Puesta a punto

Terraza lista para el verano

¿Quieres disfrutar de una terraza perfecta este verano? Desde los muebles a los suelos o los toldos, te contamos cómo tenerlos impecables con poco esfuerzo

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Butaca de mimbre en terraza con árbolitos

Sol, calorcito... ¿salimos a la terraza? Cuando llega el momento de conquistarla de nuevo la puesta a punto se convierte en lo primero. ¿Por dónde empiezo? ¿Cómo limpio un suelo de gres? Y la sombrilla, ¿recuperará su color original? Tú elige el día D que nosotros te decimos cómo limpiar y poner a punto suelos, barandillas, pérgolas, muebles de exterior y más. ¡Y disfruta de tu espacio exterior desde ya!

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Empieza por el suelo

El de madera se limpia con agua, frotando con un cepillo de cerdas duras.

Con bicarbonato: Es muy efectivo para acabar con las pequeñas manchas. Frota con un cepillo metálico y aclara bien.

Para recuperarlo: Si está muy deteriorado, lija la tarima antes de aplicar un barniz protector para madera. Hazlo, como mínimo, una vez al año.

Pavimentos

De barro cocido: Límpialos con agua con un chorrito de vinagre. Para protegerlos, aplica una capa de cera.

Suelos de piedra: Repasa con agua jabonosa. Si detectas alguna mancha, frota con un poco de bicarbonato.

Losetas de gres: Son muy resistentes y se limpian bien con agua. Si están muy sucias, añade detergente neutro.

Césped artificial: Elimina el polvo con un aspirador. Riega con agua a presión y levanta las fibras con un cepillo duro.

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Repasa las paredes

Si las paredes son de ladrillo: Al ser poroso tiende a acumular polvo. Pasa el aspirador por las juntas o frota con un cepillo.

Si tienen manchas blancas del salitre: Trata con un limpiador jabonoso y deja secar 24 horas. Después, aplica un barniz específico en el sentido de la hilada del ladrillo.

Las paredes pintadas: Con pintura son lavables. Basta con frotarlas con agua y jabón neutro. Repíntalas cada 5 años.

Sin humedades: Retira la pintura con una espátula e iguala la superficie con una lija. Aplica un producto antihumedad para sellar la pared. Luego, pinta.

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Toldos y sombrillas

Lo primero es eliminar el polvo, con un aspirador de mano, de la superficie y los mecanismos.

Limpia a fondo: Pasando un cepillo con agua jabonosa y retira el exceso de agua con un paño. Deja que se sequen al aire antes de recoger.

Reaviva sus colores: Frotando con un paño humedecido en agua y vinagre a partes iguales.

Cuidado con la humedad: Recógelos cuando llueve y protégelos de los hongos con un producto específico. Si son de colores crudos, para eliminar el moho moja con zumo de limón y sal y deja secar al sol.

Mesa bajo el porche de jardín con limonero

Porches y pérgolas

Si la estructura es de madera, aplícale lasur una vez al año (es una impregnación protectora que deja respirar la madera). Luego la limpiarás solo pasando una gamuza.

Los de metal: Píntalos antes del inicio de la temporada de verano con un barniz o una pintura especial para exteriores. Después, solo tendrás que quitar el polvo, retirar hojas y restos y limpiar con un paño húmedo.

Con vaselina: Protege las partes metálicas sin pintar con una capa de vaselina que evita que se oxiden. Retira el sobrante con un papel de cocina.

Trata el cañizo: Con un poco de aceite para maderas exóticas en aerosol: es lo más cómodo y fácil de aplicar. Después, limpia con un plumero.

Las piezas de fibras

Su trenzado y uniones acumulan polvo. Cepíllalas para eliminarlo y repasa con el aspirador.

El agua salada: Es muy efectiva para eliminar las manchas de las fibras. Frota con un paño empapado y seca para que la humedad no las deteriore.

Mantén su color: Para evitar que se decoloren por el efecto del sol. Guárdalas en lugares con semisombra y trátalas, una vez al año, con un barniz incoloro protector. Brillarán más si rocías los muebles de fibras con agua con limón.

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Mantén en buen estado los muebles metálicos

De hierro forjado: Para eliminar el óxido causado por el agua, frota con un cepillo metálico la zona o con un poco de aguarrás. Lija y pinta de nuevo. Se limpian con agua y detergente neutro.

De aluminio
: Muy resistentes, se limpian fácilmente con agua y jabón gracias a su acabado de pintura de poliéster que resiste la corrosión. También puedes limpiarlos con cera para coches.

De acero
: Se limpian con agua jabonosa templada gracias a su capa protectora que repele el polvo. Aclara bien para que no queden marcas de cal y evita los productos disolventes.

Las maderas tropicales

Por su contenido en aceites son las maderas más resistentes en el exterior.

Usa agua y jabón neutro: Para limpiarlas. Frota con un cepillo y aclara antes de dejar secar al sol.

Evita que se oscurezcan: Con una capa de aceite de teca dos veces al año: evita los hongos y facilita su limpieza. Aplícala en el sentido de la veta.

Trata la madera con lasures

Crean una protección sobre la madera que permite que esta respire, mientras previene 
la aparición de hongos y termitas. Además, la protegen del sol, repelen el agua y evitan que se cuartee. Encuentras desde lasures transparentes a distintos tonos de madera e, incluso, de colores.

Resinas y plásticos

Son muebles duraderos y fáciles de limpiar solo con agua. Son los que resisten mejor la humedad.

Te durarán más: Si los proteges del sol, siempre que puedas, y los mantienes a cubierto cuando no los uses.

Quita las manchas: Más rebeldes con un poco de vinagre o alcohol.

Los textiles de loneta

La clásica loneta de algodón cruda no pierde color con el sol pero, al ser clara, requiere más lavados.

Si son desefundables: Puedes lavarlos en la lavadora. Elige un programa frío para que no encojan y colócalos un poco húmedos para que conserven mejor su forma.


Cuidado con los colores: No los mezcles en la lavadora ya que se pueden transferir. Lava con un chorrito de vinagre para mantener su intensidad.

Cuando se manchen: Elimina los restos rápidamente. Si se resisten, utiliza espuma seca.

Si son tejidos sintéticos

Las telas a base de hilo de poliéster resisten muy bien a la intemperie y se limpian con agua y jabón.

Las más resistentes: Son las telas de PVC o de tejidos náuticos, totalmente impermeables. Basta con frotar con un cepillo y jabón. Elimina las manchas de la lluvia con limón y sal.

Barandillas y celosías

Repasa las barandillas y las rejillas con alcohol de quemar y acumularán menos polvo.

Necesitan barniz: O pintura de metales que las protejan del desgaste. Para limpiarlas, pasa un paño húmedo. Cuando les salte la pintura, lija del todo y vuelve a pintar.

Limpia las celosías: De madera con un plumero o una gamuza atrapapolvo. Frota bien con una bayeta impregnada de jabón diluido en agua y seguidamente seca bien con un paño, para que no cojan humedad.

Si son de plástico: Elimina el polvo con el aspirador y limpia a fondo con una esponja húmeda con detergente.

Despeja los sumideros

Retira las hojas y la suciedad que acumulen a su alrededor. Haz lo mismo en las canaletas.

Evita atascos: Echando 4 cucharadas de bicarbonato y una taza de vinagre caliente por el desagüe. Déjalo actuar 2 horas y vierte agua caliente por la tubería.

Puertas y ventanas

Limpia las puertas por fuera con agua y detergente. Si son correderas, repasa las guías con el aspirador y un paño mojado.

Las contraventanas: Las de aluminio, límpialas cuando no estén calientes del sol. Diluye en un litro de agua una cucharada de detergente neutro.

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