Dormitorios

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Estoy amueblando mi piso y tengo un dilema con el color de cortinas que pegue con mi estilo @eliisabetgg

Aquí tendrás que tener en cuenta no solo tu estilo, que es fundamental, sino también si la habitación tiene luz natural o no. Cuando una estancia carece de luz del sol es mejor elegir unas cortinas vaporosas confeccionadas con tela de visillo y, preferiblemente en blanco, que ayudará a expandir la luminosidad. Hay muchos motivos para amar las cortinas blancas. Otra opción es elegirlas en un blanco roto o hueso –incluso un amarillo suave–, lo que creará efecto de luz solar. Ten en cuenta también el tono que has elegido para las paredes, las tapicerías –o ropa de cama– y el resto de textiles, que marcarán la gama predominante y te orientarán sobre el color que tienes que elegir para tus cortinas. En cualquier caso, los neutros nunca fallan. Hay muchos otros factores que te ayudarán a acertar cuando elijas tus cortinas.

Escalera, modelo Galdana de Let’s Pause, en Stand del Mueble.
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Ropa de cama: detalles que marcan la diferencia

"Un dormitorio en blanco con un cabecero neutro puede ser super especial con una ropa de cama escogida con mucho mimo", opina Natalia Zubizarreta. De hecho, puedes jugar con la ropa de cama para darle color al dormitorio, ponerlo a la moda o crear contraste. Esta temporada se llevan los tonos neutros (blancos, grises y piedra). Puedes resaltarlos añadiendo color en cojines y plaids, como se ha hecho aquí. 

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Cabecero: la pieza estrella del dormitorio

La pared del cabecero es la parte más importante de un dormitorio, ya que es la que preside y acoge la cama. Además del cabecero en sí, la decoradora Natalia Zubizarreta recomienda mimar esa pared, ya sea con papel pintado –con efecto textil dará un extra de confort–, con pintura, con molduras –muy de moda–, con un empanelado de madera...

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Iluminación: indirecta y cálida

Natalia Zubizarreta aconseja evitar las lámparas de techo en el dormitorio, porque deslumbran, y apuesta por las indirectas, ya sea apliques si buscas un look más moderno, o de sobremesa. En el armario, que es donde realmente se necesita una luz potente, Natalia recomienda los focos empotrados y orientables: basta con uno de unos 5 W cada 80 cm. Y separado unos 15-20 cm del armario para no deslumbrarte.

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Cojines y plaids: una cama apetecible

Más allá de la ropa de cama, es muy importante cuidar la puesta en escena de la cama. Como explica Natalia, "nuestra recomendación es colocar las almohadas, dos cojines de 60 x 60 cm y, según el tamaño de la cama, dos de 50 x 50cm.Y un plaid o una colcha a pie de cama. Todo esto hace que la cama se ve apetecible y gustosa". 

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Cómoda: un complemento muy decorativo

Si cuentas con espacio, completar el dormitorio con una cómoda le dará un plus decorativo. Puedes elegirla en línea con las mesillas o el cabecero u optar por un diseño que contraste, por ejemplo, una pieza recuperada o de estilo clásico. Además de decorativa será muy práctica para tener en orden los complementos, la ropa interior... Y liberas también el armario. 

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Alfombra: cuanto más grande, mejor

La alfombra en el dormitorio no es un imprescindible, pero da un extra de confort que se agradece mucho. La decoradora Natalia Zubizarreta no lo duda: "Nos encanta que la habitación esté casi enmoquetada, es decir, apostamos por maxi alfombras, y siempre que pasen por debajo de la cama. Esto hace que la habitación sea más acogedora. Y en tonos naturales, que no te condicionen la decoración".

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Cama: la medida justa para ser cómoda y proporcional

La cama es la pieza central del dormitorio y en base a ella deberían organizarse el resto de elementos. Un truco para saber qué medida elegir es trazar un círculo imaginario de 260 cm alrededor de la cama. Es la manera de asegurarte incluir una cama de 135 o 150 cm –la medida cómoda para una cama compartida– y el espacio libre alrededor para moverte.

Dormitorio con un gran armario y detrás el baño_00483288

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Armario: práctico pero también decorativo

Va a gustos, pero Natalia Zubizarreta apuesta siempre por integrar el armario en la decoración, porque "puede acabar agotando". ¿La apuesta segura? Un diseño neutro y atemporal, que puede ser liso o con cuarterones, de colores claros o igual que la pared, y que se vea ligero aún siendo una pieza pesada. En cuanto a la capacidad, llévalo siempre al techo y calcula que se recomienda para cada persona unos 100 cm de ancho de armario. 

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Mesillas: el complemento del cabecero

Son el fiel escudero de la cama. Hasta el punto que es habitual elegirlas a juego con él. Pero, como destaca Natalia, "hoy en día las mesillas pueden ir parejas, a juego con el cabecero o incluso elegir un diseño de cada, lo que da un look más desenfadado", como se ha hecho en este dormitorio. ¿La clave? "Que aún siendo diferentes, vayan acorde con el conjunto".

Dormitorio rústico en blanco_00485480

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Cortinas: ventanas bien vestidas

Las cortinas son un básico en un dormitorio bien vestido. No solo ayudan a regular la luz y preservar la intimidad, sino que aíslan, del frío y del ruido. Las telas más recomendadas para confeccionar cortinas son el terciopelo, los tejidos texturados y los jaspeados multicolor tipo tweed, cheviot. Además del lino, uno de los materiales estrella. Un consejo de Gancedo: forrar siempre las cortinas, porque van a tener una mejor caída.

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De DM y con mesillas con cajones

La decoradora Asun Antó completó la cama, bajo el lucernario, con un cabecero de pared a pared de DM que integra, a modo de hornacina, las dos mesillas. Para que sean más prácticas, cuentan con un pequeño cajón. 

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De obra y con hornacinas a modo de mesillas

Optar por una cabecero de obra es una solución muy práctica por su versatilidad y porque puedes confeccionarlo a la medida de tus necesidades. Aquí, además, se ha planificado con dos hornacinas que sirven de mesitas de noche. 

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Un super cabecero de madera

Es una manera de enmarcar la cama y darle protagonismo y, a la vez, sumar calidez. Aquí, se ha llevado hasta el techo y se ha elegido a juego con la mesilla de noche, creando un conjunto coordinado. 

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Con un panel acristalado

Rematar el cabecero con un panel acristalado es una opción muy útil para separar visualmente la zona de cama del vestidor, por ejemplo, sin renunciar a la claridad. 

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Una cama con un cabecero de obra

La pared de piedra vista ha condicionado la elección del cabecero con el que vestir la cama. Para salvarla se ha planificado un cabecero de obra de pared a pared, cuya repisa sirve de complemento de las mesillas y para apoyar objetos decorativos. 

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Un antiguo arrimadero recuperado

La decoradora Lara Pujol reconvirtió este arrimadero antiguo, que ya no tenía cabida en este piso, en un cabecero personalísimo tras su restauración. Personalidad y tradición. 

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Un tablero de madera con un dibujo pintado

Este cabecero apenas ocupa espacio y da un "toque cañero y dicharachero" a este dormitorio minimalista. "Se trata de un tablero de madera que se ha colgado en la pared con un dibujo pintado", explica la decoradora Paz de Tord. 

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Tapizado y de estilo art decó

Con este cabecero tan personal, por su diseño de inspiración arte decó, el tericopelo –tan de moda– y su color rosa, no hacía falta nada más en este dormitorio, ya que decora por sí solo la cama y la estancia. 

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Un cabecero revestido de papel pintado

Este cabecero no podría ser más original. Su estructura a modo de mini murete se ha forrado con un papel pintado que imita la piel de potro y, la parte superior, con un tablero de madera de roble, que sirve de repisa. 

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Un cabecero con truco

Con el lateral extraíble, este cabecero sirve de mesita de quita y pon, con el plus que al cerrarse queda todo visualmente recogido. 

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Con un cabecero separador tipo murete

Esta cama se ha enmarcado por un cabecero de DM a medida triple uso: sirve de repisa a modo de mesita de noche, de separador de ambientes y por el lado del baño es un armario con poco fondo pensado para guardar las camisas.  

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Tapizado en capitoné

Clásico pero no tanto. Así es este cabecero, que encaja a la perfección en este dormitorio de corte señorial decorado por Natalia Zubizarreta. Su diseño en capitoné viste de elegancia la cama y, a la vez, le da un aire atemporal, ya que nunca pasa de moda. 

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Tapizado y con un marco de madera

La decoradora Asun Antó quería darle protagonismo a la cama, así que diseñó un cabecero XL tapizado y lo enmarcó, a modo de cuadro, por madera, dándole volumen y presencia. 

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Una cama abrazada por las molduras

Las molduras son tendencia y un recurso muy útil para enmarcar la cama y darle carácter. Aquí, por ejemplo, se ha prescindido incluso de cabecero, porque las molduras hacen esta función. 

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Con un papel pintado tipo mural

Como si de una gran pintura mural se tratara, este papel pintado viste por completo la pared del cabecero y llena de personalidad y encanto este dormitorio. 

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Con una pared con molduras

¿No quieres (o no te cabe) vestir la cama con un cabecero? Una opción es revestir la pared con molduras decorativas, como se ha hecho aquí, que decora pero sin apenas restar espacio. Además, se ha pintado de un gris intenso muy elegante. 

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Un cabecero de madera tipo rejilla

Este cabecero de madera, con un diseño tramado, viste la cama sin recargarla. Y, además, parece ir a juego con la lámpara de techo. 

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Un cabecero de esparto muy natural

Las fibras son tendencia. Así que, ¿por qué no llevarlas al cabecero? Aquí refuerza el aire tradicional y el sabor a campo del dormitorio. 

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En rosa y en gris, un tandem de moda

Rosa y gris, no solo son dos colores de moda, sino que se llevan a las mil maravillas. Y este dormitorio es buena prueba de ello: el cabecero, tapizado en terciopelo rosa, se ha combinado con la banqueta, con el diseño a juego, pero en gris. Y esta combinación de colores se repite en la ropa de cama.  

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Tapizado y tipo orejero

Los cabeceros tapizados son los más confortables, sobre todo si sueles leer en la cama. Mejor si los eliges desenfundables, porque son más fáciles de mantener. Aquí, además, se ha optado por un diseño orejero, que le da un extra decorativo. 

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Una cama con dosel de madera en blanco

La cama es la gran protagonista de este dormitorio, donde se ha buscado un look minimalista con pocas piezas pero con mucha presencia. El blanco, que tiñe paredes, suelo, techo y mobiliario, aún refuerza más esta atmósfera de calma. 

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Una cama con dosel de hierro

Las camas con dosel visten por sí solas el dormitorio. El único "pero" es que para que luzcan necesitas contar con un dormitorio amplio. Esta, de hierro a juego con la barra de las cortinas, se ha vestido con unas caídas que suavizan su estructura. 

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Un cabecero de madera que sube del suelo

En este dormitorio el suelo se sube, literalmente, por las paredes. La decoradora Begoña Susaeta revistió la pared del cabecero y el techo de la misma madera del suelo y para crear un cabecero muy original. Y lo completó con molduras a ambos lados.

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Un cabecero con triple función

Este cabecero es un práctico tres en uno: cabecero, murete de separación del vestidor y mini estantería para guardar que sirve de refuerzo de las mesillas. Es un diseño realizado a medida por la interiorista Pia Capdevila

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Un cabecero XL tapizado

Sin duda, este dormitorio decorado por Miriam Barrio es personalísimo. Empezando por el color rosa de las paredes, siguiendo por las molduras y terminando por el mega cabecero tapizado en una imitación de terciopelo, por su fácil limpieza, y sus detalles en negro para crear contraste.

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Un cabecero con espejos

El cabecero es el gran protagonista de este dormitorio, con su diseño a modo de libro y con espejos, que lo convierten en una pieza muy singular de gran poder decorativo.  

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Tapizado y tachuelas

Este cabecero da un aire clásico y, a la vez, atemporal al dormitorio. Tapizado a juego con las paredes, se ha completado con unas tachuellas a modo de remate que le dan un toque más actual. 

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De madera y recuperado

Si quieres darle un toque personal a tu cama, ¿por qué no recuperar un antiguo cabecero? Este, de madera, encaja a la perfección en este dormitorio con sabor tradicional. 

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Una cama tipo tatami de obra

Pocas piezas e integradas en la decoración. Esta fue la máxima en este dormitorio, donde la estructura de la cama y la mesilla se han confeccionado de obra y, en el caso de la cama, se ha revestido de microcemento. 

Un cabecero de crochet

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Un cabecero de crochet

¿Se te da bien el crochet? Inspírate en esta idea y confecciona un cabecero DIY: será único y 100% personalizable. 

Dormitorio con armarios a pie de cama.

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Con el tocador integrado en el dormitorio

El dormitorio es pequeño pero super bien resuelto. Por un lado, Pia aprovechó el espacio a pie de cama con un armario en "L" e integró, con el mismo modulaje del vestidor, el tocador. Para ganar espacio de almacén se apostó por un espejo-armario. Descubre las otras soluciones magistrales de este piso

Dormitorio con librería

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Un dormitorio con una librería que separa el vestidor

"El dormitorio es una de las estancias más grandes de toda la casa y la aprovechamos para proyectar también el vestidor, con la máxima capacidad”, explica Pia. Un mueble tipo estantería separa ambos ambientes y, por el lado del vestidor, se ha completado con un banco arcón a modo de descalzadora. 

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Un dormitorio con pocas piezas pero especiales

En vez de la típica mesilla, Pia optó por una cómoda con mucho encanto para el dormitorio. Y revistió la pared del cabecero con un papel pintado de color verde a juego con el mosaico hidráulico, que se restauró. ¿Quieres ver el resto de soluciones de este piso?

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Un dormitorio con un cabecero multiusos

El dormitorio se organizó con la cama en medio, para disfrutar de las vistas que ofrece la ventana. Y para aprovecharlo mejor, se planificó una pared de armarios, que pasan prácticamente desapercibidos al no tener tirador, y "el cabecero sirve de separador y crea un pasillo al vestidor. A su vez, incorpora estantes", explica Pia. Descubre el resto de la casa

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Sensación de continuidad, todo en sintonía

Esto implica que nada desentona ni destaca en el conjunto. Suelo, puertas y paredes buscan comunicar los espacios. Esto se consigue con un conjunto en los mismos colores: aquí, todo al blanco en los tres elementos. Es la base idónea para dar luminosidad y ceder todo el protagonismo al mobiliario.

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Un baño abierto al dormitorio

La pared acristalada separa el baño del dormitorio y deja que fluya la luz por ambas estancias. La ducha a ras del suelo se convierte en un mirador y la calidez envuelve al baño gracias al porcelánico beige y el mueble de madera. 

Mobiliario diseñado por Marta Tobella.
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Un spa en el dormitorio

En esta estancia baño y dormitorio comparte el mismo espacio. La ducha empotrada en el techo ayuda a delimitar la zona de aguas. La luz de las ventanas y la apuesta por el mobiliario blanco te transportan a un moderno spa.

Chaise longue de Poltrona Frau. Pavimento de madera de roble, de Schotten & Hansen e inodoro de Alessi en Gibo.  
Dormitorio con cabecero en capitoné

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La cama, las medidas más cómodas

La cama es la que acabará marcando la distribución del resto de elementos del dormitorio, no en vano es la reina de esta habitación. Para que el dormitorio sea cómodo, deberías poder trazar un círculo imaginario de unos 260 cm de diámetro. En este espacio cabe una cama de 135 o 150 cm y te deberías poder mover con comodidad a su alrededor. 

Dormitorio con armario de puertas correderas

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Armario, capacidad sin abigarrar

Los expertos aconsejan destinar un cuerpo de al menos 100 cm de ancho por persona y, lo ideal, es llevarlo hasta el techo. En cuanto al fondo, para un armario de puertas abatibles, bastará con unos 60 cm –deberás sumarle los 100 cm libres de paso y para poder abrir las puertas–. Si es corredero, deberás darle entre 65-70 cm de fondo si no quieres pillar la ropa con las puertas, pero con 80 cm libres de paso te basta. Si quieres destinar un módulo para ropa doblada, es suficiente con 45 cm de fondo. 

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