LIMPIEZA FÁCIL

Trucos para poner tu terraza a punto

Elimina las manchas del suelo, da brillo a las fibras o reaviva el color de la madera. Te contamos todos los trucos para que tu porche o tu terraza estén perfectos este verano. ¡Cuídalos y a disfrutar!

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Detalle de cojines sobre banco de madera


Forja, aluminio y acero, ¡sin óxido!

Guarda a cubierto los muebles de hierro en invierno. La lluvia y la humedad los oxidan. Protégelos con un barniz antioxidante y elimina el óxido con petróleo. Límpialos con agua y jabón y repara las partes de pintura que se hayan desprendido. Basta con lijar y volver a pintar.
 Los de aluminio y acero llevan una capa protectora que repele el polvo. Repasa con agua y jabón periódicamente.

Muebles de madera, que no pierdan color

Cualquier pieza de madera a la intemperie pierde su color original. Para conservarlo, después de su limpieza con agua y jabón neutro, dale una capa de aceite especial, como el de teca, que nutre la madera y la protege de la oxidación. Puedes extenderlo con una brocha o un poco de algodón. Repite la operación cada tres meses, más o menos, según la exposición al sol de la pieza. También hay aerosoles especiales para tratar las maderas exóticas.

Los textiles más resistentes

• Loneta de algodón: Es muy resistente. En tonos crudos, el sol no la decolorará. Elimina las manchas con espuma seca.

• De poliéster: Fabricados con hilo de alta tenacidad. Resistentes a la lluvia y al sol, lávalos con un paño humedecido.

• Acrílicos: Sus fibras tintadas en masa dan estabilidad a sus colores. Llevan tratamiento impermeabilizante y antimanchas.

Cuidados de las fibras naturales

• Quita el polvo: Cepilla las fibras para eliminar la suciedad incrustada en las uniones y el trenzado. Después, pasa el aspirador. Si encuentras alguna unión un poco suelta, encólala.

• Agua y jabón: Mezcla agua con un poco de jabón neutro. Frota procurando no empapar demasiado. Si las piezas no están muy manchadas, puedes limpiarlas con agua salada.

Aclara y seca: Enjuaga con una esponja escurrida y repasa con un paño sin pelusa. Seca los muebles al aire libre y, si puedes, guárdalos en un lugar sin sol directo. Rocíalos con agua de limón para que brillen.

Porches y pérgolas como el primer día

Protege la estructura de tu porche con un lasur. A diferencia de un barniz que crea una capa externa, este penetra en la madera a poro abierto, lo que le permite “respirar”. Se aplica directamente sobre la madera sin necesidad de lijar ni decapar y le confiere un tacto sedoso a la vez que destaca sus vetas. Los lasures evitan que el sol decolore la madera, repelen el agua y previenen la aparición de hongos y termitas.

Paredes y pintura

Si tu pared es de ladrillo, límpiala con agua y jabón y recupera su color con aceite de linaza. Para las paredes pintadas, elige pintura de exteriores con tratamiento antihongos y antihumedad. Renuévala cada dos años y limpia con un paño húmedo.

Cuida tus macetas y jardineras

Las macetas de barro tendrán un aspecto natural más tiempo si antes de usarlas las sumerges en agua fría un día. De este modo, evitas que se agrieten. Para limpiarlas, frótalas con un cepillohúmedo. En cuanto a las jardineras de piedra, son resistentes y protegen las raíces de los cambios de temperatura. Quita las manchas con agua jabonosa. Para una barandilla, mejor las de plástico: ligeras y fáciles de limpiar.

Cómo mantener cada tipo de suelo

• Gres sin manchas: Queda limpio con agua con unas gotas de detergente neutro. Elimina las manchas del barro cocido con agua y un poco de vinagre y aplica, después, una cera para terrazas.

• Césped en buen estado: Riégalo más en verano para evitar que se seque y airéalo cada tres años (consiste en "pinchar" el suelo). Si es artificial, límpialo con la manguera de agua y cepíllalo con un rastrillo.

• Protege tu tarima: Con una capa de barniz de poliuretano o un aceite específico a su tipo de madera un par de veces al año. De este modo la mantienes hidratada y evitas que pierda el color y se agriete.

Mantenimiento de sombrillas y toldos

Elimina el polvo con un cepillo o el aspirador de mano, haciendo especial hincapié en la parte superior (donde más suciedad se acumula). Frota con agua jabonosa y aclara. Reaviva los colores que han perdido intensidad con una mezcla de agua y vinagre en igual proporción. Protege las partes metálicas con una fina capa de vaselina. Y toma nota de lo más nuevo, las fibras de polipropileno: ligeras, con protección UV y resistentes, y los tejidos microperforados, grandes aislantes térmicos. Se lavan con agua y jabón.

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