Cocina

Los mejores trucos para pelar los ajos sin esfuerzo y córtalos cómo mejor se adecúen a tu plato

Aunque los uses en casi todos los platos, pelar los ajos no siempre es fácil. Es por esto que hay una gran variedad de trucos que pueden ayudarte a agilizar el proceso

ajos

El ajo es uno de los ingredientes más usados en la cocina española. Y es que es un alimento muy versátil que, de una forma u otra, podemos incorporar a (casi) todos nuestros platos. Desde crudo, hasta hervido, pasando por frito, machacado, rehogado... Hay mil maneras de incorporar el ajo a nuestras recetas y dependiendo de cómo lo cocinemos conseguirás un sabor y textura distintos. Además, por sus propiedades, el ajo es uno de los alimentos más beneficiosos para la salud.

La mejor manera de pelar los ajos

Como comentábamos, el ajo es uno de esos ingredientes estrella que no falta en mucho de nuestros platos. Pero pelarlos puede ser todo un suplicio. Te damos varios trucos que harán esta tarea culinaria mucho más sencilla.

EL TRUCO QUE NO FALLA: CON UN CUCHILLO PELADOR

Pelar los ajos con un cuchillo pelador es cuestión de práctica, pero una vez que le pilles el tranquillo a este método te será muy sencillo y rápido. Y con él que conseguirás que los dientes de ajo queden enteros.

Básicamente, consiste en cortar la base de cada diente de ajo con el cuchillo hacia su cara más grande. Una vez cortada la base, sin terminar de cortar toda la piel, puedes estirar de ella y saldrá casi toda de una vez. Luego, si el resto no sale fácilmente, puedes darle la vuelta y, desde arriba, estirar la piel hacia el lado opuesto al que ya has sacado. Con un poco de práctica, con estos dos movimientos tendrás el diente pelado.

Chafarlo con un cuchillo: el clásico

Es quizás el método más utilizado. Aplastar los dientes de ajo con la hoja de un cuchillo -u otro utensilio similar, llano y rígido- y luego retirar la piel es sencillo y rápido. Con este truco, la piel se desprenderá sin mucha dificultad y pelarlo estará chupado.

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Puedes emplear este truco con dos o tres dientes a la vez. Si lo intentas con más ajos puede que termines cortándote con el cuchillo si no tienes especial cuidado. Además, el diente te quedará ligeramente aplastado, por lo que, dependiendo de para qué lo quieras quizás no te sirva.

Sacudirlos dentro de un recipiente: el truco más viral

Uno de los trucos más famosos que se pueden encontrar en internet es el de meter los dientes de ajo que necesites en un bote, entre dos boles o, incluso, dentro de una coctelera y sacudir con fuerza para que la fricción haga tu trabajo.

En algunos casos, esto va a funcionar, aunque si la piel está muy pegada, lo más probable es que sea difícil de conseguir. Una forma para que la piel salga más fácilmente es cortar la base a los ajos: así la piel tendrá menos agarre y quitará será más sencillo.

Calentarlos en el microondas

Con esta opción tienes que ir con cuidado, ya que si te pasas de tiempo puedes cocer los ajos y perderán su gracia si los querías usar enteros. Este método consiste en poner los ajos en el microondas durante unos segundos. Esto reblandece ligeramente la piel y facilita tu tarea. Para un resultado más rápido, hay quien los envuelve en un papel mojado antes de introducirlos en el microondas. Así se agiliza el proceso.

Enteros a la prensa de ajos

Si lo que quieres es el ajo picado, la manera más rápida es utilizar directamente la prensa de ajos. En ella puedes introducir los dientes de ajo enteros y con la piel y al prensar, el ajo saldrá superpicado y la piel se quedará en la prensa. Un métod rápido para pelarlos y trocearlos de una sola vez.

Prensador de ajos
Vía Pinterest

Corta el ajo según tu plato

Como ya hemos dicho, son muchos los platos donde el ajo aporta mucho sabor y les da carácter. Pero dependiendo de la receta y el propósito del ajo, se debe de cortar de una u otra manera para aprovechar al máximo su sabor y propiedades. Estas son las formas más comunes:

A la brunoise

El corte a la brunoise o en cubos pequeños es de los más empleados para cortar el ajo. Este corte sirve para el ajo crudo si es bien finito para terminar un plato y darle un punto de sabor al final. Pero también se puede cocinar. Es genial, por ejemplo, en sopas con otras verduras cortadas en cubos. Por ejemplo, una sopa de verduras con lentejas y verduras –zanahoria, cebolla, puerro y ajo– cortadas en cubos pequeños, más o menos del tamaño de las lentejas, es un remedio fantástico para el frío.

En láminas

Las láminas pueden ser longitudinales o transversales y también puede variar su grosor, dependiendo del gusto de cada uno. Este corte es ideal para platos en los que el ajo tiene un papel principal, como las gambas al ajillo o unas gulas.

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PICADO

Tanto si lo picas a la vieja usanza con un cuchillo, como si utilizas algún utensilio para ayudarte, el ajo picado el ingrediente básico en muchas recetas. Emplea este corte si, por ejemplo, quieres introducirlo en salsas o mezclarlo con cebolla rehogada.

Entero

Si lo que quieres es confitar los ajos, lo mejor será que lo hagas enteros. También puedes utilizar las cabezas enteras sin pelar si lo que quieres es dar sabor a platos como un estofado o similar.

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