Es tiempo de cerezas. De cerezas y de todo tipo de fruta que nos refresque, nos hidrate y consiga que llevemos mucho mejor la subida de temperaturas. Pero en concreto, esta evocadora fruta de tamaño pequeño, toma impulso en esta temporada y se convierte en una de las más demandadas en fruterías y comercios. Sin embargo, como sucede con el resto de piezas que forman esta familia, debemos lavarlas antes de consumirlas, y llegado este punto, quizás no lo estés haciendo correctamente. 

Un error que podemos llegar a cometer, con las cerezas y con otro tipo de frutas, es lavarlas en exceso, pensando que así conseguiremos que estén más impolutas y libres de suciedad. No obstante, las cerezas tienen una piel muy fina, por lo que el exceso de agua y humedad no les viene bien en absoluto. Por supuesto, no queremos que por este tipo de despistes, te quedes sin comer cerezas este verano. De esta forma, te vamos a contar cómo lavarlas correctamente. Pero antes, vamos a repasar todos sus beneficios y propiedades para que no olvides que debes incluirlas en tus menús veraniegos.

¿Cómo lavar correctamente las cerezas?

Cerezas

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Debido a que las cerezas pueden traer consigo restos de pesticidas, hay que aprender a lavarlas de tal forma que consigamos eliminar todos los residuos de esta contaminación y demás químicos que pueda traer consigo su piel. Aunque la forma más común de lavar cerezas o frutas similares como moras, fresas o ciruelas, sea colocarlas en un recipiente y enjuagarlas bajo un chorro de agua corriente, esto puede no ser suficiente. Hay una fórmula poco conocida que realmente es efectiva y te las prepara de la mejor forma para su consumo inmediato. ¡Mira, mira!

Vinagre blanco para lavar las cerezas

Sí. Como lo lees. El vinagre blanco es un remedio perfecto para eliminar todos los restos de pesticidas y virus de tus cerezas. Solo tienes que seguir estos pasos y ¡listo!

  • Vierte medio litro de agua fría en un recipiente.
  • A continuación, echa un vaso de vinagre blanco (por sus propiedades antibacterianas y antisépticas).
  • Sumerge en dicho recipiente las cerezas y deja que la solución actúe en ellas durante 10 minutos.
  • Pasado este tiempo, sécalas con papel de cocina y... ¡Listas para comer!

¡ATENCIÓN! No laves las cerezas antes de refrigerarlas, porque la humedad y el frío puede acelerar su deterioro.

Con agua y sal

si quieres evitar los bichos y los pesticidas, otra opción es remojar las cerezas en agua con sal. Idealmente, se recomienda utilizar sal del Himalaya o sal marina. Deberás hacerlo durante aproximadamente 20 minutos y luego aclararlas con agua corriente. Quedarán limpias y listas para disfrutar.

 

 

Propiedades y beneficios de las cerezas

Cerezas

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Las cerezas son diminutas, pero sus propiedades y beneficios son tan importantes e inmensos para nuestra salud, que por ello se redobla la consumición de una buena dosis de esta fruta en la temporada de verano. ¡Eso sí! Sin pasarse, porque los expertos aconsejan tomar como máximo 15 cerezas al día. No más. Y es que, las cerezas nos aportan mucha vitamina C y ácido fólico, pequeñas cantidades de varios minerales y una riqueza absoluta de ácidos orgánicos.

Pero eso no acaba ni mucho menos aquí. También se compone de antioxidantes y antiinflamatorios. Todo ello contribuyendo a sus propiedades diuréticas y depurativas, haciendo que sean unas excelentes aliadas para la hipertensión arterial o la retención de líquidos. Y por si fuera poco, reducen la aparición de diabetes y el colesterol, al mismo tiempo que regula los trastornos intestinales. Pero no solo son beneficiosas para nuestro interior, sino que además, sus beneficios se hacen visibles en nuestra piel porque la protegen y suavizan. Así, se pueden ver sus efectos al reducir la celulitis, mejorando la microcirculación y la inflamación del tejido subcutáneo. 

Cómo saber si las cerezas están buenas

Hay algunos aspectos en los que te debes fijar que te darán pistas de si las cerezas que quieres comer, están en buen estado o no. 

  • Aspecto: la piel de la cereza, para que sea buena y esté dulce, debe ser tersa, brillante y sin manchas ni roturas. Tampoco deben estar blandas ni presentar una piel arrugada.
  • Color: aunque por lo general las cerezas pueden presentar varias tonalidades, aquellas que son más oscuras nos indican que son más dulces. 
  • Analiza el rabito: las cerezas deben tener los tallos bien unidos y con un color verde vistoso para demostrar que están dulces y en buen estado. Además, no tienen que presentar malformaciones, como por ejemplo, ser dobles. Las que vienen con el tallo bien unido, son más frescas.
  • Fíjate en su procedencia: las cerezas con denominación de origen cobran una especial atención en este caso. Por ejemplo, aquellas que vienen del Jerte, están avaladas con el sello del Consejo Regulador de la DOP Cereza del Jerte. Esto nos garantiza que tendrán u buen sabor y calidad. Así, nuestro consejo es que te fijes siempre en que sean productos que crecen de forma tradicional en zonas con un microclima singular, donde se trabaje con el lema de "directamente del árbol a la mesa".