Recetas

¿Se puede lavar el pollo crudo?

Lavar el pollo antes de cocinarlo es una práctica muy extendida, pero los expertos lo desaconsejan al ser perjudicial para la salud

Irene Reverte Actualizado a

pollo crudo con especias

Algunas personas tienen la costumbre de lavar el pollo crudo antes de cocinarlo, pero los expertos insisten en los efectos dañinos que puede ocasionar para la salud. Y es que se puede lavar el pollo crudo, pero eso supone la propagación de un tipo de bacteria que se encuentra presente en la carne cruda del pollo: la Campylobacter.

Los investigadores explican que al lavar el pollo, la bacteria se dispersa por los instrumentos de cocina y en nuestras manos. Cuando las gotas de agua salpican y entran en contacto con las manos, ropa, utensilios de cocina y superfícies más cercanas como la encimera o el fregadero, éstas se contaminan de la bacteria Campylobacter.

¿Qué efectos nos puede causar?

La ingesta de esta bacteria es una de las causas más frecuentes de intoxicación alimentaria en el mundo y puede ocasionar dolores de estómago, diarrea, vómitos y fiebre entre los dos y cinco días de exposición. Es imprescindible que eviten esta mala praxis las personas con el sistema inmunológico más débil, como son aquellos menores de cinco años y las personas mayores. En algunas ocasiones, también podemos encontrar la existencia de otras bacterias mucho más peligrosas, como la Salmonella o la Clostridium perfringens. Por ello, si comes el pollo un poco crudo o con otros utensilios que hayan estado en contacto con estas bacterias, puedes contraer una enfermedad o intoxicación.

Aunque no lo parezca, lavar el pollo crudo es una práctica muy extendida entre la población ya que las personas, intentando evitar contagios, consiguen exactamente lo contrario al lavarlo, que, como os hemos indicado, no es nada recomendable.

Entonces... ¿se puede lavar el pollo crudo o no?

  1. Por regla general, NO DEBEMOS LAVAR EL POLLO si viene cumpliendo las medidas higiénicas del envasado. Si creemos que es estrictamente necesario porque viene sucio, lo lavamos en un bol o recipiente lo más lejos posible de la encimera o el fregadero.
  2. Limpiar el recipiente. Una vez lavado, se debe tirar el agua del recipiente por el desagüe y lo limpiamos luego muy bien con detergente y agua caliente.
  3. Aislar el pollo de los demás alimentos. No debemos mezclarlo hasta que no esté bien cocinado.
  4. Lavar todos los utensilios. Los instrumentos de cocina que usemos para manipular el pollo, como cuchillos y tenedores, también deberán ser lavados con agua caliente y detergente.
  5. No dejar el pollo crudo. Al empezar a cocinarlo, es importante que el interior esté bien hecho ya que así eliminaremos la mayoría de intoxicaciones alimentarias que puedan pasarnos las bacterias del pollo.
  6. Congelar o meter en el frigorífico el pollo que no se vaya a consumir.
  7. En definitiva, ¡cuidar mucho la higiene de nuestra cocina!

Siempre que sea posible, es mejor no lavar el pollo, a menos que el envasado no cumpla las medidas santirarias. No obstante, el pollo es un delicioso alimento para los más carnívoros y se acopla fenomenal a centenares de recetas que nos pueden sentar de lujo. Eso sí: ¡siempre y cuando tengamos en cuenta estas medidas!

Pechuga de pollo con verduritas

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