CALEFACCIÓN

Suelo radiante: qué es y cómo se instala

Olvídate de los pies fríos (sobre todo si eres de los que le gusta ir descalzo por casa) y de los radiadores y, además, ahorra en la factura de la calefacción. ¿Cómo? Instalando un sistema por suelo radiante: invisible, saludable y muy eficiente

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Aunque lo de 'calor invisible' pueda sonar un poco a perogrullada, es un dato que los (muchos) detractores de los radiadores (y otros elementos vistos) seguro que agradecen. Pero las virtudes de este sistema de calefacción son muchas y variadas.

Suelo radiante: ¿qué es?

La opción más habitual es la que utiliza tuberías por las que circula agua caliente a baja temperatura colocadas bajo el pavimento y conectadas a una caldera o una bomba de calor, aunque también existen otros sistemas que emplean resistencias eléctricas, más sencillos de instalar aunque no tan eficientes desde un punto de vista energético.

Obras que requiere instalar un suelo radiante

No te vamos a engañar: el suelo radiante es el sistema de calefacción más costoso de instalar, ya que, al ir por debajo del suelo, hay que levantar este, colocar un panel aislante sobre el suelo de la vivienda sobre el que irán las tuberías, cubrir estas con mortero que funciona como acumulador de calor e instalar nuevo pavimento.

Por eso, lo ideal es colocarlo en el momento de la construcción de la vivienda, aunque también hay soluciones pensadas especialmente para reformas, que reducen el grosor de la instalación para que no afecte demasiado a la altura final del espacio, las puertas, etc. En cuanto al tiempo necesario, calcula una semana aproximadamente.

¿Y si lo pongo eléctrico?

Las versiones eléctricas son más sencillas de colocar, ya que consisten en unas láminas con una resistencia fáciles de colocar bajo suelos flotantes y que van simplemente conectadas a una toma de corriente, aunque también tienen un menor rendimiento, por lo que se recomiendan para espacios de un máximo de 30 m2.

Cómo funciona el suelo radiante

Se llama suelo radiante porque transmite la energía por radiación sobre el cuerpo, sin necesidad de calentar o enfriar el aire de la habitación lo que, a decir de los expertos, es la forma más saludable de disfrutar de una temperatura de confort, ya que se produce un efecto de pies calientes y cabeza fresca. Además, no solo sirve de calefacción, sino que en verano puede funcionar para refrescar el ambiente si se hace circular agua fría por su interior.

¿Consume más un suelo radiante?

Como el suelo radiante funciona a bajas temperatura (ente 30 y 45º, frente a los 60-70º de algunos radiadores) este sistema reduce el consumo de energía de una vivienda entre un 10 y un 20%, sobre todo si se emplean generadores de calor de baja temperatura, como calderas de condensación o bombas de calor. Esta cifra puede incrementarse aún más si se combina con sistemas de energía solar térmica o geotermia.

Controla el calor

El suelo radiante es un sistema de calefacción pensado, sobre todo, para que esté en funcionamiento de forma constante, aunque eso no quiere decir que no pueda regularse por zonas o incluso por horarios. De hecho, cada vez son más las opciones de regulación que permiten fijar el funcionamiento y la temperatura de cada habitación de forma independiente e incluso de forma inalámbrica e incluso hay modelos 'inteligentes' que van aprendiendo los hábitos de uso de los usuarios a medida que van empleando el sistema.

¿Qué pasa si se estropea el suelo radiante?

Aunque lo de que la calefacción esté oculta tiene importantes ventajas, también tiene su reverso oscuro. Y es que, uno de los principales miedos de cualquier persona interesada en un suelo radiante es que se estropee y haya que acabar levantando el pavimento. De ahí la importancia de instalar un producto fiable, que nos ahorre problemas futuros, y confiar su instalación a profesionales especializados en el tema, que nos ofrezcan una garantía. Por lo demás, un mantenimiento preventivo al inicio de cada temporada para comprobar que todo vaya como debe, nos evitará molestos imprevistos.

¿Sirve cualquier pavimento?

Es otro de los principales dilemas de este sistema de calefacción y la respuesta es un 'sí' con matices. Y es que, efectivamente, sí se puede colocar cualquier tipo de material para suelos aunque unos son mejor que otros: concretamente, los que faciliten la transmisión del color, como los cerámicos o la piedra natural; los de madera y los laminados son menos conductores aunque puedan resultar más cálidos tanto desde el punto de vista estético como a la pisada con los pies descalzos.

¿Cuánto cuesta instalar el suelo radiante?

De nuevo, no vamos a decirte que esto sea una ganga. De hecho, no es difícil de entender que un sistema con una instalación compleja como es el radiante puede suponer una inversión importante. A modo de orientación, y pese a que cada proyecto se debe presupuestar de forma individual, cuena que una instalación de suelo radiante por agua caliente costaría entre 45 y 80€/m2 (siendo estos precios de partida, sin extras que optimicen el sistema pero con la mano de obra incluida).

Techos y paredes radiantes

Aunque lo más habitual es colocar este sistema de calefacción en el suelo, lo cierto es que los especialistas proponen también situarlo en el techo para optimizar los resultados, e incluso en las paredes, sobre todo en el caso de 'muros fríos' que mejorarán de forma importante el aislamiento térmico de la vivienda. Al igual que sucede en el pavimento, el hecho de que no haya elementos vistos lo convierte en una solución muy versátil, que se adapta a cualquier proyecto decorativo.

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