Una casa fresca de esencia andaluza

Con la tradición popular andaluza como fuente de inspiración, el arquitecto Alejandro Giménez Ferrer ha creado esta casa, blanca y luminosa, que se asoma al jardín y a la piscina de aguas turquesas. Todo un regalo para el caluroso clima del Sur.

En un escenario de esencia andaluza como este no podía faltar el rumor del agua ni la presencia de patios. “En mi trabajo trato de introducir un componente de misterio, que los espacios se recorran poco a poco, que no se abarquen de un vistazo –cuenta el arquitecto Alejandro Giménez Ferrer, autor del proyecto–. La casa te seduce de un patio a otro, con el sonido de la fuente que mana de la piscina, espacios que nos llaman para que vayamos a descubrirlos...”. Alejandro confiesa que esta casa ha sido todo un reto para él: “Era mi primer trabajo en una urbanización de San Roque (Cádiz), una privilegiada localización con vistas al estrecho de Gibraltar que fue desarrollada por mi padre hace más de 50 años”. Un reto del que ha salido airoso gracias a una arquitectura que funde lo contemporáneo con el lenguaje de la tradición andaluza.

Los propietarios, que viven en Rusia, deseaban “una casa para disfrutar de la luz y la arquitectura popular del lugar, con gruesos muros teñidos de blanco”. No son un capricho en estas latitudes, sino fruto de la sabiduría popular: esos muros propician que la casa mantenga una agradable temperatura en verano.

Y es que proporcionar espacios para hacer vida al aire libre ha sido fundamental en una casa de veraneo como es esta. El porche facilita comidas y cenas a la sombra gozando de la brisa, mientras que la piscina, una mezcla entre alberca y fuente, es el corazón de la casa y se adosa a una de sus fachadas para poder disfrutar del agua desde el interior. Mientras, la decoración se viste a base de una discreta paleta de colores optimistas y de un mobiliario que combina las piezas diseñadas por Alejandro con otras de estilo colonial.

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