Zapatos fuera

Las ventajas de quitarse los zapatos al entrar en casa

Japoneses, finlandeses, noruegos, alemanes y hasta en Chicago conocen ya los beneficios de quitarse los zapatos antes de entrar en casa. ¿Nos descalzamos?

Recibidor con plantas y botas

Evitar la suciedad y la contaminación del hogar con toxinas y bacterias de la calle, así como aprovechar los múltiples beneficios que tiene esta costumbre para el bienestar del cuerpo son algunos de los motivos por los que ellos lo tienen claro. Sin embargo por aquí esta costumbre sigue siendo una rareza, algo que deberíamos replantearnos por sus bondades y, por qué no decirlo, porque nuestros vecinos también lo agradecerán.

A la japonesa

Suelo de madera

En Japón, quitarse los zapatos es mucho más que una tradición, es una forma de vida que tiene sus orígenes en la construcción de las viviendas. Antiguamente los suelos se hacían con tejido de paja, con lo que se ensuciaban y estropeaban fácilmente. Esto, sumado a que en la cultura japonesa tradicionalmente se ha hecho -y se sigue haciendo- vida eminentemente a ras de suelo (para comer, para dormir en los futones), conservar el suelo limpio y en buen estado ha sido siempre una necesidad, por lo que dejar los zapatos en la entrada es casi de sentido común.

También en el norte

Entrada con consola con revistas y zapatos

En los Países Nórdicos sucede un poco lo mismo, pero allí es, básicamente, un problema meteorológico. Son zonas en las que llueve bastante, y en los meses de invierno la nieve es algo habitual. Con este panorama, no parece muy lógico entrar en casa con las botas que, como poco, estarán llenas de barro y nieve. ¿Solución? Se dejan en la puerta y se sustituyen por un calzado más confortable y que ayude a entrar en calor.

Que las bacterias no sean tus nuevos compañeros de piso

Además de la idea de mantener la casa más limpia, hay muchas otras razones que hacen que dejar los zapatos en la entrada sea una gran idea. Algunas de ellas tienen que ver directamente con nuestra salud. Charles Gerba, profesor de microbiología de la Universidad de Arizona, publicó recientemente un estudio en el que quedaba demostrado que a través del calzado introducimos en casa más bacterias que las que acumula el inodoro: en el transcurso de dos semanas nuestros zapatos llegan a acumular 420.000 bacterias.

Además, es saludable

Salón con chica descalza

Por si no fuera suficiente, andar descalzo también tiene un montón de beneficios para la salud. Es muy saludable para nuestra espalda, corrige el desequilibrio de los movimientos, ayuda a fortalecer los músculos, los huesos de los pies y los tobillos… Además tiene también ventajas a nivel psicológico, ya que al caminar descalzos se estimulan algunos puntos de energía beneficiosos para las emociones (ansiedad, depresión…), sin entrar en aspectos algo más subjetivos como puede ser el hecho de que, al quitarnos los zapatos, estamos dejando atrás el estrés de la ciudad y el trabajo para acceder a nuestra zona de confort: el hogar.

Aplicaciones decorativas

Llegados a este punto, surge la duda: ¿Y dónde los dejamos? Así es como, casi sin quererlo, encontramos la oportunidad perfecta para darle ese nuevo aire al recibidor que llevamos tiempo planeando. Además, ¿has pensado en lo acogedor que es ofrecer a tus invitados unas zapatillas o unos calcetines calentitos para darles la bienvenida a tu casa?

Más allá del clásico zapatero, hay un montón de posibilidades para colocar los zapatos que harán que tu recibidor se parezca a esos que ves en las revistas. Aquí tienes 5 ideas prácticas, divertidas y con un toque DIY:

5 alternativas DIY al zapatero
  • Palé de madera. Si tienes un recibidor amplio, colocar uno en posición vertical contra la pared puede ser un modo divertido de tener todos los zapatos ordenados.

  • Si por el contrario tu espacio es limitado, puede colocar un colgador horizontal de pared pero a la altura del zócalo, de manera que puedas colgar los zapatos de los ganchos.

  • Una bandeja de madera con piedras blancas de jardín puede ser el sitio ideal para dejar los zapatos cuando entras en casa, especialmente cuando estos están mojados.

  • Cajas de madera -de fruta o de vino- colgadas a diferentes alturas en la pared. Puedes incluso pintarlas de colores para darle un punto divertido al recibidor.

  • Un cesto de mimbre o una cesta metálica para guardar las zapatillas que ofrecerás a tus invitados. Puedes comprar zapatillas y calcetines de diferentes números y colores para que todos tengan donde elegir.