COSAS DE CASA

Ahorra tiempo y esfuerzo: trucos para quitarte la plancha en poco rato

Planchar puede ser tedioso y tomar mucho tiempo. Sin embargo, hay pequeños trucos que podemos aplicar a nuestro día a día para ahorrar tiempo al planchar

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Reconozcámoslo: planchar no es plato de buen gusto. Y siempre nos ocupa más tiempo del que pensamos –y del que tenemos–. Una solución que, además tiene sus beneficios para el planeta, es dejar de planchar. Pero si esto no es para ti, no te preocupes: hay algunos trucos que puedes utilizar que facilitarán tu día de plancha.

Empieza a ahorrar tiempo de plancha con el lavado

Si vigilas un poquito cuando haces la colada, te será mucho más fácil después planchar. Dos trucos muy básicos son los siguientes:

  • Usa un buen suavizante: no tiene por qué ser de una marca concreta, ni muy caro. Pero ya te habrás dado cuenta de que según que suavizante emplees el planchado es mucho más sencillo. Facilítate la vida comprando el suavizante que más te ayude a planchar.
  • Lavadora con vapor: tu ropa saldrá limpia, pero con muchas menos arrugas. ¿Sabes qué significa? Que tendrás que planchar menos.

Prepara bien la ropa después de lavarla

Si después de lavar la ropa, ya te la vas dejando bien preparada para plancharla, te ahorrarás mucho tiempo después. ¿Y lo mejor? ¡Que en realidad no será un esfuerzo añadido!

  • Tras lavar la ropa, tiéndela bien: si cuando saques las camisas y camisetas, e incluso los pantalones, los cuelgas bien en perchas, su propio peso y la humedad que les queda harán el trabajo por ti. Solo te quedará repasarlos, ¡o ni eso!
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  • La ropa del cesto de la colada, doblada y estirada: con aquellas prendas que no puedas colgar y que ya estén secas, lo mejor es doblarlas de la forma que prefieras, pero siempre vigilando que todo quede lo más llano posible. Así, con el propio peso de la ropa, casi no tendrás que plancharlo. Eso sí, vigila no dejar arrugas en la ropa, o tendrás que pelearte con ellas después.
  • Tiende la ropa del revés: si quieres planchar la ropa del revés para evitar marcas, una buena idea es tenderla ya del revés. Se secará igual y ahorrarás tiempo. También puedes procurar que llegue del revés al cesto de la colada, de esta manera cada uno hace una parte y la colada no se hace tan larga.
  • Abrocha botones y cremalleras: antes de empezar a planchar, asegúrate que estén los botones y las cremalleras abrochados. De este modo, además de ahorrar tiempo después de planchar, te aseguras de que los pliegues se marquen donde deben y puedes vigilar que no queden los botones marcados. Y, a menos que se trate de una prenda cerrada, como una funda de almohada, la ropa se lavará igual tanto si tienen los botones y cremalleras abiertos como si están cerrados. Por lo tanto, también puedes procurar que lleguen al cesto de la ropa sucia con todo abrochado.
  • Las cortinas, cuélgalas: si justo después de lavar las cortinas las cuelgas, su propio peso y el del agua harán que queden estiradas. De esta manera no tendrás que plancharlas, o solamente necesitarán un pequeño retoque.

Prepara bien todo lo que necesitas antes de ponerte a planchar

Si una vez empieces a planchar tienes que estar buscando cosas de arriba para abajo o buscando la prenda que necesitas en cada momento, perderás unos minutos valiosísimos de tu tiempo. En vez de esto, asegúrate de tener preparado todo lo que vas a necesitar, dispuesto del modo más efectivo y con todo está listo para empezar a planchar.

  • Comprueba la plancha: antes de empezar, revisa la plancha. Asegúrate que no está quemada y que no tiene residuos. Así consigues tres cosas: primero, que si tienes que manipular la plancha para limpiarla, aún no quema; segunda, que si es insalvable no lo has preparado todo para tener que volver a guardarlo hasta que soluciones el problema con la plancha; y tercero, no has estropeado ninguna prenda en el proceso.
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  • Ten todo a mano: ¿has pensado en el agua que vas a necesitar si se te termina la de la plancha? ¿Tienes un rociador para combatir las arrugas difíciles? Si tienes que planchar ropa delicada, ¿has cogido un trapo para protegerla al plancharla? Todas estas preguntas tienes que hacértelas antes de empezar la tarea. Acuérdate de todo lo que puedas necesitar, incluso si esto significa un vaso de agua por si tienes sed o el mando de la tele si planchas mientras miras algo para distraerte. Y todo esto que puedas necesitar, acércatelo. Si lo tienes a mano, no perderás tiempo yendo y viniendo, buscando cosas por toda la casa.
  • Recoge la ropa del tendedero y plancha: además de evitar arrugas, te ahorrará mucho tiempo. No tendrás que estar doblando ropa para después otro día volver a desdoblarla, plancharla y doblarla de nuevo. En vez de esto, recoge la ropa, plánchala y dóblala. ¡Listo!
  • Ordena la ropa según la temperatura de planchado: si colocas las piezas que necesitan menos calor arriba y las que más abajo, te ahorrarás tener que esperar que la plancha se caliente del todo y no estropearás las prendas.

Durante el planchado

En este punto, ya has ahorrado un montón de pequeños momentos que al final suman mucha dedicación. Pero aún te queda un paso para ahorrar todo el tiempo que puedas. Y es que si optimizas el momento de planchado, también conseguirás reducir el tiempo de dedicación.

  • Revisa la prenda antes de plancharla: echa una ojeada a las prendas y asegúrate de que se han quitado las manchas. Ahorrarás el tener que planchar una prenda para darte cuenta luego que estaba sucia. No planches aquello que vuelve a la lavadora.
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Ariel
  • Usa agua caliente: si para rociar aquellas arrugas difíciles usas agua caliente, te ahorrarás muchísimo tiempo.
  • Optimiza el tiempo en el planchado de las camisas: las camisas son unas de las prendas más engorrosas de planchar. Pero que no te ganen la partida, hay una manera de aligerar su planchado. Empieza por los puños y mangas. Después el cuello y el canesú (la pieza superior de la camisa unida al cuello). Lo último tiene que ser la espalda y la parte delantera. Si no es de seda, plánchala a máxima temperatura y con golpes continuos de vapor.
  • Fundas nórdicas, manteles y otras piezas grandes: si no encuentras la manera de poder plancharlo en tu tabla de planchar, tienes dos opciones. Una es plancharlo doblado. No será un planchado de lujo, pero suele ser suficiente. Para mejores resultados, pon el calor y el vapor al máximo. Y si no, otra opción es estirar la prenda sobre la cama y plancharla allí.

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