visitas bellísimas e inesperadas... ¡corzos que se acercan al prado que tienen en frente para pasear y pastar! 

Sillas, de Maisons du Monde. Maceta de terracota, botella y vaso, de Carolina Blue.
Una cocina con muebles en tonos blancos

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Una cocina mini pero muy práctica

Y la cocina, que antes estaba integrada, la redujo a lo imprescindible y la cerró con una puerta acristalada para que tuviera luz. “En un mundo ideal me hubiera gustado tener una gran cocina, pero la realidad es que no cocino; hago salchichas en el microondas y lentejas de bote”, confiesa Ana.

Diseño de Jaime Milans del Bosch. Bandeja y tablas, de Carolina Blue. Utensilios y trapo, de Filocolore.
Un dormitorio principal en tono blancos y con muebles de madera

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Tan luminoso y tan relajante

Lo demás se aprovechó con muy poco presupuesto: “Pintándolo todo de blanco, incluso el suelo. Los armarios, por ejemplo, que no eran de madera muy buena, cambiaron por completo. Y ahora el cuarto tiene más luz y nos da mucha paz”. Sí, es cierto que la transmite.

Funda y cuadrantes, de Filocolore. Cojín de rayas, de Matèria. Plaid, de La Maison.Alfombra, de Carolina Blue.
dormitorio rústico

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Una ropa de cama fresca

Para el dormitorio, elige tonos suaves y tostados si tu casa está en el campo y juega con los azules si está en la costa. Si quieres que las noches de verano no se hagan soporíferas, para tus sábanas opta por materiales naturales y frescos. El algodón es una de las mejores opciones ya que en verano te aísla del calor y en invierno te protege del frío.

Mesita de noche, en Daviu-Quera. Silla, en Antic Centre.
 Porche de madera de pino con muebles de madera y fibras

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Bajo el porche redecorado

Nos chiflan las casas rústicas del Pirineo, con su revestimiento de piedra, la madera natural y la pizarra. Como esta. Sin embargo, la alfombra y los pufs de fibra, que compensan en el porche el envigado de madera, nos dice que quizás nos llevemos una sorpresa cuando entremos y no sea tan rústica como aparenta...

Cojines, de Filocolore, Cado y Calma House, de donde también son los pufs. Alfombra, de Merc&Cía. 
 Salón rústico en blanco roto abierto al porche de madera DSC5305

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¡Qué cambio!

Dentro, ya no hay rastro de la madera oscura del exterior. Aquí todo es claro, pero no lo era. “De suelos a techos, todo era de madera de pino barnizada, que oscurecía mucho –nos cuenta Ana Galofré, interiorista responsable de la reforma–. Le dimos más luz pintándolo todo de color lino, que a la vez es cálido”.

Butaca, de Merc&Cía. Moqueta de alga, de Comercial de moquetas.
Comedor de exterior en fibras bajo porche de pino y pizarra

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Un comedor de exterior muy íntimo

Bajo el tejado a dos aguas del pequeño porche lateral, se ha instalado un pequeño comedor. Las sillas y lámpara, también de fibra natural como los pufs y la alfombra del salón de exterior, hacen el rincón ligero y muy actual. 

Sillas y vajilla, de Merc&Cia. Mantel, de Filocolore. 
Paso de comedor a cocina con escalera y mueble a medida

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De camino a la cocina

El banco que recorre el comedor, y que tiene hueco para guardar, forma parte de una estructura realizada a medida que, por el extremo que toca a la cocina, es un mueble para la vajilla. Máxima practicidad que también se ha buscado en el suelo, donde la moqueta del salón deja paso a un laminado más resistente.

Comedor exterior de piedra con un look muy rústico y una gran mesa de madera.

Sillas, de HK Living; lámparas de techo, de Watt&Veke. Todo, en Cado.

El Mueble

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Un comedor de verano rodeado de piedra exterior

Las paredes de piedra en verano son muy agradecidas ya que no solo aportan un look rústicosino que ofrecen que ofrece la piedra (además de aportar un ambiente mucho más fresco en verano).

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El recibidor de una antigua estación de tren

Este recibidor pertenece a una antigua estación de tren reconvertida en casa rural turística. Como muebles básicos, una consola y un banco. Los complementos completan la decoración, en la que destaca la contraventana de madera azul.

Consola, lámpara de techo y espejo de Pomax.

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¡Tan natural! El efecto de la fibra

¿Por que funcionan tan bien los cestos de fibra en los recibidores de estilo rústico? ¡Porque ponen la nota natural! Así que apunta este truco y que no falten en la entrada de tu casa de campo.

Consola de Il Coc Interiors.

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Todo en madera tosca

La madera sin tratar, de aspecto áspero, da a este recibidor el aire rústico más tradicional, aunque el color blanco suaviza su rudeza.

Banco de SCV Estudio y alfombra de Ikea.

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Un recibidor práctico

Ante todo, la entrada de la casa ha de ser cómoda, además de bonita. Por eso no hay que descuidar las soluciones de almacén. Aunque solo tengas una consola, como en este caso, coloca cestas y cajas y podrás guardar pequeños objetos.

Mueble bajo recuperado, espejo en Mercader de Venecia, alfombra en Carolina Blue y lámparas en Cado.

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Inspiración campestre

En tonos claros, más luminosos, y con estampados florales en los textiles (¡qué bonita la cortina recogida en un lateral!). Para copiar: la combinación en el techo de vigas de madera vistas pintadas en blanco y otras en gris verdoso. En este recibidor la cómoda y la silla son recuperadas.

Banco importado de Sia, cojines de Coordonné, arreglo floral de Elisabeth Blumen, cortinas de tela de Güell-Lamadrid en Coordoné, como la alfombra de algas.

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Deja un cesto con flores en el recibidor

Un truco de estilista para recibidores rústicos: deja un cesto colgado en un perchero, en la barandilla de la escalera o apoyado en el suelo, que parezca que lo acabas de poner ahí, con flores frescas dentro.

Consola de Brucs, alfombra de Francisco Cumellas y lámpara de sobremesa de India & Pacific.

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Leña a la vista

¿Acaso la leña no es típica de las casas de campo? Puedes aprovechar un rincón del recibido para almacenarla y quedará muy estética. De todas formas, si quieres un recibido perfecto, sea cual sea su estilo, mira aquí.

Banqueta en Maisons du Monde.

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Con objetos decorativos recuperados

Perderte en tiendas de antigüedades y almonedas, darte una vuelta por mercadillos y rescatar muebles y objetos decorativos de casas antiguas de algún familiar hará que encuentres tesoros con los que decorar el recibidor de tu casa de campo.

Consola en Mercantic, lámpara de techo en Antic Centre y perchero en Bicoca.

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Un mueble que llene el espacio

Si tienes un recibidor amplio, opta por muebles más grandes para decorarlo. Y no tienen que ser altos. Las consolas, estanterías, cómodas y aparadores de diseño horizontal lucen más con una o dos lámparas de sobremesa de gran tamaño.

Farol en Indica & Pacific.

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Con moqueta de sisal y print animal

¿Quieres una decoración arriesgada? En este recibidor se ha cubierto parte de las paredes con un papel pintado print animal a modo de zócalo alto. En el suelo, moqueta de sisal y como mueble solo un perchero.

Papel pintado de Elitis y cestos en Cado Interiors.

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Una entrada de casa de campo con color

Dentro de los recibidores de estilo rústico los hay puros (los más rurales), con mucha madera y tonalidades tierra, y otros que incorporan color, como aquí la cómoda decapada.

Cómoda pintada y alfombra de lana en Fernando Moreno.

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Un recibidor rústico de libro

Porque cuenta con madera, barro en el suelo y damajuanas sobre la consola que decora el recibidor. Un estilo sencillo, nada recargado y con todo el encanto de una casa de campo.

Consola de anticuario, cestos de mimbre de Fronda, alfombra de Tailak y puerta de entrada de antigüedades Ana y Belén.

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El rústico más tradicional

Las paredes de piedra enmarcan un recibidor decorado con una consola de generosas dimensiones y un banco repleto de cojines, que invita a sentarse. Los cojines en terciopelo añaden sofisticación al rústico predominante.

Consola y espejo de un anticuario francés. Las losetas del suelo de barro están hechas a mano y la lámpara y la alfombra son de Coco-Mat.

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El barro, muy presente en el estilo rústico

Aquí el barro del suelo y la madera del techo crean el lienzo perfecto para una entrada rústica. No faltan en este estilo las fibras vegetales. Añádelas en una alfombra o en cestos en los que organizar pañuelos y bufandas o lucir flores, como si las acabaras de recoger del campo.

Consola de hierro de Home Deco y alfombra de yute natural en Gra.

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Muebles y objetos recuperados

¿Tienes algunos espejos antiguos? Aunque se vean algo deteriorados por el tiempo, encajarán en un ambiente rústico de casa de campo.

Banco y espejos antiguos de Antonio Ortinez.

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Una entrada de generosas dimensiones

A pesar de que este recibidor es amplio no se ha recargado. También es cierto que no contaba con demasiadas paredes de apoyo. Su decoración se ha salvado con un mueble de pequeño tamaño debajo de la escalera y un perchero de pared y un banco junto a la puerta principal.

Mesa de Thales de Mileto, lámparas de techo de Loli Lavín, banco en Il Coc, alfombra de Zara Home  y suelo de mosaico hidráulico de Álvaro Guadaño.

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Plantas y flores como recién traídas del campo

Son un truco infalible para hacer que en cualquier recibidor se respire el aire rural. Coloca flores y plantas en jarrones, en cestas, en ramilletes colgados de un perchero… En este recibidor son protagonistas en un maxi jarrón que decora la mesa redonda ubicada en el centro del espacio.

Casa y taller de Neus Iserte, de Crea Decora y Recicla. La mesa es de Merc&Cia, cesto en Catalina House y alfombra en Gra.

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Puertas y ventanas protagonistas

Las de madera maciza siempre lo son. Pero si quieres conseguir un recibidor de estilo rústico más desenfadado o divertido, píntalas de un color llamativo y lograrás un ambiente muy personal.

Lámparas colgantes de Alsina Sech.

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En el recibidor basta con un perchero y un banco

No necesitas más para decorar un recibidor, pero ¿cómo conseguir que sea rústico con solo dos muebles? Está claro que el espacio influye (si hay puertas y contraventanas de madera tosca, suelos de barro, vigas vistas…), pero sino, pon una alfombra de yute, cuelga varios sombreros de paja del perchero y coloca unas damajuanas o un par de farolillos en una esquina. ¡Suficiente! Tendrás el rústico más desenfadado.

Banqueta y cestos de Sacum, alfombra de La Maison y farol de Catalina House.

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Detalles en metal también en una entrada rústica

Es frecuente ver en las casas de campo entradas decoradas con detalles en metal. Y es que el estilo rústico también incorpora este material, generalmente en color negro, y consigue actualizarse sin perder su esencia. En este recibidor se ha usado en la barandilla de la escalera y en la lámpara de techo.

Perchero y lámpara de techo en Maisons du Monde.

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Un recibidor rústico y mini

Por pequeña que sea la entrada de tu casa no renuncies a la funcionalidad. Fíjate en este recibidor. Se ha solucionado en poco espacio, con un mueble a medida y son los materiales los que confieren la esencia cálida y hogareña de una casa de campo: madera y piedra.

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Un recibidor con madera decapada

En la entrada a esta casa se ha recurrido a la madera decapada en blanco en el techo y las puertas para aportar algo de luminosidad y aclarar así el color de las paredes. ¡Y funciona! 

Perchero de Ikea y alfombra de Deko Palace.
 

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Vestida de pino y piedra

Cuando Natalia Roma, propietaria e interiorista de esta casa junto a su hermana Dolors, la encontró, solo había la pared posterior de piedra, las columnas y el techo. El arquitecto Damià Ribas lo cerró, lo revistió de pino de Flandes y creó dos terrazas. ¿El resultado? De un rústico imponente. 

Mesa, de Let’s Pause. Sillas, de Taller de las Indias. Cojines y butaca, de Sacum. Plantas, de Jardiland.

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La madera es la reina de la casa

Dentro, es natural o pintada de gris muy claro para dar calidez a la vez que luz a los espacios. Pero fuera, se optó por tintar las lamas de pino de Flandes para darles un look envejecido y que quedaran más integradas en el paisaje de La Cerdaña. 

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Un banco multifunción en la terraza

"Aquí hacemos mucha vida –dice Natalia–. De noche estamos muy bien con una manta y un brasero". El banco se ha hecho a medida y es multifunción: "Su respaldo es una baranda porque detrás no hay nada; es baúl y el asiento está más alto de lo normal para acercar la mesa y poder comer con comodidad".

Banco de ND Disseny, como la colchoneta y los cojines grises. Los de rayas, de La Maison. Mesa y banco, de ND Disseny. Vajilla, de Sacum. Plantas y macetas, de Jardiland. Mesitas, de Deko Palace y alfombra, de Zara Home.

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En gris luminoso

El gris claro baña paredes y techos, y crea espacios serenos y luminosos. Y el gris oscuro les da fuerza desde los textiles, los apliques o piezas tan especiales como la chimenea del salón comedor, que permite ver el hipnótico fuego desde ambas estancias.

Sofá gris de Miki Beumala. Cojines, de ND Disseny y La Maison. Cuadro, de Cosymaison. Mesitas, de La Confianza. Lámparas, de Catalina House. Alfombra, de Zara Home. Chimenea, de Enerfoc. Sofá de esparto, de Let’s Pause. Aplique, de Maisons du Monde.

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La escalera invisible

La escalera es otro acierto decorativo de la casa: "La planificamos con una estructura que no se comiera el espacio. De ahí que hiciéramos una baranda mínima y los peldaños de madera los pintáramos de gris claro como las paredes".

Junto a la escalera, mesitas, de La Confianza. Lámparas, de Catalina House. Alfombra, de Zara Home.

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Pequeño pero con truco

El rincón de la cama es justito, de ahí que pusieran las lámparas en la pared y altas, "para que la habitación quedara más airosa y más divertida, y aprovechamos las ventanas, que son profundas, para hacer un banco con maderas que sobraban del viejo pajar", explica la decoradora.

Cojines y plaid de crochet, de Mikmax. Funda nórdica gris, de Zara Home. Escalera y mesa, de Let’s Pause. Plaids colgados, de La Maison.

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Arropados por la madera

Una casa en medio de la montaña, vestida de madera y con unas vistas increíbles. Pensada para una familia numerosa donde puedan vivir padres, hijos y abuelos todos juntos. Cuidada al último detalle, queremos que entres a visitarla con nosotros y que te quedes soñando despierta.

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Antigua, rústica y única

Que no viejuna. Está cómoda de madera tiene el sobre a modo de bandeja. Las piezas antiguas aportan un plus a la estancia. Eso sí, que no te den gato por liebre. 

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12 errores deco con solución

Son muchas las dudas que nos surgen a diario a la hora de decorar: luz, espacio, colores, orden... ¡Basta ya! Este mes, te damos las soluciones para todo. Seis interioristas han respondido a todas vuestras preguntas y nos demuestran que las soluciones son incluso mucho más fáciles de lo que pensábamos. 

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Aléjate, lo verás mejor

Si te alejas del problema, lo ves más claro. Suzy asegura que plantearte múltiples escenarios futuros sobre un dilema, te distancia de él y te permite imaginar alternativas que no habías tenido en cuenta y que pueden ser determinantes.

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Azul grisáceo... ¡bingo!

Lo tienes. Si al azul le subes la intensidad y le añades un punto de gris el espacio cambia por completo. Aquí, además, era una buena elección ya que la madera era clara y recibía mucha luz. El sofá, en gris, lo acompaña a la perfección. 

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4. Azul cielo, demasiado infantil

Para un salón rústico seguro. ¿O no? Las vigas, la decoración, el tipo de espacio, pide otro tono más atrevido, más intenso. Este es demasiado pastel para una casa con carácter como esta, de hecho, hoy lo es para cualquier pared. Mejor guárdalo para detalles pequeños. 

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